Expresiones

Al margen

Carlos Ortiz Moreno

Integrantes de la Comisión de Transporte del Congreso aprobaron reformas a diversas disposiciones de la Ley de Transporte y Vialidad del Estado de Guerrero para armonizarla con la Ley Orgánica de la Administración Pública del Estado para incluir el lenguaje incluyente y de derechos humanos. En una palabra, ahora tendremos taxistas, taxistos y taxistes de cristal. Seguro.

Los diputados y las diputadas le quitaron algunos dientes a la pomposamente llamada Comisión Técnica de Transporte y Vialidad pasándole la bolita, adicionada a la Ley Orgánica de la Administración Pública del Estado, a la Secretaría General de Gobierno que ahora tendrá que vigilar el tema del otorgamiento de permisos y concesiones.

Lo que parece habérseles olvidado a los legisladores que ya terminan su momento en el Congreso es el tema de aquellos famosos pases de revista que consistían en la simple revisión mecánica y visual de todas las unidades porque, lo más seguro, es que esos diputados locales en su vida han utilizado un servicio de esa naturaleza.

Para nadie resulta raro y extraño que los taxistas cobran lo que quieren a los usuarios quienes, finalmente, son quienes padecen los estragos de un vehículo viejo, sucio y manejado por energúmenos que las más de las veces insultan al pasaje y hostigan a las mujeres solas que solicitan sus servicios de transporte y no de consorte.

¿Sí sabrán esos diputados —los que ahora se van— que en el pasado sí había intentonas de ordenar el tema? ¿Habrán recordado esos legisladores salientes que, antes, los taxistas andaban con uniforme obligatorio y hasta deberían tener un tarjetón con su fotografía reciente y nombre completo para que los usuarios pudieran detectar quién les estaba dando el servicio?

Si desde el Congreso tiene que hacerse esa modificación a la ley lo más justo es que deberían de bajarse a la calle, subirse a un taxi, platicar con los pasajeros y preguntarles cómo ven el tema del transporte público.

Encontrarán que el 90 por ciento o más de los usuarios son sometidos a los precios que quieren cobrar los taxistas, especialmente en aquellos días de lluvias cuando incrementan como quieren sus precios. Sabrán que los taxistas que son reprendidos por los usuarios tienen, hoy en día, una respuesta fácil:

—Félix nos autorizó para cobrar lo que nosotros consideremos.

El problema es que no dicen a qué Félix se refieren. Si al gato Félix, al exportero de la selección brasileña de México 1970, a algún pariente cercano de La Doña o al senador —hoy reelecto— que surgió en la política ochentera cuando tiró en un pleno del Congreso de la Unión unas boletas electorales que no correspondían al distrito por el que compitió como diputado federal y que, aún así, le dieron el triunfo como parte de una venganza política de un exgobernador contra un líder cetemista.

Y, seguramente, tampoco saben que algunas unidades de transportación pública son utilizadas por los integrantes de las bandas delictivas para hacer otro tipo de servicios. Eso sí es seguro.

Ojalá que esta nueva Legislatura tome realmente en serio su papel de hacedor y componedor de leyes que ya requieren su revisión urgente.

Hasta moxtla.

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