Acapulco

Calculan daños de 15 mmdd por Otis en Acapulco

  • * 𝘚𝘰𝘭𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 12 𝘱𝘰𝘳 𝘤𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘥𝘦𝘷𝘢𝘴𝘵𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘢𝘣𝘢 𝘤𝘰𝘯 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘳𝘰𝘴
  • * 𝘗𝘳𝘰𝘨𝘳𝘢𝘮𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘢𝘺𝘶𝘥𝘢 𝘦𝘤𝘰𝘯𝘰́𝘮𝘪𝘤𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘨𝘰𝘣𝘪𝘦𝘳𝘯𝘰 𝘥𝘦𝘴𝘪𝘯𝘤𝘦𝘯𝘵𝘪𝘷𝘢𝘳𝘰𝘯 𝘦𝘭 𝘦𝘮𝘱𝘭𝘦𝘰
  • * 𝘙𝘦𝘤𝘰𝘯𝘴𝘵𝘳𝘶𝘪𝘳 𝘯𝘰 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘦𝘥𝘪𝘧𝘪𝘤𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘴𝘪𝘯𝘰 𝘵𝘦𝘫𝘪𝘥𝘰 𝘴𝘰𝘤𝘪𝘢𝘭, 𝘴𝘪𝘨𝘶𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘳𝘦𝘵𝘰
  • * 𝘈𝘤𝘢𝘱𝘶𝘭𝘤𝘰 𝘯𝘰 𝘵𝘦𝘯𝘪́𝘢 𝘣𝘶𝘦𝘯𝘢𝘴 𝘤𝘪𝘧𝘳𝘢𝘴 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘖𝘵𝘪𝘴, 𝘳𝘦𝘷𝘦𝘭𝘢𝘯 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘥𝘪́𝘴𝘵𝘪𝘤𝘢𝘴

𝘾𝙖𝙧𝙡𝙤𝙨 𝙊𝙧𝙩𝙞𝙯 𝙈𝙤𝙧𝙚𝙣𝙤

Segunda Parte

Aunque ninguna autoridad realizó en al menos cuatro semanas una evaluación final de daños, empresas privadas sí calcularon que la devastación causada por el huracán Otis en Acapulco sería de 15 mil millones de dólares, de los que solamente 12 por ciento de la superficie dañada estaba asegurada, reveló un informe de Integralia.

Según la consultora, se detectó entonces que la respuesta del gobierno presentó áreas críticas que requerían mejoras y sostuvo que la implementación de programas de asistencia ha tenido efectos mixtos al beneficiar la economía poblacional, pero desincentivó la búsqueda de empleo. Se regaló dinero con dos motivos: la búsqueda de la ganancia política y apagar el enojo de los acapulqueños por algunas fallas del alertamiento.

El reporte La huella de Otis en Acapulco afirmó que entre esas mejoras gubernamentales se encontraba la efectividad de la asignación de los apoyos y reconoció entonces que, pese a los desafíos, hubo avances significativos en la restauración de servicios básicos y la reactivación económica, aunque estos esfuerzos debieron expandirse para alcanzar una recuperación completa y equitativa.

“Acapulco se enfrenta ahora el reto de reconstruir no solo sus edificaciones, sino de recuperar el tejido social, revitalizar la economía y restablecer la vida cotidiana de una población que aún trata de lidiar con los impactos del huracán. A pesar del aumento en la ayuda y la presencia de la seguridad, persisten problemas en la reconstrucción y la prestación de servicios”.

Estimaciones de Citibanamex señalaron que la contribución económica de la región costera de Guerrero es del 40 por ciento del total estatal. Chuck Watson, modelador de desastres de Enki Research, evaluó el impacto económico del paso del huracán Otis por Acapulco entre 10 mil y 15 mil millones de dólares. BBVA estimó una caída de la actividad económica en Guerrero de -11.71% durante el cuarto trimestre de 2023.

Antes de Otis, Guerrero representaba 2.1 por ciento de todo el turismo a nivel nacional. Durante 2022, Acapulco tuvo una ocupación hotelera promedio del 47.4 por ciento, mientras que, hasta octubre del 2023, los datos de ocupación eran del 46.6 por ciento, según cifras oficiales de la Secretaría de Turismo del gobierno federal.

En el mes de enero de 2024, el presidente Andrés Manuel López Obrador y autoridades federales y estatales de turismo informaron que en Acapulco se encontraban disponibles tan solo el 45 por ciento de las instalaciones de hospedaje disponibles antes del paso de Otis.

Posteriormente la gobernadora Evelyn Salgado Pineda informó que, hasta la segunda quincena de marzo, se había reestablecido 68 por ciento de la oferta hotelera, con miras a la reactivar la economía del puerto de cara a la temporada vacacional de Semana Santa.

La interrupción de las cadenas de suministro se constituyó como uno de los impactos más significativos del paso de Otis. Sectores como los materiales de construcción y la banca electrónica fueron los más afectados de manera inmediata. Este desafío no solo tuvo injerencia sobre la disponibilidad inmediata de bienes y servicios esenciales, sino que también complicó de manera inmediata cualquier esfuerzo de reconstrucción y la recuperación económica a largo plazo.

La tragedia no solo dañó infraestructura y economía, sino que también profundizó las brechas sociales existentes, impactando negativamente en los indicadores de rezago social, agudizando la inequidad entre los pobladores de Acapulco.

Después del paso del huracán, la educación se vio afectada con un aumento de niños que no asistieron a la escuela; la cobertura de salud disminuyó drásticamente y reflejó deficiencias en la entrega de servicios médicos. Al mismo tiempo, el estado de las viviendas empeoró notablemente, con un incremento en el número de aquellas que cuentan con piso de tierra a pesar de que el gobierno lopezobradorista les otorgó recursos para algunos trabajos. Los servicios básicos también retrocedieron, con más hogares sin acceso a servicios esenciales.

En los primeros seis meses, luego del impacto del huracán, tres instituciones importantes —de educación privada— anunciaron su cierre por la incosteabilidad del daño causado y por la baja sensible de la matrícula escolar. Los colegios La Paz, Instituto Leopoldo L. Guajardo y la Universidad Americana de Acapulco anunciaron el cierre definitivo de sus instalaciones que durante muchos años formaron generaciones de estudiantes en Acapulco.

Estos cambios subrayan los retos para la recuperación y el potencial de la reconstrucción para mejorar la equidad y resiliencia en la comunidad.

La seguridad pública se convirtió en un tema central, evidenciando la necesidad de fortalecer las estrategias contra la violencia y el crimen organizado. Pero también exhibió la carencia de una estrategia para evitar los saqueos que se registraron en casi toda la franja turística y comercios de la zona suburbana del puerto.

En esos saqueos participaron también funcionarios de los gobiernos estatal y municipal. Los servidores públicos exhibidos fueron retirados del ventanal público, pero no fueron sancionados con el argumento de que “eran momentos de una necesidad básica”.

Aunque el huracán Otis alteró la dinámica criminal en Guerrero, reduciendo significativamente delitos de alto impacto como extorsiones y homicidios, generó un ambiente propicio para un marcado incremento en los robos. La mejor prueba fue la semana de saqueos a cualquier tipo de negociaciones —de todos los tamaños— que se registró a lo largo y ancho de Acapulco.

El análisis de Integralia resalta la necesidad de una mejor planificación y respuesta ante el desastre. Las medidas emprendidas desde hace dos años, a pesar de las cifras alegres actuales de las autoridades, no han sido las suficientes para reactivar una ciudad turística, donde las brechas de desigualdad social se han ampliado y solo entre 10 por ciento y 15 por ciento de los negocios lograron abrir a principios de 2024, mientras otros cerrarán definitivamente por falta de apoyos para su recuperación.

Entre las propuestas se destaca la implementación de estrategias de seguridad ciudadana con una visión a largo plazo, que puedan sostenerse más allá de la presencia de la Guardia Nacional. El Estado mexicano debe asumir la responsabilidad de combatir al crimen organizado, no solo a través de la fuerza militar sino también de manera estratégica desmantelando sus bases sociales, sistemas de inteligencia y fuentes de financiamiento.

A largo plazo, la paz social vendrá del fortalecimiento de las instituciones y la ampliación de oportunidades para el desarrollo del puerto, más allá de la zona turística. La participación ciudadana en la prevención del delito podría potenciarse para lograr una seguridad sostenible.

La segunda propuesta es enfatizar la creación permanente de habilidades prácticas que respondan a las necesidades del mercado laboral local. Si bien es cierto que los programas sociales activados en Acapulco han mitigado parcialmente el impacto de Otis, el fin de esta ayuda extraordinaria podría dejar a muchas personas vulnerables, exacerbando las desigualdades sociales y económicas.

El tercer punto es que se tiene que desarrollar un plan amplio de reconstrucción, que trascienda los límites temporales de la actual administración. Este plan deberá contemplar acciones específicas para mitigar y reducir el riesgo de desastres futuros, integrando soluciones basadas en la naturaleza y tecnologías sostenibles.

En el cuarto lugar, se propone construir nuevas infraestructuras con estándares de resiliencia ante desastres naturales para minimizar el impacto de futuros eventos adversos. Esto incluye no solo la infraestructura física de los negocios, sino también la infraestructura crítica que los soporta, como redes eléctricas, sistemas de agua y saneamiento, además de vías de acceso.

La construcción de nuevas infraestructuras con estándares de resiliencia ante desastres naturales es esencial para minimizar el impacto de futuros eventos adversos.

Como quinto punto, se indica que existen negocios en Acapulco para los cuales la recuperación podría ser particularmente difícil. Sin el respaldo financiero de algún seguro u otro instrumento, podrían enfrentarse a desafíos significativos para reparar o reconstruir sus establecimientos.

Esto podría resultar en una recuperación más lenta y podría tener un impacto en el empleo y la economía local si las empresas no pueden volver a operar rápidamente.

Integralia, la elaboradora del estudio difundido seis meses después del impacto del huracán Otis, es una consultora especializada en asuntos públicos que combina análisis en temas de riesgo político, económico, regulatorios y sociales.

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