Expresiones

Dígalo sin Miedo

Gaby Carmona Astudillo

El tsunami político está a todo lo que da en este país, en donde los rumores son más fuertes que el propio mar de fondo que se está registrando a lo largo y ancho del Pacifico mexicano particularmente en el puerto de Acapulco.

La inestabilidad política generada por los últimos acontecimientos provocada por la elección del primero de junio en este país, en donde solo participó casi el 15 por ciento de todo el padrón electoral (Guerrero registró el tercer lugar nacional) y que, según el conteo del Instituto Nacional Electoral, la Suprema Corte de Justicia de la Nación será presidida por una persona de origen indígena.

Recordemos que la población indígena en México es la que registra una mayor diversidad cultural. En el caso del estado de Guerrero, la población indígena está formada por cuatro etnias: la amuzga, la mixteca, la tlapaneca y el náhuatl, cuya identidad se la da su lengua, su cultura, su cosmovisión y sus rituales. De ahí que para esta población, la llegada del nuevo titular genera en estas tierras del sur una nueva esperanza en el asunto de la aplicación de la justicia pues su llegada fue emanada del pueblo y, por lo tanto, la justicia debe ser para el pueblo.

Sin embargo, el mar de fondo está pegando fuerte en las costas de Guerrero, desde La Unión hasta Cuajinicuilapa, pasando por la que alguna vez fue llamada “La Reina del Pacifico” en la década de los 50´s, Acapulco. El mar de fondo está golpeando fuerte el corazón de Acapulco, su fuerte oleaje está destrozando todo a su paso, desde Pie de la Cuesta hasta Playa Bonfil, cuyas olas alcanzan impresionantes alturas que tienen preocupados y asustados a los que decidieron vivir y convivir cerca del mar, en donde muchos se han enamorado o han vivido sus mejores romances.

No, no, no debemos confundir el mar de fondo con el tsunami político que se vive, se palpa y se siente en Acapulco porque son dos cosas diferentes, el primero se origina en las aguas remotas donde las profundidades son grandes, pues el mar de fondo renueva, mezcla y recicla las aguas de los ecosistemas marinos.

El tsunami político es diferente, este se genera desde la oscuridad y no precisamente desde lo más profundo del mar. Este intercambio de energía llevará su proceso, mientras la vibrante vida social del puerto se desarrolla en bares y centro de diversión, pero este tsunami político es comparable con el mar de fondo; en un punto, ambos nacen en las profundidades.

Sin embargo, el mar de fondo es benéfico porque al viajar en todas direcciones, implica un proceso de intercambio de energía, en tanto en el tsunami político el intercambio de energía oscura afecta a quienes han decidido caminar en esas aguas violentas y en ella participan una diversidad de personajes de todos los colores y sabores sumándose a la ola del surf.

De ahí la insistencia en que no debemos confundir el mar de fondo con el tsunami porque la diferencia entre uno y el otro radica en su origen, el primero es por la acción del viento de tormentas sobre el mar en zonas muy alejadas de la costa que generan oleajes largos y continuos, en tanto que el segundo se genera principalmente por los movimientos sísmicos en el fondo del mar.

Lo cierto es que el tsunami político en Acapulco es tan fuerte como el mar de fondo que se registra en las playas del Pie de la Cuesta, la bahía de Santa Lucía pasando por la bahía de Puerto Marqués hasta llegar a El Revolcadero y concluir en la Bonfil y Barra Vieja. Ojalá que todos lleguemos a comprender esa gran diferencia algún día. Por lo pronto, solo nos queda cantar “en el mar yo me enamoré, entre la espuma y la bruma”. Vale.

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