Un rapidín
Ángel Irra Carceda
Este martes, ante Palacio de Gobierno en Chilpancingo, las mujeres gritaron: “Guerrero es un peligro para las niñas”.
Ya lo dije, basta de discursos bonitos, de poses de modelo, de frivolidades.
Ya es hora de gobernar.
Porque de promesas, de todos los colores partidistas, ya está hasta el gorro el pueblo.
Y, para joder, el discurso oficial respecto los derechos y respeto a las mujeres, está más hueco que las cabecitas de muchos funcionarios.
Lo digo porque toda esa palabrería oficial está muy empuercado por el ejemplo en familia.
Si realmente quieren cumplir con el derecho y respeto a las mujeres, pongan el ejemplo. Tan tan.
