Recaptura FGR a “El Gil”, testigo estrella del caso Ayotzinapa
La Fiscalía General de la República recapturó la noche del jueves en calles de la Ciudad de México a Gildardo López Astudillo «El Gil», quien era el testigo estrella en el caso Ayotzinapa de la institución. La detención se logró con base en una orden de aprehensión por el delito de delincuencia organizada.
De acuerdo con la información del diario Reforma, agentes de la Policía Federal Ministerial de la FGR aprehendieron a las 21:35 horas al presunto miembro de la organización criminal Guerreros Unidos, cuando circulaba en la calle Morelos, a una cuadra de la Penitenciaría de Santa Martha Acatitla.
El testigo protegido con nombre clave «Juan» fue detenido con base en una orden de aprehensión librada por el Juzgado Noveno de Distrito en Guerrero, por delincuencia organizada en la modalidad de delitos contra la salud, según la causa penal 7/2016, confirmaron fuentes ministeriales, precisa el medio de comunicación.
Es decir, se trata de una orden de captura que la FGR tardó 8 años en ejecutar, pese a que «El Gil» estuvo en la cárcel y pudo cumplimentarla en reclusión. Anoche fue trasladado a los separos de la Subdelegación de la FGR en Tacubaya y esta madrugada los agentes federales lo ingresaron al Penal del Altiplano.

López Astudillo fue detenido en septiembre de 2015 en Taxco, Guerrero, ya que se le señala como el responsable de haber ordenado a agentes municipales entregar a los 43 normalistas de Ayotzinapa al grupo criminal Guerreros Unidos para desaparecerlos, la noche del 26 de septiembre de 2014.
En el 2019 salió de la cárcel como consecuencia de la sentencia del Primer Tribunal Colegiado de Tamaulipas que invalidó decenas de testimonios de implicados en estos hechos, bajo el supuesto de que había la sospecha no la certeza de que habían sido torturados.
Iniciada la presente administración federal, cuando aún estaba preso, el presunto narcotraficante fue trasladado del Penal del Altiplano al Reclusorio Norte donde logró al poco tiempo su libertad y recibió el beneficio de testigo protegido con el nombre clave «Juan».
Sus testimonios rendidos en esa calidad fueron la piedra angular con los que, en esta administración lopezobradorista, la FGR trató de reorientar las líneas de investigación del caso Ayotzinapa.

«Juan» es el origen de los señalamientos contra el Ejército y la supuesta «narconómina» de Guerreros Unidos en las corporaciones de los tres niveles de gobierno.
Sus dichos incluso alcanzaron a Omar García Harfuch, el exsecretario de Seguridad Ciudadana de la CDMX a quien la organización criminal supuestamente le pagaba 200 mil dólares mensuales cuando era el jefe de la Policía Federal en Guerrero.
En su informe de septiembre de 2023, denominado «Caso Ayotzinapa: narrativa de hechos de acuerdo con la investigación realizada», el gobierno federal lo señala como responsable de ordenar a los policías municipales desaparecer a los normalistas.
«La Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia del Caso Ayotzinapa (COVAJ) tuvo acceso a diversas declaraciones de objetivos prioritarios que participaron en los hechos, entre los cuales se encuentran Sidronio Casarrubias (jefe de Guerreros Unidos) y Nicolás Nájera ‘El May’ (el jefe de sicarios en Iguala)», dice el informe.

«Este último señala que: ‘el responsable de todo es ‘El Gil’, quien le da instrucciones a Valladares (Francisco Salgado Valladares, exsubdirector de la Policía de Iguala) de que se los entregue a César Nava (exjefe de la Policía de Cocula), quien se llevó a 4 chavos al rancho donde estaba ‘El Gil’, que estaba drogado ahí con ‘El Caderas’, es el que hizo todo el puto desmadre con ‘Caderas'».
Desde el año pasado, «El Gil» dejó de presentarse a las diligencias en las que era requerido para declarar contra algunos procesados, y luego tramitó un amparo contra una orden de aprehensión.
Aún no está claro si la FGR le retiró los beneficios de testigo protegido, previo al décimo aniversario de la desaparición de los estudiantes.
La recaptura de “El Gil” se registra a 20 días de que se conmemoren los diez años de la desaparición de 43 jóvenes estudiantes de la escuela normal rural “Raúl Isidro Burgos”, ocurrida en la ciudad de Iguala de la Independencia, y con un rompimiento de la unidad de los padres de familia por orígenes de tipo electorero.
