Patrulla de papel
Enrique Castillo González
- De la Escuela de los Espejos del maestro R. del Río
Mi primer contacto con el «buen hacer» del maestro Rubén del Río fue congelante.
Detrás de la ventana principal de la galería de Luis Peimbert sita esa dentro del Centro Cultural Acapulco en la Av. Costera M. Alemán (a diez pasos del edificio Oceanic 2000) y parado yo del otro lado de la avenida. Ahí, exacta y justamente fue el encuentro aquel. La magia del artista acapulqueño me pegó de frente.
Bien recuerdo aquello, fue hace 20 años. Sobre dos metros cuadrados de lienzo y resaltando los colores rojo y verde esos dentro de sendas columnas; así, a la distancia, en base a lo presentado frente a mí, formé en la mente la presencia de la bandera mexicana aunque, acercándome al ventanal tras haber cruzado la calle, la idea de la bandera se deshizo y dejó en su lugar el paisaje rural de algún pueblo del centro del Estado; decía antes, la magia se dio.
Habiéndome llamado la atención la pintura y, sabido de haber sido ya vendida pues Peimbert me lo dijo, le mandé preguntar al joven pintor si pintaría otra, si no exactamente igual, sí lo más parecida. El trato dado por el pintor acapulqueño al símbolo patrio llamome la atención… R. del Río inmediatamente respondió, sin haberse ventilado cuanto se pensaba pagar por su trabajo, yo no repito cuadros (plop).
Va la segunda. No hace mucho alguien me dijo yo fuí alumno del maestro Rubén, fue mi maestro en la Loyola (sic) y, desde la primera clase, entendimos la mágica experiencia por iniciar; en la primera clase nos dio una extraña instrucción “para la siguiente clase traigan un espejo”, ya en esa Rubén simplemente instruyó “ahora dibujen los rostros mostrados por sus espejos”; debo decirlo —siguió diciendo el exalumno— el primer «trazado» es decir, el primer dibujo de mi cara fue una burda caricatura, ah, pero tres meses después y siguiendo las enseñanzas del maestro, repetí el mismo ejercicio, es decir, tracé mi autoretrato y ese casi alcanzó calificación de «10», fue de «8», pues el profesor Del Río siempre fue exigente.
Bien lo recuerdo, cuando aquel exalumno platicaba su experiencia como aprendiz del artista plástico se dibujaba en su rostro una sutil sonrisa, la memoria le hizo destilar dopamina.
Va la siguiente. El mes de diciembre del año anterior a este, entrevistaba yo al académico chilpancingueño David Martínez; el tema traído por David hablaba del HIPERREALISMO. Sin más, Martínez Téllez puso en la pantalla (estaba vía Zoom) el rostro, de hecho parte de… una mujer; de ella solo se mostraba el lado izquierdo de ese, sobre una piel morena clara un hermoso ojo enmarcado en cejas y pestañas perfectas, debajo de la mitad de la nariz (medio) boca en modo sonrisa, ah, pero el resto del espacio sobre ese lienzo lo ocupaba una frondosa y enrulada cabellera castaña, y sí, la presencia de ese ojo y esa media sonrisa dejaban saber el rostro de una bella mujer, más, el cabello gritaba feminidad. Algo sucedió, David Martínez se dio cuenta del splash sobre mi cara, la catarsis me separó no solo del piso, me secuestró el alma.
Creo, David Martínez algo profundizó en eso del hiperrealismo, no sé si lo bajó a la literatura y/o a la música, lo definitivo fue esto.
Desde mi topón con el universo de la obra de R. del Rio, ya en su fase hiperrealista, he caminado por senderos y veredas de las «explicaciones» y acá comparto algunas reflexiones de las explicaciones encontradas, no me atrevo a exponer todas pues creo, alguno de mis 12 lectores buscaría patrocinarme algunas sesiones con el (p)siquiatra. Van.
—El hiperrealismo en la pintura, pretende ser un grito, escandaloso, de felicidad o hasta eyaculatorio (perdón, escribo para adultos).
—Cuando esa técnica es desarrollada en la pintura por un maestro, como es el caso de R/Del Rio su obra es fohat, es decir, de golpe se abre un puente por el cual cruzan los pensamientos divinos, vivos esos en las pinceladas del pintor.
—Habiendo caminado sobre cada uno de las pinceladas de las obras mostradas por Del Río, es decir, me he sentado por largos minutos frente a cada uno de sus cuadros, la catarsis filtrada ahí me dice esto:
El SER del artista (R/D/R) se manifiesta a través de su lenguaje y el lenguaje de Rubén es su pintura, sus palabras («») son sus trazos sobre los lienzos y esos vaya si conectan el pensamiento del hacedor con las almas sensibles de quien(es) se ponen frente a los marcos tenedores de sus pinturas. Acá bien cabe el comentario de un rabino amigo mío: “este artista (R/D/R bien podría poner ilustraciones al Sefer Yetzirah”; cuando quise me diera detalles de su comentario, él me miro y dijo “acabo de decir una burrada ¡te prohíbo la repitas!”; como respuesta yo solo me encogí de hombros.
Ahora, un artista del nivel de Rubén del Río C. nunca ¡nunca es nunca! busca publicidad, menos propaganda, acá tuve el atrevimiento de escribir todos los párrafos anteriores solo para reconocer a esa generación de artistas guerrerenses quienes, en su praxis, ponen por delante los valores de su tierra. Ahora (2) ¿cuántas paredes y muros no necesitan poner alcayatas y clavos para dejar vivir ahí obras del perfil de aquellos medios rostros trazados por el maestro del Rio?
Último patrullaje.- Excelente la decisión de COPARMEX Acapulco; invitar a Manuel Zamudio a ocupar una silla alrededor de la mesa de esa agrupación dice mucho de la capacidad empresarial de estos lideres laicos y civiles.
Zamudio Noticias es la Agencia de Comunicación (más allá de NOTICIAS y ANÁLISIS) más pujante del puerto. Daremos espacio para proyectar las aportaciones de esta «alianza de empresarios» a la atmósfera de Seguridad y desarrollo del Puerto.
Balazo al aire.- Yo solo pinto lo que veo.
Greguería.- A los 6 años Elí me dijo, muy serio él, «tú eres Santaclós» -y como yo ya había comprado el regalo de inmediato lo respondí, con gesticulación y todo-¡¿qué?!… ¿tú crees que yo cargo dinero pa’ andar llevando regalos a todos los niños del mundo? -creo agarré mal ubicado al niño incrédulo pues, se quedó con la cara de plato y sus gigantescos ojos muy abiertos… ya pal otro año fue otra cosa.
Oxímoron.- Santas Claus mal humorado.
Haiku.- Perdona si te pienso
o si te sueño,
garza de alba pluma.
