Acapulco y su viernes trece
Gaby Carmona Astudillo
La salida del ejército fue la demanda de taxistas, comerciantes e integrantes de la UPOEG en Acapulco y San Marcos en la región de la Costa Chica, quienes colapsaron las entradas y salidas del puerto de Acapulco, uniéndose a éstos, la exigencia ciudadana de agua potable a la autoridad local. El crímen movió a sus alfiles este viernes 13.
Dicen que en política no existen las coincidencias ni nada ocurre por casualidad, por el contrario, todo está perfectamente bien planeado y orquestado para doblegar a la autoridad (de todos los niveles) y para ellos utilizaron todas las piezas del ajedrez que poseen en una demostración de fuerzas y del poder que los grupos oscuros y criminales poseen y controlan.
Para nadie es un secreto que el gobierno ha dado golpes certeros a los grupos criminales asentados en las diferentes zonas del estado, basta analizar un poco las notas de prensa a nivel nacional para darse cuenta de eso.
La detención de esos líderes y la muerte de otros no está a discusión, los golpes han sido certeros y poco a poco, el gobierno federal y el estatal han desarticulado a estos grupos que han hecho de Guerrero tierra de nadie, desde años atrás.
Es del dominio público el control que tiene el crímen organizado al interior de los mercados de Acapulco y de la Central de Abasto, los locatarios que son obligados a salir a manifestarse cuando se les ordena, porqué de no hacerlo, sufren las consecuencias, sus locales son quemados sin piedad alguna y otros son asesinados.
Los comerciantes no tienen para dónde hacerse, van porqué van, son rehenes de estos grupos criminales que operan y controlan los mercados de Acapulco.
La presencia del ejército, marina y guardia nacional, en esos lugares ha sido de alivio y temor para los comerciantes que lo único que desean es que los dejen vender sus productos. Todos pagan para que los dejen trabajar y lo hacen doble, le pagan al crímen (que tiene el control) y le pagan a la autoridad municipal ( que no tiene el control de nada) a través de la dirección de mercado para que puedan trabajar dentro y fuera del mercado pero son los primeros quienes operan y controlan los mercados de Acapulco.
Por eso no fue raro que salieran a bloquear calles y avenidas de Acapulco para exigir la salida del ejército de estos lugares.
La misma historia se repite con determinado sitios de taxis que operan en la ciudad y en la periferia de Acapulco, y que participaron en el cierre de todas las entradas y salidas que tiene Acapulco. Sitios de taxis, camionetas alimentadoras y camiones de dudosa procedencia que operan con impunidad, estos exigiendo la salida del director de transporte pero el fondo era otro.
Por otro lado es un secreto a voces, la vinculación que existe entre el crímen y los grupos de autodefensas asentados en Guerrero, que hacen y deshacen, que portan armas de diferentes calibres y no hay autoridad alguna que los detenga, las autodefensas se han convertido en un dolor de cabeza para el gobierno, que los ha tolerado en lugar de combatirlos.
Las autodefensas detienen, encarcelan, sentencia y quitan la vida a cualquier persona que se les ponga al brinco. Operan bajo sus propios criterios, fuera de la ley.
El crímen organizado está en todos lados, en especial en los gobiernos municipales cuyas campañas electorales fueron pagadas por ellos y hoy en día tienen el control de los municipios para el trasiego o desembarque de la droga, por cielo, mar y tierra, las historias son muchas.
El control del crímen está en todos lados, de ahí que el despliegue castrense y de la Marina los pone nerviosos, por eso demandan y exigen su salida, de un estado en donde han operado con impunidad y hasta diría que con la complacencia de autoridades pasadas, porque no se explica cómo han enraizado su presencia en Guerrero.
El gobierno en sus dos niveles no debe doblegarse, debe mantener la firmeza de su mano dura y combatirlos con toda la fuerza del estado, caiga quien caiga, es el momento para que el pueblo pueda caminar tranquilamente por las calles sin ningún temor, salir a trabajar y regresar bien a su hogar y disfrutar de sus familias.
El ejército y la Marina son realmente la última esperanza que tienen los ciudadanos para recuperar sus calles y avenidas. El gobierno en sus dos niveles deben seguir trabajando de la mano con firmeza para combatir este flagelo, sin el mayor derramamiento de sangre, por la historia triste que hay en la entidad.
El colapso de este viernes trece debe tener consecuencias legales, tal como lo hizo el ex gobernador Rubén Figueroa Alcocer con los taxistas que durante 24 horas colapsaron Acapulco, acción que jamás se volvió a registrar durante el tiempo que gobernó Guerrero como dicen en la Costa Chica «jamás fandango al baile».
Al ex gobernador de Guerrero, José Francisco Ruiz Massieu, se le acuña esta frase «no olviden qué un gobernador, por torpe que sea, tiene más poder que cualquier persona y él por sí solo puede desbaratar a cualquiera», palabras más, palabras menos.
Así que no sé equivoquen, retar a la autoridad es peligroso, nadie tiene más poder que el gobierno, y en Guerrero poco a poco se va avanzando en estos temas tan delicados y de alto riesgo para la población. Así de sencillo. Veremos qué pasa.
