Los políticos del México de cabeza
Carlos Ortiz Moreno 
Los que dicen representar a los ciudadanos, y también a ese pueblo ignorante de pensamiento y de mucha sabiduría para recibir dádivas, atravesaron dos momentos en que salieron a relucir sus intereses partidistas y personales: el narco rancho Izaguirre y el desafuero del exfutbolista Cuauhtémoc Blanco.
El primer tema, bastante doloroso para quienes tienen el sufrimiento en la piel por la desaparición de un familiar, desnudó a esos políticos que oyen las noticias, pero no las escuchan y a esos otros que convirtieron en carroña un tema al que había que sacarle provecho y raja política.
Unos y otros se desbarataron greñas, se lanzaron insultos, gritaron sus consignas y se exhibieron como artistas dignos de representar al sortilegio del erario. Las denuncias públicas de madres buscadoras pasaron a segundo término en la discusión de los políticos insensibles al dolor y a la zozobra en que viven miles de familias en México.
El sitio fue descalificado como un centro de exterminio y lo convirtieron en solamente un lugar de adiestramiento de sicarios, de esos que matan al que sea, sin tentarse el corazón, por unos cuantos pesos.
En una conferencia de la titular del Poder Ejecutivo, Claudia Sheinbaum, se explicó que uno de los detenidos, involucrados en el reclutamiento, aceptó que se mataba a la gente que no quería estar ahí o intentaba escapar… y más tarde se le negó el estatus de sitio de muerte o exterminio.
Los legisladores del partido en el poder rechazaron crear una comisión investigadora de los hechos, como aquellas que en los gobiernos priistas se hacían para sacar dinero público y no llegar a conclusiones, y acusaron una enredada campaña para desprestigiar al actual gobierno… y cubrirle con un manto de rosas al que encabezó desatinadamente Andrés Manuel López Obrador.
Y luego, a empujones mediáticos, llegó el tema del exfutbolista Cuauhtémoc Blanco Bravo, otrora gloria nacional y hoy rebajado a vergüenza nacional. La puntilla para darle fuerza a la justicia que tanto gritan las mujeres en marchas, manifestaciones, llantos y dolores era quitarle el fuero constitucional que gozan los políticos que recibieron el voto popular.
Otra vez, el tema se aprovechó para sacarle raja política. Y el que la supo aprovechar fue el personaje que ha dicho que a los periodistas no se le mata a balazos ni a golpazos sino que se les mata de hambre. Alejandro Moreno Cárdenas buscó la alianza perversa y la consiguió.
En el último bimestre del año pasado, “Alito” tuvo desencuentros con el senador Gerardo Fernández Noroña en el mismísimo estrado del Senado. Y el descalificador de las madres buscadoras pidió revivir la petición de desafuero contra el priista que había requerido la Fiscalía de Campeche, el estado que gobernó y que no le cuadraron los números.
Y entonces se cobró por adelantado el favor a Morena al instruir a todos los diputados federales del tricolor votar en contra del desafuero del exjugador de la selección mexicana y del equipo de Coapa, cuyo propietario es el mero mero de Televisa. O sea, el agandalle completo: te hago el paro para que después me lo hagas a mí.
En una canción, Agustín Lara, El Flaco de Oro, resumió todo:
Vende caro tu amor, aventurera. Da el precio del dolor a tu pasado y aquel que de tu boca la miel quiera, que pague con brillantes tu pecado. Ya que la infamia de tu ruin destino marchitó tu admirable primavera, haz menos escabroso tu camino.
Y así se van dando las cosas en este México de cabeza. Aquella “roqueseñal” es cosa del pasado, juego de niños. Lo de hoy son las traiciones abiertas, las componendas cínicas… los ciudadanos tendrán que aguantarse seis años… y el pueblo todo el tiempo en que le den las migajas del dinero público.
