Expresiones

En la mirilla

Eduardo Morales Rivera-Íñiguez

La designación de un militar en la Fiscalía General del Estado de Guerrero, en estos tiempos del cambio que ansía la ciudadanía del estado suriano, cimbró al más sólido de los personajes que tenía raíces echadas en una institución que ha sido utilizada para menjurjes legaloides de chapuceros que disfrazan sus actuaciones en actos de simulación bien entrenados.

Y la bomba explotó no solamente fue la designación directa de un militar, sino por tratarse de una mujer que trae un racimo de experiencia en el ámbito del Derecho que no le impide el conocimiento de la aplicación de la ley y tener la cara limpia para representar a la sociedad ante el embate de los golpes de una ilegalidad que parece crecer sin remedio.

La teniente coronel Sandra Luz Valdovinos Salmerón tiene una licenciatura en justicia militar y ha sido asesora de la Secretaría de la Defensa Nacional, pero más allá de la cognición que pueda tener en ese sector, a la ciudadanía le interesa más que no tenga ningún compromiso con alguien en particular como siempre se ha venido arrastrando en esa institución completamente desprestigiada y carente de confianza de los guerrerenses.

Se ha encontrado con la reciedumbre de quienes no quieren soltar prebendas ni ayunar del vicio gratuito del dinero fácil y eso le ha ganado golpes mediáticos que no tienen sustento alguno, pero sí hacen escándalo. Según los estudiosos de la mercadotecnia de medios, se trata de infiernitos causados por cerillazos que se apagan a soplidos.

Valdovinos Salmerón mantiene una relación cercana con la gobernadora Evelyn Salgado Pineda por tratarse de la titular del Poder Ejecutivo del Estado de Guerrero, pero no rehúye a la responsabilidad de estar en una posición que la Constitución del Estado de Guerrero determina que su autoridad es autónoma y obedece a una reforma legal que hay que cumplir.

El golpeteo mediático sobre la evolución mental que debe haber en la Fiscalía es un llamado de impericia de crítica porque la actuación de Valdovinos Salmerón ha sido aplicada en la función de limpieza que debe imperar en esa institución guerrerense y que, por consecuencia, es tergiversada por las fuerzas que sienten que el agua les llegó a los aparejos y es momento de huir.

El referido trato militar que suponen obliga a los civiles hacia la nueva titular de la Fiscalía es una parte de la desinformación con miras a trastabillar esa limpieza que se aplica hasta en el rincón más recóndito de la dependencia donde se han encontrado mañas y patrañas de gente extraña, como reza el título de aquel viejo corto argentino.

No, tampoco lo expresado por el avezado político Efraín Flores Maldonado llena de certeza el pensamiento colectivo. Supone el exfuncionario de dichos difundidos por aquellos a los que se les han pisado los callos y la única forma de defenderse es causar controversia con expresiones mal intencionadas. No, no va por ahí el tema.

Flores Maldonado retaca de tinta el que la Fiscalía General de Guerrero se ha convertido en un bunker cuando la intencionalidad de la actual titular es totalmente lo contrario. Ansía abrir la institución no solamente a todos los guerrerenses sino a la recuperación de la confianza ciudadana en una institución que ha dejado mucho que desear.

¿Y qué es lo que hay que hacer entonces? Muy simple. Dejar que se arrojen resultados y datos duros sobre investigaciones de hechos delictivos que a diario ocurren en cualquier esquina de la entidad guerrerense. La secrecía obligada por la legalidad no hay que perderla de vista ni tampoco usarla como arma mediática sin sentido.

Ojalá que la Fiscalía General del Estado de Guerrero recupere ese terreno perdido de la confianza. Los resultados tendrán que salir tarde que temprano.

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