Acapulco

Historias de Acapulco

John y Jacqueline Kennedy en Acapulco

Luego de contraer nupcias tres días atrás en Newport, Rhode Island, el matrimonio formado por John Fitzgerald Kennedy y Jacqueline Lee Bouvier arribaron al entonces puerto de pescadores llamado Acapulco exactamente un 15 de septiembre de 1953 para pasar su luna de miel.

La famosa pareja se alojó en una villa privada que pertenecía al entonces presidente de México, Miguel Alemán Valdés, y también frecuentó las exclusivas instalaciones del Hotel Club de Pesca.

Kennedy era entonces senador de Estados Unidos y Jacky era periodista y fotógrafa del Wahington Times Herald, aunque era de familia pudiente de Nueva York.

En 1951, Jackie consiguió el empleo de «Inquiring Camera Girl» (la chica de la cámara preguntona) en el Washington Times Herald. Su trabajo consistía en recorrer las calles de Washington D.C. para fotografiar a ciudadanos comunes, hacerles preguntas sobre temas de actualidad o política y redactar una columna diaria.

En su labor periodística llegó a entrevistar a personajes de gran relevancia, incluido el propio Richard Nixon (quien años más tarde sería el rival político de su esposo).

Conoció al entonces joven congresista John F. Kennedy en mayo de 1952 durante una cena organizada por un amigo en común, el periodista Charles Bartlett, en Washington. Iniciaron un noviazgo formal poco después, el cual culminó en su boda en septiembre de 1953.

Y vinieron a aquel puerto de pescadores que le dio fama mundial a México. La joven pareja presenció el icónico espectáculo de los clavadistas desde el mirador del exclusivo restaurante La Perla del hotel El Mirador, el lugar por excelencia de la época para cenar o tomar una copa mientras se observaban los saltos al acantilado.

Testimonios de prensa de la época relatan que Jacqueline se mostró sumamente impresionada por la valentía de los jóvenes guerrerenses que se lanzaban desde más de 35 metros de altura.

Ella misma aprovechó el momento para tomar algunas fotografías con su cámara personal, un pasatiempo que dominaba por su anterior profesión como reportera gráfica.

Jack y Jackie disfrutaron del mar y pasearon por las tradicionales playas de Caleta y Caletilla. Además de presenciar el espectáculo de los clavadistas, realizaron pesca deportiva en la bahía.

Durante una de sus salidas en bote, Kennedy logró capturar un pez vela de 3 metros de longitud y 65 kilos. La pieza fue disecada y posteriormente se exhibió en la Casa Blanca durante su mandato presidencial.

Posteriormente, ya investido como mandatario, Kennedy volvió a pisar territorio mexicano durante una famosa visita oficial de Estado en el año 1962, pero esa agenda presidencial se concentró en la Ciudad de México.

Los diarios acapulqueños Trópico, Diario de Acapulco,  El Heraldo de Acapulco, La Verdad, Última Hora y Revolución debieron haber narrado la estancia de la pareja de norteamericanos que tenían el Destino marcado por la tragedia y por diversas circunstancias negativas de la vida.

John Fitzgerald Kennedy y su esposa Jacqueline Lee Bouvier llegaron a Acapulco un 15 de septiembre y partieron a Estados Unidos hasta el 22 de septiembre de 1953. O sea, toda una semana en este paradisiaco puerto del Pacífico.

Días después, Jacqueline Kennedy así definió su viaje al puerto de Acapulco:

«Mi viaje, uno de los más memorables de mi vida, lo realicé en compañía de mi esposo al puerto de Acapulco, donde pasamos nuestra luna de miel.

Entonces John y yo pensamos en todos los lugares que podíamos visitar para tan especial ocasión y escogimos México. Y en especial Acapulco porque nos maravillaron sus playas y su gente”.

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