Enfoque
Carlos Díaz Figueroa
Ángel Aguirre, labrado en aciertos y desaciertos
En Guerrero, aunque no todos, los políticos están hechos de altura y peso en la presente historia, descendiendo entre aciertos y desaciertos, es decir actores con visión determinante en su propia filosofía política de alcance e igualdad.
El exgobernador del estado Ángel Aguirre Rivero es un político formado, labrado y emblemático de la vieja guardia en las filas priistas y después como militante del PRD, actualmente, sin militar en ningún partido político en Guerrero.
Aseguran y lo consideran, el guía político de variados ríos revueltos de la política, no obstante que el egoísmo de algunos muy pocos en el argumento y la diatriba en querer ver al exmandatario en el ostracismo del olvido y la derrota.
La crítica destructiva es el arma de aquellos que de manera oculta esconden su impotencia y frustración política en los propios inmersos errores en la descalificación y en el señalamiento directo y difícil de reconocer al adversario.
Ángel Aguirre es un actor que ha marcado huella en la historia en Guerrero, en un talento propio que ha logrado a través de la apertura en su formación y trayectoria incursionada en la práctica de la buena política y el espíritu en el servicio público.
El exmandatario seguramente gobernó con tino y desatinos, como es normal en los gobernantes, por tal razón, en la práctica de lo aprendido se enfrentó a gobernar un estado rebelde y bronco ante circunstancias políticas complejas.
El exgobernador de Guerrero se mantiene firme, de frente a su inocencia, en el caso de los estudiantes de Ayotzinapa, de lo que existe certeza que tarde o temprano la historia lo absolverá de la verdad de tal acontecimiento.
De lo que no se puede descartar es que es un actor político de cara a los reflectores y en respuesta a declaraciones en razón a la cordura como se conduce un político hecho por largo años en el ejercicio de la formalidad y honradez.
