El voyerista
- ¿Y la Fiscalía Apá?
Alfredo Guzmán Espinosa
Cuando escuché por primera vez el nombre de Zipacná me intrigué al grado que busqué su significado y varios lingüistas comentan que deriva del Náhuatl: Cipacti, que significa caimán o lagarto. También encontré que Zipacná y su hermano Cabrakan, aparecen en la mitología Maya, como dos personajes duros con su circunstancia, al grado de que eran considerados demonios.
En el caso que quiero comentar y que se relaciona con el titular de la Fiscalía de Guerrero, Zipacná Jesús Torres Ortega, es simple recurso para establecer que, a la salida de Sandra Luz Valdovinos, exfiscal de Guerrero, por la muerte del joven estudiante de Ayotzinapa Yanqui Kothan Gómez generó muchas expectativas positivas, pero al momento, creo que no tiene que ver con la realidad.
La circunstancia se relaciona con la llegada de la Guardia Nacional y los militares a la Fiscalía de Guerrero.
Hoy, quizá sea un recurso fácil, pero válido, cuando el Senador de la República Félix Salgado Macedonio responde que la investigación de la violencia es responsabilidad de la Fiscalía de Guerrero.
Lo mismo hace la presidenta municipal de Acapulco, Abelina López Rodríguez, y los diputados guerrerenses, quienes ya preparan su comparecencia para que explique las acciones y los avances en las investigaciones ante tanto delito y muertes violentas sucedidas, recientemente.
Está claro que la Fiscalía de Guerrero no es una persona ni responsabilidad total de quienes ahí laboran en condiciones complicadas, luego de que la política de contención de la violencia no abarca a quienes la generan en el nivel más alto, y que investigadores establecen que es responsabilidad en muchos casos de la delincuencia organizada.
Lo que también está claro que ningún presidente municipal o gobernador de cualquier estado de la República tiene la capacidad de enfrentar a ese tipo de fenómenos que han crecido al grado de poner bajo presión a muchos gobernantes y a las sociedades han quedado indefensos.
Ya recuerdo al exgobernador de Guerrero, Zeferino Torreblanca Galindo, quien dijo “ni quiero ni puedo”.
En el caso que nos ocupa y que tiene que ver con los grados de violencia ocurridos en Guerrero, una verdad de Perogrullo es la que establece que, sin la participación de la Federación la sociedad mexicana está inerme.
Pero si es necesario que Zipacná y su equipo informen a la sociedad guerrerense qué se hace y cuáles son los avances de las investigaciones sobre su actividad y cómo harán para que su función sea más afectiva en cuanto a detener a los responsables de la delincuencia común que tanto ruido han generado en descargo de responsabilizar a los presidentes municipales de hechos que, en efecto, rebasan su capacidad operativa.
Desde el asesinato del exdelegado federal Fernando García Fernández, de la FGR, pareciera que la agencia federal no existe en Chilpancingo, ni en Guerrero, pues no hay operativos visibles, ni acciones contra quienes provocan violencia con delitos federales.
Luego entonces, zapatero a tus zapatos, la gobernadora Evelyn Salgado Pineda a gobernar y seguir trabajando por una mejor condición social de los guerrerenses, los presidentes municipales, igual y la fiscalía estatal y federal a cumplir con lo establecido en la propia ley.
