Hacen alcaldes revuelta contra vigilancia disfrazada de obras
Con el argumento de pedir obra pública estatal, nueve alcaldes del PRD, PVEM y PRI encabezaron una revuelta con habitantes de municipios de la zona centro y Montaña baja, además de transportistas amenazados abiertamente, presionaron con retención de servidores públicos —funcionarios y empleados— y veladamente protestaron por la vigilancia policiaco-militar en sus jurisdicciones.
Los alcaldes, a la hora de los actos vandálicos realizados contra el edificio gubernamental y de la retención de centenares de empleados y funcionarios, demandaron una atención especializada e intentaron presionar a la gobernadora Evelyn Salgado Pineda para ceder a sus pretensiones presupuestales y de persecución de grupos delictivos.
Guillermo Matías Marrón, alcalde de Atlixtac del PVEM fue quien encabezó a los presidentes municipales revoltosos —según medios de comunicación— entre los que estaban los perredistas Pedro Ojeda Reyes, de Ahuacuotzingo; Ángel Aguilar Romero, de Acatepec; Cinthia Gil Hernández, representante de Quechultenango y Jesús Vázquez García, de Mártir de Cuilapan.
También estuvieron los alcaldes pevemistas Micaela Manzano Martínez, de José Joaquín de Herrera y Gerardo Mosso López, de Mochitlán, además de los priistas Mercedes Carballo Chino, de Chilapa y Alberto Mochi Campos, de Tixtla.

Desde el lunes, en diversos grupos de la aplicación de mensajería instantánea circularon diversos audios en que se convocaban a los transportistas a parar labores y concentrarse en el Parador del Marqués y ordenaban que ninguna unidad deberá prestar servicio este martes 4 de marzo en comunidades de municipios de la zona Centro de Guerrero.
“Nos quieren a las 7 de la mañana. El carro que ande trabajando se lo van a llevar al corralón. Pasen el 5”. Fuentes anónimas revelaron a diversos medios digitales de comunicación que un grupo criminal está detrás de la convocatoria para colapsar Chilpancingo, con el objetivo de negociar el retiro de militares del Ejército Mexicano y Guardia Nacional para paralizar las acciones de vigilancia en varios municipios centrales de Guerrero.
Según los comunicados que circularon en redes sociales no habría servicio de taxis, urvans ni bicitaxis en la ciudad de Chilpancingo ni en sus comunidades aledañas como Mazatlán, Ocotito y Petaquillas; tampoco en los municipios de Eduardo Neri, Quechultenango, Chilapa, Tixtla, Apango y Zitlala.
La orden también indicaba que los transportistas tendrían que paralizar las actividades en la capital del estado e impedir el paso por la Autopista del Sol para ingresar y salir de Chilpancingo desde muy temprano.
Al ser atendidos por funcionarios estatales, decenas de los protestantes iniciaron a realizar actos vandálicos que causaron daños en los ventanales de diversas oficinas que están hospedadas en los edificios de la llamada sede oficial del Poder Ejecutivo de Guerrero.
Fue el alcalde de Atlixtac, alrededor de las 2 de la tarde, quien declaró retenidos a los funcionarios estatales, así como a centenares de empleados de las diversas oficinas del gobierno estatal que no pudieron salir al término de su jornada laboral.
Francisco Rodríguez Cisneros, subsecretario de Desarrollo Político y Social, se quejó de que un grupo de habitantes lo jalonearon por lo que les pidió respeto por medio del micrófono que se instaló en la mesa.
Pese a los amagos, las autoridades estatales, encabezadas por la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, lograron acuerdos sin ceder a presiones de otra índole tras explicarles a los alcaldes y comisarios cómo está distribuido el presupuesto y cómo se atenderá cada uno de los planteamientos Instruye a los ejecutores de obra y encargados de salud pública visitar las comunidades.
