Abandonan 11 cadáveres en camioneta en Chilpancingo
Dentro de la batea de una camioneta pick up, en los límites de Chilpancingo, fueron abandonados once cadáveres, entre los que hay tres menores de edad y dos mujeres. Cinco de ellos fueron identificados oficialmente como parte de un grupo de comerciantes sierreños de Chilpancingo que se dirigían a Chilapa.
Según los reportes periodísticos, sin confirmación oficial, los cadáveres estaban descuartizados dentro de bolsas negras que fueron dejadas en la caja de una camioneta pick up Chevrolet tipo Silverado de color blanco que abandonaron en el punto conocido como El Parador del Marqués de la Autopista del Sol.
Alrededor de las 10 de la noche del miércoles al número de emergencias 911 fue reportado el abandono de la camioneta a la orilla de la carretera justo frente al hotel, en la zona en que inicia la Autopista del Sol, por lo que las autoridades se desplazaron para indagar la notificación recibida.
Minutos después, personal de servicios periciales de la Fiscalía General del Estado de Guerrero se presentó al sitio para levantar evidencias y debido a que se trataba de una camioneta llena de cadáveres y ya había muchos representantes de medios de comunicación tomando fotografías decidieron hacer el traslado del vehículo con toda y su funesta carga al estacionamiento del Semefo y ahí practicar todo el procedimiento de ley.

Fuentes de la Fiscalía confirmaron que los once cadáveres son parte del grupo de 17 personas, de oficio comerciante, que habían sido reportadas como desaparecidas hace dos semanas en la comunidad de El Epazote, en Chilapa.
El macabro hallazgo se registró luego de una “intensa y extensa operación de búsqueda” anunciada por el Ejército en la que supuestamente participarían unos 400 elementos de tropa, además de helicópteros que buscarían a los desaparecidos en Chilpancingo, Chilapa y Quechultenango, presuntamente plagiados por un grupo delictivo que opera en la zona centro.
Luego de la difusión del hallazgo de los once cadáveres, desde temprana hora del jueves, familiares de las 17 personas desaparecidas en El Epazote llegaron a las instalaciones del Servicio Médico Forense (Semefo) en Chilpancingo para saber si los cadáveres correspondían a sus parientes.
Hasta las 16:00 horas del jueves, o sea 18 horas después del hallazgo, se supo de manera extraoficial que al menos cinco de los cuerpos —de dos mujeres y tres menores— sí corresponden a esos desaparecidos.
Los menores fueron identificados como Raymundo Santos Francisco y Ángel Barrera Millán, ambos de 13 años, y Abraham Reyes Calletano, de 15 años. También fueron identificadas Clara Francisco Cabrera y su madre, Flor Cabrera Sánchez.

De manera extraoficial se aseguró que los otros seis cuerpos también formaban parte del mismo grupo de comerciantes que estaban reportados como desaparecidos, empero en el Semefo continuaban los trabajos de identificación mediante la confronta genética.
Hace tres días, con aspavientos ante los medios de comunicación, el comandante de la 35 Zona Militar, general Jorge Pedro Nieto Sánchez, informó el inicio de un operativo en el que participaban más de 400 soldados del Ejército y la Guardia Nacional para colaborar en la búsqueda de las 17 personas que fueron desaparecidas en comunidades de Chilapa y Quechultenango.
Ese día, Nieto Sánchez afirmó que las 17 personas estaban “retenidas” por la organización criminal Los Ardillos y como parte de la búsqueda, la FGE ofreció una recompensa por un millón de pesos para quien diera información que llevara a su localización.
De acuerdo con las fichas difundidas por la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas, los desaparecidos son los menores de edad Leandro Geovanni Francisco Sacristán, Diego Alonso Francisco Sacristán, Raymundo Santos Francisco, Ángel Barrera Millán y Abraham Reyes Calletano.

Las mujeres son Flor Itulia Cabrera y Clara Francisco. Los hombres son Héctor Santos de la Cruz, Jaime Cayetano Tolentino, Pedro Ismael Barrera Millán, Inés Morales Lorenzo, Marco Antonio Barrera Millán, Mario Francisco Millán, José Enrique Francisco Cabrera, Alfonso Francisco Cabrera y Javier Barrera Millán. Además, hay otra persona que no tiene ficha.
Fueron desaparecidos entre el 22 y el 27 de octubre en la localidad de El Epazote, en Chilapa, cuando acudieron a vender trastes. Se sabe que la mayoría son familiares originarios de la comunidad de Chautipan, en la sierra de Chilpancingo.
Para llegar a El Epazote por el camino más accesible es necesario cruzar la comunidad de Tlanicuilulco, en Quechultenango, que presuntamente es el bastión de los líderes de Los Ardillos.
Dicho grupo criminal también se señala como presunto implicado en el asesinato del alcalde de Chilpancingo, el perredista Alejandro Arcos Catalán, ocurrido el 6 de octubre pasado.
