Expresiones

Patrulla de papel

Enrique Castillo González

La Guardia Nacional… 4ta Fuerza Armada

Al Tanque de Ideas llega una alforja conteniendo informes, en esos se lee que “el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas enviará iniciativa al Poder Judicial ello para que se legisle en busca de integrar a la Guardia Nacional a la Secretaria de la Defensa Nacional”. Esa información fue fresco rocío dentro de un vivero de ideas. Así, el tema comenzó a rebotar en los muros de concreto de nuestro Think Tank… entonces Paul von Hindenburg inició la conversación.

Al terminar la Revolución Mexicana, los legisladores constituyentes incluyeron a la Guardia Nacional en la Carta Magna, pero no reglamentaron el articulo respectivo. Ello porque estimaron prioritario fortalecer al titular del Poder Ejecutivo, para poner orden en el país, en lugar de dotar a cada Gobernador de una fuerza armada, porque eso regresaría al país al estatus anterior, es decir, caudillos armados compitiendo por el poder con el Presidente de la República. Los presentes asentimos y eso fue paso franco para que Hindenburg lanzara su carga de ideas.

Al ser un concepto copiado de la normatividad estadounidense, su misión debería ser la de garantizar la Seguridad Interior.

Ello a su vez para evitar que las Fuerzas Armadas destinadas a la defensa, operaran en territorio nacional.

Se fortaleció al ejecutivo federal, pero olvidaron crear a la organización intermedia entre fuerzas de defensa y fuerzas de seguridad pública. Aún explicado así, de manera tan agregada, queda claro que la hoy Guardia Nacional, debería estar orientada a la Seguridad Pública.

Paul von Hindenburg rellena de tabaco su pipa, antes se deshizo del tabaco tatemado y, continuó

Que interesante debate se nos presenta a los integrantes de este Tanque de Ideas, el Mariscal mira al Sargento Limón y dice ¿no le parece?, Paul agrega; será un privilegio participar ¿a usted le gustaría?

Y como si se tratara de lucha d relevos Fibronio Limón recoge la invitación y comienza a hablar

Cualquier Estado tiene como meta alcanzar la estabilidad interna. Las amenazas que impiden lograr esta condición pueden ser muchas. En el caso de México, las particularidades de su sistema político y de la misma sociedad han hecho que más factores exógenos y endógenos dificulten esta tarea. El crimen organizado y la violencia que genera son solamente dos de los síntomas de la debilidad de las instituciones públicas y de la falta de un estado de derecho pleno —el sargento Limón hizo suyo todo el espectro auditivo.

Por lo tanto, contar con una Guardia Nacional, es decir, una fuerza intermedia para enfrentar este tipo de amenaza es no solo necesario sino imperativo; desde su sillón el expizcador de cítricos sigue dueño de la audiencia. Ahora bien, la constante preocupación sobre si se está militarizando nuestro país ante la creciente presencia de militares en funciones de Seguridad Publica y las aduanas, no solo es desconcertante por el hecho de intentar meter la idea de que es peor contar con una institución fuerte para combatir a la delincuencia, a que exista el riesgo latente de la militarización; la pregunta que vale la pena hacerse es: ¿quién puede hacer entonces esa función?, las policías estatales y/o municipales?. Y sí, adivinó usted, los rostros de “ahchinga” regresaron a la mesa.

Considero que lo que deben estar construyendo nuestros legisladores para evitar eso que temen (un país de derecho), es crear los contrapesos políticos y los fundamentos jurídicos mediante los cuales se evite que esa fuerza recién creada sea empleada sin la supervisión y rendición de cuentas. Hasta el momento, no se ha visto que exista una iniciativa en la que, mediante un formato claro, especifico y puntual, se pida que esa fuerza exponga sus resultados; ello, da pie a especulaciones y a el empleo político de la misma.

Limón lanza una pregunta ¿será tan difícil programar por ley un proceso de informe periódico de actividades y/o resultados a la sociedad?

Por otro lado -dice Limón- asentir que las políticas prohibicionistas son causa de las afectaciones a la seguridad interior de nuestro país, es una observación simplista, es renunciar a la función del Estado.

Es cierto que nuestro país sufre la presencia no sólo de grupos criminales, sino de verdaderas organizaciones bien estructuradas que se caracterizan por tener control territorial, capacidad de orden y dominación, sentido de jerarquía y obediencia, secreto e iniciación, dimensión ética y familiar, multicriminalidad, mitos y leyendas, antigüedad y vocación de permanencia. A las caras de “ah chinga” se agregaron las de “ayguey”.

Las entidades criminales son un fenómeno social generado por la ausencia de ejercicio del poder por parte del Estado en determinadas áreas -dice Limón, y agrega- y ahora, desde luego, como un efecto indeseable de la posmodernidad y de la mundialización -¿poder? … alguien dejo escapar un pensamiento.

El poder es la capacidad para actuar para producir efectos que coincidan con un deseo social; algunos de los principios del poder son: que no se extingue, sólo se transfiere; si no se ejerce, alguien lo ejercerá; frente a un vacío de potestad, alguien lo ocupará; y lo que no se ejerció, no se recuperará; es decir, cualquier ausencia del Estado es ocupada por el crimen organizado -dijo Limón.

Y agrega- Ahora bien, desde una perspectiva social, la mundialización agravó los efectos negativos de la posmodernidad, la sociedad actual es hedonista, permisiva, consumista, impersonal y pesimista; es el caldo propicio para que sus valores sean solamente el dinero y el sentimiento de influencia.

Limón da muestras de ir hacia el mutis por lo que jala toda la atención, dice- México sufre las funestas consecuencias de las debilidades institucionales y de sus sociedades permisivas hacia las conductas ilegales; la solución es: contar con un Estados eficaz, los procedimientos para lograrlo tienen distintos matices; pero lo que si es muy claro, es que solo contando con una organización como son las fuerzas armadas administrando una fuerza intermedia, se podrá lograr la madurez que requiere la Guardia Nacional, institución que apenas está viendo sus primeros años de vida; no nos debe preocupar que exista una inclinación de nuestro líder nacional por entregar la dirección y administración de esta fuerza a la SEDENA, nos debe preocupar su fortalecimiento para que como todo hijo que crece y se desarrolla, algún día alcance su madurez e independencia y pueda separarse para conformarse como fuerza única.

El sargento Fibronio Limón se pone de pie y lanza la pregunta- ¿No valdría la pena, que de manera colegiada se instituyera un plan estratégico en el que se establezca un tiempo medio para que alcance ese proceso de madurez, acompañado de un decoroso y especifico presupuesto?; existen indicadores e instituciones internacionales que podrían apoyar la conformación de dicho plan. Ya dejen de politizar las tareas de las fuerzas armadas y de la Guardia Nacional y ¡pónganse a trabajar¡ -los miembros del think Tank suscribimos.

Último patrullaje.- Entiendo que la conformación de la Guardia Nacional como una 4ta Fuerza está caminando cada una de sus fases, entonces, el que se de la comisión de la Dirección de la Escuela Superior de la Guardia Nacional a un General del perfil de Guzmar Ángel González Castillo es indicador de que la prioridad es el adiestramiento y la profesionalización de ese nuevo Instituto. Guzmar Ángel es un patrón a seguir y no solo desde la puerta de un avión.

Balazo al aire. – las primeras palabras de lo que será un largo discurso.

Greguería. – de lo básico de un Estado Moderno.

Oxímoron. – bajé hasta lo más alto.

Haikú. –  te he de ver ¡ya!

mi muy querido río;

lavo mi cara.

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