Las Cosas de la Política
Miguel Ángel Hernández Albarrán

Colaborador en medios de Chilpancingo Diario de Guerrero
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Y Citlali pidió nombres y se los dieron
Citlali Hernández cometió un error que en política se paga caro: preguntó lo que no debía preguntar. Primero salió a victimizarse. Que la derecha, que los bots, que la ultraderecha mundial, que los medios, que todos quieren dividir a Morena. Mensaje de unidad, de cierre de filas, de no caer en provocaciones y resulta que, al día siguiente, ella misma dinamitó la unidad tras un comentario en redes (X). Pidió nombres de los políticos impresentables que Morena defiende y a los que les otorga impunidad. Quería legitimarse. Quería hacer un lavado de cara, un filtro de pureza. Le salió el tiro por la culata.
Porque no obtuvo nombres de opositores de lo ellos llaman PRIAN. La respuesta masiva le dio una lista de los de casa. Sí, todos miembros Morena. Y en esa lista, encabezándola estaría en primer lugar y a la cabeza —valga la rebuznancia— Andrés Manuel López Obrador.
No es ocurrencia de la oposición. Es la respuesta de la base social la cual se expresó en sus redes sociales personales. Y tienen razón.
AMLO encabeza la lista de los impresentables no por ocurrencia, sino porque es el arquitecto del modelo que hoy tiene a Morena sumido en la soberbia y el cinismo:
Un modelo donde la corrupción se perdona si es de casa. Segalmex con 15 mil millones desaparecidos, los contratos de los amigos, los negocios de los hijos, las casas, los sobres de Pío. Todo documentado. Nada castigado, modelo donde la opacidad fue elevada a política de Estado. Todo reservado por seguridad nacional. Desde una carretera hasta un contrato de medicinas. Cero rendición de cuentas. Puro «yo tengo otros datos». La impunidad es la regla. Nadie cayó por Segalmex. Nadie por la Casa Gris. Nadie por el clan. Nadie.
Ese modelo se heredó intacto. Hoy, Claudia Sheinbaum no solo lo carga, lo defiende. Cada vez que sale a decir que no hay pruebas, que son calumnias, que es la derecha, lo que hace es confirmar que la impunidad no fue un accidente del pasado, es el sistema del presente.
Por eso Citlali hoy está acorralada. Quería 4 o 5 nombres de sacrificio, chapulines incómodos para entregar y decir «ya nos estamos limpiando». Pero le entregaron el organigrama completo. Desde AMLO, su círculo familiar y su gabinete, hasta gobernadores, senadores y alcaldes que replicaron el modelo en chiquito.
Y Guerrero es el ejemplo perfecto. Tenemos al clan Salgado Macedonio, Evelyn Salgado Pineda, a Abelina López Rodríguez y aquí también la lista es larga. Si hablamos de impresentables solo menciono algunos como ejemplo visible de lo que es corrupción. Así vemos, hay impunidad del mismo manual: si arriba se puede todo sin consecuencias, abajo también.
El error de Citlali es de principiantes: en política nunca preguntes algo cuya respuesta no puedes controlar. Y mucho menos cuando tú presides la Comisión Nacional de Elecciones y eres la responsable de palomear candidaturas.
Hoy Morena tiene dos sopas: o le hace caso a la sociedad y a su militancia y empieza a limpiar desde arriba, desde quien encabeza la lista, o confirma que el discurso anticorrupción era puro teatro y que la lista de impresentables no se toca, se protege, se premia y se hereda.
Esa es la razón por la que hoy Morena se ve soberbio y cínico ante la gente. Porque sabe que, aunque su propia base les grite quiénes son los impresentables, ellos tienen garantizada la impunidad.
Citlali pidió nombres. Se los dieron. Ahora que se aguante porque… el que se lleva se aguanta…Y Citlali pidió nombres y se los dieron…
