No están muertos los tigres de Bengala… ni vivos: Profepa
Ciudad de México.- En escueto comunicado difundido en su cuenta de Twitter, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente aseguró que no encontró ni vivos ni muertos a los tres tigres de Bengala que habían sido decomisados en un operativo de Quechultenango.
En su boletín oficial, la dependencia federal dijo que acudió a inspeccionar el lugar —sin decir el día— donde habían sido dejados los tres felinos, pese al decomiso efectuado y que fuera presumido por las instituciones participantes como fue la Secretaría de la Defensa Nacional y la Fiscalía General del Estado de Guerrero.
“Actualmente esta Procuraduría se encuentra realizando una investigación, toda vez que al arribar al domicilio donde se encontraban asegurados los ejemplares, los sellos se encontraban violados y la jaula abierta, vacía, limpia, sin restos de excretas, orina, alimentos o sangre”.

La dependencia federal “hace una atenta invitación a evitar la difusión de información no confirmada, a fin de aumentar las probabilidades de encontrar a los ejemplares con vida” y pide la colaboración ciudadana para poder ubicarlos.
La Profepa no da la explicación por qué los tres tigres de Bengala fueron dejados en Quechultenango en lugar de trasladarlos a alguna unidad de cuidado animal o zoológico cercano como es Chilpancingo. Vecinos de la comunidad aseguran que los animales fueron abandonados a su suerte por las autoridades.
La información oficial, emitida por la Profepa, fue replicada en la transmisión semanal de la información oficial de la Mesa Estatal para la Construcción de la Paz del Estado de Guerrero.

El pasado 18 de febrero, la Fiscalía General del Estado informó que en un operativo de cinco días con la Secretaría de la Defensa Nacional y la Guardia Nacional, realizado en el municipio de Quechultenango de la zona centro de Guerrero, fueron asegurados vehículos con reporte de robo, droga arma, cartuchos, y animales exóticos.
Mediante un comunicado de prensa, la FGE aseguró que se detuvo a una persona del sexo masculino, un total de 28 kilos de hierba seca con características propias de la mariguana; 11 vehículos, una motocicleta, y autopartes con reporte de robo; tres tigres de Bengala; un arma de uso exclusivo del ejército y fuerza aérea, cartuchos útiles, y objetos tecnológicos diversos.
El operativo fue en cumplimiento a una orden de cateo concedida por un juez de control, cumplimentada el 15 de febrero, “en un inmueble ubicado en la calle Libertad, asegurando también siete vehículos con reporte de robo, en un deshuesadero en el poblado de Tlanicuilulco, además de cinco inmuebles donde se encontraron autopartes, y cuatro vehículos desarmados con reporte de robo”.

Destacó que “los ejemplares tigre quedaron a disposición de la autoridad competente, y lo demás a disposición del ministerio público correspondiente en el municipio de Chilpancingo”.
Por la noche, de ese viernes 18 de febrero, los habitantes de Quechultenango rodearon a los militares y los policías ministeriales que se encontraban en la población y literalmente los corrieron de la población gritándoles que solamente iban a extorsionarlos y a tomarles fotografías a las mujeres jóvenes.
De manera extraoficial, se había comentado en aquella ocasión que los felinos eran utilizados para comer cadáveres de aquellos ciudadanos que eran asesinados por el grupo delincuencial que opera en esa región del Estado. la foto donde se observa a los felinos tirados, aparentemente sin vida y con huellas claras de deshidratación, producto de la inanición, circularon de manera anónima en redes sociales.

