Patrulla de papel
Enrique Castillo González
Guardia Nacional… la Fuerza Armada Policial
En anterior “patrullamiento” se explicó por qué analistas como Leonardo Curzio, Emilio Vizarretea y Alejandro Hope proyectan en positivo la futura función de la GN dentro del Ejército Mexicano y porque tal situación favorece a la Seguridad Nacional y a la “institucionalización” de esa Fuerza Armada Policial. Entonces, y para hacer de estos apuntes algo dúctil, Paul von Hindenburg, líder de este Think, pidió al Sargento Fibronio Limón ocupara el siguiente patrullamiento (este ahora en la mesa) para desplegar sus conclusiones; leamos lo que el expizcador de cítricos concluye.
La Seguridad Nacional como tema de análisis adquiere un papel preponderante en la situación actual de nuestro país, el Gobierno de la República impulsa nuevas formas de ejercer el servicio público y recupera valores que permanecían dispersos en el escenario político nacional.
Esta nueva forma de hacer gobierno impacta todos los campos de la actividad humana en el ámbito nacional e internacional y repercute, por tanto, en los aspectos de la esfera de influencia de la Seguridad y el Desarrollo Nacionales.
La referencia en Seguridad Nacional más aceptada en el ámbito académico es la desarrollada por el Gral. Vega García en su libro “Seguridad Nacional: concepto, organización, método”; quien en su concepción más amplia la define como: “Condición de libertad, paz y justicia, dentro de un marco institucional y de derecho como garantía para el desarrollo, donde el Estado preserva mediante la aplicación del poder nacional, las aspiraciones e intereses de la sociedad en forma equilibrada, para la obtención de los objetivos nacionales, frente a perturbaciones externas e internas”.

Esta concepción implica que el Estado ejerza su poder para evitar que los antagonismos externos o internos impidan el logro de los objetivos nacionales y dimensiona al mismo tiempo su obligación de generar las condiciones que permitan el desarrollo nacional.
Hoy, el Gobierno ve y reconoce que la existencia, integridad y permanencia del Estado debe garantizarse con todos los medios disponibles; pero centra su esfuerzo en resolver prioritariamente los antagonismos internos que se oponen a la seguridad y bienestar de la población y por tanto al desarrollo nacional. Es decir, el empleo de la Guardia nacional para atender asuntos de seguridad interior (objetivo nacional a preservar en materia de Seguridad dentro del país) y su decisión de que esta dependa directamente de la SEDENA obedece a un plan estratégico de largo plazo, mediante el cual busca fortalecer y consolidar una institución que garantice en el mediano plazo la protección de la seguridad de los mexicanos.
En este orden de ideas, y continuando con el análisis doctrinal de lo que implica esta medida del Presidente de México, es pertinente entender con precisión que la Seguridad Interior: “es una condición necesaria que proporciona el Estado para salvaguardar sus instituciones, su población, garantizar el desarrollo nacional y mantener el estado de derecho”; está vinculada con la Seguridad Publica que es una función a cargo del Gobierno federal con la corresponsabilidad de los gobiernos de los estados y municipios, cuyo fin es salvaguardar la integridad y derechos de las personas, así como preservar las libertades, el orden y la paz públicos.

Algo importante de señalar; el momento histórico que vive nuestro país, obliga a analizar sí la Seguridad Publica representa para el Estado mexicano un riesgo que puede escalar al campo de la Seguridad Interior, sin olvidar además que existen otros tipos de seguridad que pueden afectar al ciudadano y que, de no ser atendidas por las instituciones del Estado podrían afectar el campo de la Seguridad Interior, entre ellas se incluye la seguridad alimentaria, seguridad ambiental, seguridad humana, seguridad cibernética, seguridad económica, y más.
Esta última afirmación, es la que da sustento a la decisión del Presidente de la República de continuar empleando a las fuerzas armadas y en específico a la Guardia Nacional en tareas de Seguridad Publica, por la carencia de una institución policial profesional para enfrentar la inseguridad y la violencia, como lo señala en el Plan Nacional de Paz y Seguridad 2018-2024, específicamente en el eje 8 “Seguridad Pública, Seguridad Nacional y Paz” que comprende entre otras acciones el “repensar la Seguridad Nacional y reorientar a las Fuerzas Armadas”.
Es decir, el actual presidente (AMLO) no está improvisando como muchos expresan, lo que hace es fortalecer las líneas generales de gobierno con las cuales inicio esta administración y que estableció desde su Plan nacional de Desarrollo. Esta postura se interpreta como el reconocimiento tácito del titular del Ejecutivo de que las fuerzas armadas están diseñadas para la Defensa Exterior y la Seguridad Interior, pero al carecer de otros medios para preservar la Seguridad Publica y combatir la delincuencia, dispone la ejecución de una serie de acciones a cargo de las fuerzas armadas, que de manera extraordinaria, regulada, fiscalizada, subordinada y complementaria implicarán la ejecución de nuevas formas de actuación, mediante la actualización de sus capacidades, adiestramiento e integración con otras instancias que en este caso se apoyaran en la Guardia Nacional.

Estas medidas de alcance estratégico, tienen una visión de futuro que otorga a la ciudadanía la confianza de que la Guardia Nacional es una fuerza policial que actuará en el marco de la ley y con pleno respeto a los derechos humanos para recuperar la Seguridad Pública del país, fuerza que para evitar su debilitamiento y contaminación será tutelada por la SEDENA por un buen tiempo, hasta que alcance su madurez institucional y hasta que se tengan civiles a la altura de esa institución, para administrarla sin sesgos políticos o intereses personales. Concluyo este breve comentario sugiriendo a quienes dudan de la eficacia de esta medida, si temen que esta fuerza implique la militarización del país, este es el momento para crear los instrumentos jurídicos de transparencia y rendición de cuentas para esta fuerza. La plancha expuesta por Limón explicó perfectamente la ruta de la GN.
Último patrullaje.- Pareciere extraña la conducta desplegada por al alguna vez “gurú” de la OPINIÓN Raymundo Riva Palacio. Primero se lanza contra los aparatos de Inteligencia Estratégica más que del gobierno, de la 4t; señala de “espías” a funcionarios de primer nivel (Ricardo Mejía/Audomaro Martínez) y como los efectos que él esperaba no se dieron, hoy se lanza contra las Fuerzas Armadas que accionan en Chiapas y Tabasco; Raimundo dibuja eventos que pareciere fueran argumentos de películas de Juan Orol o de los hermanos Almada. Entiendo que Riva Palacio no alcanzó su cometido.
No sobra decir que, hoy las que fueran las plumas más caras de los gobiernos anteriores han visto caer sus enormes ingresos y que, siguiendo las viejas prácticas de difamación piensan que volverán a estar en las “listas”. Diría mi padre “sea por Dios”.

Balazo al aire.- Fijando las repisas del mueble.
Greguería.- Para las difamaciones escritas con veneno en vez de tiza no hay borrador que las borre.
Oxímoron.- Verdades mentirosas.
Haiku.- ver caer lluvia
florece mi sonrisa.
Mi prisa por ti
