Evelyn y sus retos personales para gobernar Guerrero
Carlos Ortiz Moreno
El Primer Informe de Gobierno
En poco más de 90 minutos, Evelyn Salgado Pineda dibujó el trabajo que ha realizado en el primer año de su gobierno en una entidad donde la violencia de todo tipo (real o inventada) parece ser la característica de los habitantes surianos, fijó sus metas profesionales y personales (superadas y no superadas) y continuó con su ofrecimiento de diálogo con todos.
Evelyn cumplió con el mandato de ley para rendir cuentas de los avances, los retrasos y la parte incumplida de su administración. Ajena a voluntades mezquinas, la joven mujer apreció que falta mucho por hacer y se centró en su posicionamiento de no tener derecho a fallarle a Guerrero.
En las líneas leídas, la titular del Poder Ejecutivo habló de las finanzas (con los ahorros obtenidos de eliminar las viejas prácticas de desviar recursos o echárselos al bolsillo), de salud (con las necesarísimas consultas en comunidades lejanas), turismo (con las cifras de visitantes y derramas económicas) y del espinoso tema de la seguridad pública.
Pese a los ventarrones de violencia alrededor del sitio donde se realizó la ceremonia del Primer Informe de Gobierno, originados por grupos de imaginarios golpeteos, la primera mujer gobernadora atinó en no evadir el tema sentido que, a nivel internacional, situó a Guerrero como una de las entidades violentas del país.
A la Tierra Caliente, específicamente a San Miguel Totolapan, le ofreció la solidaridad y el acompañamiento para superar la guerra que se mantiene por el control del trasiego de la ilegalidad sembrada y que se produce en uno de los sitios donde, por cierto, ya tiene contemplaciones de tipo legal para que se convierta en la octava región económica de la entidad.
Más allá de los vítores y los gritos consabidos de los aplaudidores, Evelyn se centró en demostrar que el trabajo que se ha hecho, hasta ahorita, ha marcado la transformación que requiere la entidad y, sin temor a equivocarse, se requiere de la participación de todos los guerrerenses, desde sus propias trincheras.
Hay una característica fundamental: nadie marcó línea y, seguramente, nadie habrá de mover el dedo flamígero de la censura porque el nuevo modelo de gobierno tiene que implicar la aceptación de la crítica periodística que sea responsable y que no caiga en el fácil tobogán del insulto o de la desmesurada locura de escribir mal de lo que sea.
Y a la primera gobernadora de Guerrero se le dedicó la primera escolta militar que, en un evento público de esa naturaleza, rinde reconocimiento a esa presencia femenil en todos los aspectos de la vida nacional. Llamó especial atención, principalmente a los que muestran expertis del tema, que la sexteta de mujeres no fueran de la histórica presencia de la Secretaría de la Defensa Nacional. Este día fue la Secretaría de Marina la que mostró una cara diferente.
Sin caer en el perverso estribillo aquel de que “es tiempo de las mujeres”, Evelyn ha demostrado que ha sabido imponer un estilo de gobernar distinto al que ejecutaron los representantes de un machismo ancestral y, contra viento y marea, contra malos augurios y voces discordantes de su mismo partido, ha tenido resultados que se le deben reconocer.
Que falta mucho por hacer, cierto. Que falta mucho por convencer a quienes no votaron por ella, eso lo tendrá que decir el tiempo y las acciones alcanzadas, amén de la manera de pensar de cada quien. El momento histórico es de una mujer que fue electa por la mayoría de los guerrerenses que buscaron un nuevo camino para salir adelante.
Con lo que hay que quedarse del ritual histórico es que no hay rendimiento ni caída de la intención de hacer las cosas bien. Evelyn ya aprendió como caminar en parte del camino que todavía tiene por delante, ya aprendió a evadir las pedradas salidas por doquier y Evelyn tiene la entereza de rebasar sus propios topes… y limitaciones.
Siempre es benévolo pensar que es más fácil restar que sumar… pero Guerrero ya no merece eso.
