Patrulla de papel
Enrique Castillo González
SOFIA
Desde hace 18 te he venido diciendo “¡eres el amor perfecto!” En la que fue la epístola 1 usé las letras para dibujar un mundo perfecto, que si yo le pedí a Neptuno que subiera a la playa a una de sus sirenas más hermosas, que si tu pelo es tomado de la sabia del roble más alto y por ello el rojo tenue en tu cabello; sea como sea, en aquella carta tú tenías brillantes 3 años y yo, el dibujante de ideas podía escribir cualquier cosa.
Años después te escribí pues quise decirte un secreto —en cuanto tuve enfrente a Silvia hice lo posible para convertirla en niña—, durante las noches observaba su rostro buscando conocer sus sueños y, vía conjuros, hechizos y plegarias rogaba a Dios y a sus arcángeles que la convirtiera en niña… pasaron meses y años, Dios no me respondió… más bien, tardó en dejarme saber su respuesta.
Jorge, mi Jorge un día tomó su tabla, cambió de mares. De Acapulco se fue a Puerto Escondido, así como sus olas de Tres Vidas se entristecieron al no verlo las crestas y la espuma de las olas de “Puerto” festejaron la llegada de su mejor jinete, y… la naturaleza hizo lo suyo.
El surfista vio a una mujer hermosa, hija de arenas y vientos del mediterráneo, sin más, la naturaleza siguió en lo suyo, de aquellas arenas libanesas y acapulqueñas naciste tú, aunque de facto “el pedido se había enviado varios años antes”.
Pasaron varios años, se escribieron varias cartas. Cuando ya leías, fui cuidadoso. Entendí lo cierto “ella ya lee”, por tanto, no podía decirte cosas surreales sin correr riesgos de ser calificado como el viejo abuelo loco.
Alguna vez te escribí recordando “yo te regalé tu primera muñeca (una delgada Barbie)”, tú me platicabas de tu gusto por la lectura… entiendo que a los 13 años leíste toda la obra de J.K Rowling por ello me nació la idea de que tu ruta de vida sería el surrealismo, solo un par de años después entendí tu interés por las ciencias sociales. Mas.
Tu voz, mi niña, es justo la voz de tus 5 años, delgada, dulce, tierna.
Entiendo, ahora llevas un puma en la panza y estás sabida de la fuerza y poder de tu raza, por ella habla tu espíritu, aunque yo me quedo con la petición hecha a Dios de “volver a ver a la mamá de tu papá vuelta primero bebe y luego niña” y me quedo agradecido de haber recibido el regalo por mi pedido. En fin.
Y como cada año te digo. ¡Eres el amor perfecto! la mujer más amada por un hombre. Eres mi nieta.
Último patrullaje.- Ahora el temor a las grandes lluvias detuvo mis ideas. Cabeceando huracanes y tormentas regresé al ordenador.
Balazo al aire. La mujer perfecta.
Greguería.- 🎵 Abuelito dime tú 🎵 …
Oxímoron.- El silencio de tu grito.
Haiku.- Que rojo es tu pelo.
Grandes tus ojos,
me gusta ser abuelo.
