¿Cinco (… y la mota…) contra Ebrard y Sheinbaum?
Alfredo Oropeza Huacuja
Hoy en Chilpancingo, dicen las malas lenguas que saben muchas cosas, se publicitó el pacto de los senadores Manuel Añorve Baños, Miguel Ángel Mancera Espinosa y J. Félix Salgado Macedonio (con licencia forzosa) con Ricardo Monreal Ávila, el mero mero en la Cámara Alta y quien pretende competir contra Marcelo Luis Ebrard Casaubón y Claudia Sheinbaum Pardo, la tapada ya desatapada del presidente de la República.
En dos eventos ciento por ciento políticos, los legisladores placearon sus deseos y sus sueños de poder futuro. Sin menoscabo a la contribución de la especulación, los políticos se regodearon lanzándose flores y cebollazos. Bien gritaba José Francisco Ruiz Massieu, antes de que decidieran su eliminación, que Guerrero era el laboratorio político (lleno de perversión, por cierto) del país. Lo sigue siendo.
De Mancera para Monreal:
Ambos son exalumnos del doctorado de Derecho de la UNAM (conste, no se trata de títulos “patitos”) y que los enfrentó cuando uno era Jefe de Gobierno y el otro delegado citadino. Mancera protegió a Monreal contra el poder, casi absoluto, de los amarillos que dejaron de ser de ese color para convertirse en guindas.
Ya con todo el poder senatorial, Monreal le ha devuelto el favor a Mancera al protegerlo de la desaparición de la minibancada (le llaman nanobancada) perredista en el Senado como lo establece el reglamento del mismo Senado que una bancada debe ser de, al menos cinco integrantes, y el PRD solamente tiene tres (si es que no se salen otros dos más).
Dicen los analistas que es una relación que le ha causado muchos problemas a Monreal en estos momentos, pero el zacatecano expriista (sí, experto en traiciones partidistas) sabe que lo tiene de parapeto a la hora que se voten decisiones en el Senado. Sabe que un solo voto podría marcar diferencia para determinados temas… y para el futuro, también.
De Añorve para Monreal:
El priista ometepequense ha difundido a los cuatro vientos (aparejado a ciclones y terremotos) que los une una amistad de muchos años. Ha dicho también del doctorado en Derecho de la UNAM que tomaron y que tejieron, cada uno en su hilado, muchas historias de tenebra, terror y traiciones.
Ambos conocen sus capacidades de transformarse ante la adversidad y pintarse del color de la realidad. Saben camuflajearse a la hora de los golpes estando desarmados y sin aparente plan para defenderse. Añorve ha perdido elecciones internas con su partido y una constitucional contra su primo Ángel Aguirre Rivero. Muchos lo creerían muerto políticamente, pero está vivito, coleando y cobrando en el Senado, en el Congreso de Guerrero y el Ayuntamiento de Acapulco.
Opera (es lo que hace un titiritero) con liderazgos importantes en zonas de conflicto electoral. Monreal lo sabe y Añorve también. Ya alguna ocasión Monreal le hizo público reconocimiento y adelantó que “sería bueno jalarlo a Morena, aunque el expresidente municipal de Acapulco no lo quiera” … pero todo puede pasar frente a una dibujada y ansiada limpieza interna del PRI de Guerrero que lo tiene colocado en el umbral de una desaparición partidista.
De Félix para Monreal:
Félix Salgado Macedonio, todo mundo conoce ese secreto a voces, inició su carrera política gracias a una alta traición (aunque muchos la llaman y la disfrazan como una venganza política interna) en el PRI de Guerrero, encabezado entonces por el difunto José Francisco Ruiz Massieu. Desde el 87 ha vivido del erario y sabe los moles y bemoles de cómo vivir en él. Su vida loca la combinó con el poder de la impunidad llamado fuero.
En la reciente aventura, el único que lo defendió a capa y espada contra acusaciones de abuso y violación sexual fue precisamente Ricardo Monreal con un papelito (nadie nunca supo cómo lo obtuvo y cómo le llegó a sus manos), emanado de la Fiscalía General de Guerrero donde existía una denuncia hecha por una dama contra El Toro sin Cerca, y que avalaba que no tenía antecedente penal alguno.
Nadie más, dentro de Morena, habló bien del calentano. Solo dos personajes metieron sus manos al fuego: Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Monreal Ávila que, en esos entonces, desayunaban en Palacio Nacional y se exhibían en “fotos pal feis”. Félix tiene la deuda pendiente con el líder del Senado. Lo sabe muy bien y conoce lo que hay que hacer.
Hoy estuvieron en el Congreso del Estado en la clausura del “Taller Legislativo para las Juventudes, capítulo Guerrero”, primero que organiza la asociación “10 por México” fuera del Senado de la República, con el objetivo de introducir a los jóvenes guerrerenses en el proceso de formación política.
El taller, según la diputada Julieta Fernández Márquez (esposa de Manuel Añorve Baños) fue impartido con valor curricular para jóvenes de Guerrero, de manera presencial y virtual, del mes de octubre a diciembre del 2021, con asignaturas de oratoria, elaboración de discursos, derecho constitucional y elaboración de iniciativas, entre otras.
El decir de la esposa de Añorve Baños es que fueron 71 jóvenes los que participaron en la capacitación que les permitirá desarrollar toda una carrera en la política y abrirse paso en el camino para una diputación o bien desarrollar el trabajo técnico dentro del Poder Legislativo. Lo que omitió informar fue indicar en dónde fue publicada esa convocatoria o cómo reunieron a esos 71 jóvenes. Ah, pero entre ellos acudió el hijo de Manuel y Julieta, el enflaquecido Manolo.
Pero la nota, según los avezados redactores de la información en Chilpanchismes, fue que los senadores están a favor de legalizar la mota. Se les olvidó el 2027.
Vamos pues a echarnos un churro. Hace frío, acá. Abur.
