Expresiones

Atrás de la raya

Heliodoro Cerros Flores

¡La escuela normal rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa ya no justifica su existencia y debe desaparecer o transformarse!

Las Escuelas Normales Rurales son instituciones que se crearon en México desde 1922 y algunas se sostienen hasta la fecha. Su objetivo fue formar maestros para que desempeñaran sus funciones pedagógicas en el medio rural y de acuerdo con la información, se estableció que en cada entidad federativa existiera una escuela de educación superior de ese nivel.

En México subsisten, actualmente 15 escuelas normales rurales, una escuela normal indígena y un centro regional de educación normal que inscriben su proyecto educativo en los cinco ejes del normalismo rural: siendo estos el académico, el área productiva, deportiva, cultural y política, manteniendo los principios que le dieron origen: sistema de internado, comedor y becas para los estudiantes –hombres y mujeres– que provienen de manera exclusiva de los sectores campesino y proletario de escasos recursos.

Y de acuerdo con la información que proporciona la Inteligencia Artificial (IA), estas Instituciones educativas formaron parte de un proyecto pedagógico para formar maestros para el medio rural, bajo la influencia de las ideas de la Revolución Mexicana.

Este proyecto se impulsó durante el gobierno de Álvaro Obregón y se consolidó

con Lázaro Cárdenas del Río y José Vasconcelos Calderon (1882-1959), quienes promovieron la apertura de estas instituciones para responder a las necesidades de la población rural, integrando el conocimiento agrícola y de economía doméstica.

Así, la Normal Rural de Ayotzinapa fue fundada en 1926 por los profesores Rodolfo A. Bonilla y Raúl Isidro Burgos, por disposición de la Secretaría de Educación Pública (SEP), que por aquel tiempo estaba bajo la dirección de Moisés Sáenz (1888-1941).

Las normales rurales estaban basadas en la idea de llevar la educación al pueblo, idea que con José Vasconcelos Calderón se materializó en las misiones culturales.

Como se destaca, las Escuelas Normales Rurales tenían el objetivo de formar maestros para atender a los estudiantes de las zonas rurales, sin embargo, un nuevo reto se planteó a las escuelas normales con la elevación del ciclo de estudios a nivel de licenciatura en 1984 y más aún con la descentralización de la educación básica y normal en 1993. Las normales rurales pasaron a la administración estatal con lo que se restringió el reclutamiento de estudiantes y el otorgamiento de plazas a regiones determinadas.

Es decir, las escuelas normales rurales como la de Ayotzinapa ya no forman a los docentes con etiqueta de maestros rurales, en la actualidad todos los estudiantes egresan con licenciatura de maestros normalistas y buscan ser colocados en los mejores lugares de las zonas urbanas para trabajar.

Pero, todavía más, en Ayotzinapa se confunde la lucha social y se ha tirado la vocación de servicio social a las comunidades, para ayudarle a la población de las zonas rurales a superar las carencias y los hábitos negativos que impone la pobreza, como la falta de higiene personal y comunitaria, a mejorar la construcción de viviendas y la producción agrícola, sin descontar la superación del alto grado de analfabetismo, entre otros.

Y Si sacamos a colación lo anterior, es porque desde hace muchos años la escuela normal de Ayotzinapa y sus estudiantes se han dedicado de manera total al activismo político, a la confrontación con los sectores oficiales, con altos, daños colaterales a la sociedad, provocando la pérdida de la vida de alumnos, como ocurrió el 26 y 27 de septiembre de 2014 en la ciudad de Iguala.

La sociedad se solidariza con el reclamo de justicia para los 43 estudiantes desaparecidos de la Normal Rural de Ayotzinapa, pero también se ha manifestado por el rechazo total al vandalismo y la violencia que ponen en práctica los normalistas en sus manifestaciones y a que dejaron de lado su objetivo principal: el de estudiar y prepararse para servir a la comunidad, sobre todo, a la de escasos recursos económicos.

La sociedad guerrerense tiene la palabra, la normal de Ayotzinapa ya no prepara a los maestros rurales que se requerían en la etapa posrevolucionaria en el país, forma a docentes con licenciatura normalista, como lo hacen todas las escuelas normales públicas y privadas.

Con la licenciatura de maestros normalistas, la normal de Ayotzinapa ya no justifica su modalidad de internado, su dotación de becas y la asignación de plazas, de manera automática por lo cual debe transformarse en una institución educativa de nivel agropecuario, como ya lo están planteando especialistas en el tema y diversos sectores de la sociedad…Veremos.

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