Abelinadas
Blimunda de Jesús
- Cantinflear:
- Expresión enredada y confusa
Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes (1911-1993), mejor conocido como “Cantinflas”, fue un entrañable personaje de la comedia mexicana que traspasó fronteras por su ingenio y habilidad de la lengua.
De una palabra podría hacer un verdadero galimatías, hacía que la sonrisa estallará en cualquiera que le viera y escuchara en sus diversos personajes, desde un médico, profesor, policía e inclusive hasta un diplomático o político.
Tenía un don, un dominio y comprensión del español, de esos que ahora hacen falta en todos los ámbitos de la vida social.
Cantinflas hacía humor con una crítica social. Sabía de la cosa pública.
En Acapulco, tristemente cualquiera es gobernante y nos hace reír de manera involuntaria, con harta pena ajena para los que somos acapulqueños.
A este puerto turístico llegó Abelina López Rodríguez, no como un chiste y mal contado, sino bajo el manto de la izquierda. Perredista de nacimiento y morenista por transformación.
Los dichos, las declaraciones públicas o las “abelinadas” durante su administración gubernamental han dejado mucho qué desear. Habla más y mal, de lo que gobierna.
Desde el sonoro “toma la nota ahí” para enaltecer su soberbia e incapacidad ante los representantes de los medios de comunicación por cuestionar sobre la inseguridad y ejecuciones en Acapulco.
El intento de explicar algo que según leyó, pero que la lectura y comprensión no le dio, para hablar de las causantes o atenuantes sobre la violencia. «La Calor y los Carbohidratos».
Hasta la justificación “jurídica” del tráiler TESLA que los pseudos estudiantes de la Normal Raúl Isidro Burgos, en Ayotinzapa, dejaron ir para dañar vidas sobre la Autopista del Sol.
Todas y cada una de estas abelinadas, en tan corto tiempo de gobierno, solo refieren que la ignorancia y la falta de conocimiento de la cosa pública así como la gobernanza es su característica.
Cabe mencionar que la alcaldesa no será la primera gobernante a quien le asignen como verbo intransitivo, porque ni en eso será la primera.
En Estados Unidos a las frases desafortunadas del Presidente George Bush, le llamaron bushismos, para muestra un botón: «Sólo quiero que sepan que cuando hablamos de guerra, en realidad estamos hablando de paz» (Washington, 18 de junio de 2002).
O la de «nuestros enemigos son innovadores e ingeniosos, pero nosotros también. No cesan nunca de pensar en cómo dañar a nuestro país y a nuestro pueblo. Nosotros tampoco» (Washington, 5 de agosto de 2004).»
La falta de criticidad y el no saber que NO sabe de Abelina la tiene sobre las cuerdas.
Dicen al interior de su gabinete que poco se deja asesorar e insiste en dar batallas que nacieron pérdidas.
Lo mejor es callar y gobernar. Su hambre de fama será su propia tumba.
Así que amigas y amigos lectores, usted cuide de no cometer una abelinada, un nuevo guerrerismo que llegó para quedarse.
