Dígalo sin miedo
Gaby Carmona Astudillo
La campaña mediática de odio hacia la alcaldesa de Acapulco es promovida por diferentes actores políticos que tienen mucho interés en gobernar Acapulco o seguir viviendo del dinero del pueblo y ante esta situación es una campaña evidentemente política más allá de la supuesta presunción de malos manejos económicos.
El hueco legal que hay en México en el manejo de las redes sociales permite que aquellos políticos que perdieron todos los privilegios que tenían en el gobierno de Acapulco les fueran quitados de golpe y porrazo y basta crear un perfil falso o desde el suyo atacan con tanta saña como no lo hicieron cuando sus alfileres estaban en el poder. Ejemplos hay muchos.
La campaña mediática emprendida en redes sociales hacia la alcaldesa de Acapulco es evidente, nadie puede negar que hay una mano que desde la sombra está moviendo la cuna para atacar a la alcaldesa. Es más que claro que la edilesa porteña no era la candidata para seguir en el gobierno, sin embargo, no sólo ganó la candidatura sino también el gobierno dando continuidad a la llamada Cuarta Transformación.
Es más que evidente que hay algo oscuro y tenebroso atrás de esta campaña de odio en contra de la alcaldesa de Acapulco, se busca sacarla del poder para tener el control del presupuesto del puerto, no para mejorar las condiciones de seguridad pública o mejorar el servicio de agua potable en las colonias del puerto. No, lo que se busca es sacarla del gobierno para tener el control del presupuesto que está por llegar para el 2026 y por ende poner a alguien manejable, y en esa tesitura ella estorba.
De ahí que los provocadores de la violencia se despachan con la cuchara grande en Acapulco, manejando las redes sociales desde donde se hace creer que en Acapulco no hay autoridad y todo está descontrolado, ¿en serio está descontrolado Acapulco? ¿En serio no hay autoridad? Los adversarios de la alcaldesa están no solo en su mismo partido sino en los esbirros de enfrente.
No, no se trata de que en Acapulco no hay agua potable o de que no hay seguridad pública en las calles, de lo que se trata es de atacar a la alcaldesa hasta hacerla renunciar para poner a la sustituta o sustituto qué ellos puedan manejar.
Los adversarios de la alcaldesa están en su propio partido, en su propio equipo de colaboradores, en su gente más cercana, pero también están en aquellos personajes políticos que en el pasado se hicieron ricos a costa del dinero de los acapulqueños.
En Acapulco, cuando el PRI gobernó el municipio no solamente no hubo agua potable, no hubo seguridad pública, hubo endeudamiento y un saqueo escandaloso a las arcas municipales. A la llegada del PRD al poder se suponía que las cosas serian diferentes, pero nada cambió.
Al contrario, el crimen organizado sentó sus reales en este destino de playa, tomó el control de varias dependencias de gobierno y de los baches en las calles, y la escaseza del agua potable se vivió igual o peor que hoy en día. En esos periodos de gobierno perredistas los acapulqueños vivieron el terror en sus calles y avenidas. El crimen se apoderó de cada colonia, cada calle, cada comunidad y puso al gobierno de rodillas.
Priistas y perredistas llevaron al matadero al puerto de Acapulco. La llegada de Morena al poder, trajo esperanza, pero era tan podrido el sistema que dejaron que les ha sido difícil en siete años desterrar el crimen organizado de las calles y dependencias del gobierno de Acapulco. Una herencia maldita del pasado.
El problema no fueron las dos mujeres que han llegado al poder en Acapulco, no; el problema es la ambición desmedida de quienes creen tener la calidad moral para decidir el futuro de Acapulco.
Los promotores de esta campaña en contra de la alcaldesa de Acapulco han violentado todas las leyes habidas y por haber, marginarla y dejarla fuera de los eventos oficiales es ejercer la violencia hacia una mujer y a una autoridad, pero lo más triste es leer y ver que la gente cree que todo en Acapulco está mal, que no hay avances en este gobierno, y caen en el juego perverso de quien desde la oscuridad busca descarrilar al gobierno municipal de Acapulco.
Y la campaña contra Acapulco y contra su alcaldesa es clara; todos los gobiernos que ha tenido Acapulco han saqueado y endeudado al municipio, nadie es la excepción a la regla. Y ninguno de esos generadores de la violencia política está en la cárcel, siguen aferrándose al poder, traicionando al pueblo, utilizando al pueblo vía redes sociales.
Siempre he sostenido que a Acapulco se lo han acabado los políticos que lo han gobernado. Ojalá eso termine un día porque Acapulco merece tener un mejor destino. Veremos qué pasa.
