Las tonterías de un idiota
Carlos Ortiz Moreno
Es cierto que en la juventud se cometen estupideces y se dicen otras cosas peores, pero lo que ha hecho el diputado local, Jacinto González Varona, evidencia una supina inteligencia contra una de sus propias compañeras de curul que, aunque sea de distinto partido político al suyo, forma parte de una Legislatura que debería llevar las propuestas legales de Guerrero.
No es criticable que emita opiniones de carácter partidista. Sin embargo, lo que se le ha olvidado al novel y atarantado político es que no puedes pregonar una verdad a medias cuando no tienes ni siquiera idea de lo que estás diciendo. No puedes repetir una mentira a costa de convertirla en verdad nomás porque salió de tu boca profana.
En Guerrero —se ha insistido hasta la saciedad— se intenta la construcción de una transformación contra el patriarcado y machismo que por milenios ha permeado en la sociedad suriana. Las víctimas ahí se encuentran como zombies en las regiones indígenas, vendidas por sus propios padres y compradas como objetos, para satisfacción sexual.
El discurso del gobierno que encabeza otra mujer ha sido ese: respetar a la mujer, no lastimarla con palabras y menos aún, menospreciarla en su carácter político. Eso lo debería tener muy presente este muchacho al que le falta mucho camino para que, primero, se le quite la facilidad de cometer imbecilidades y que, en tono burlón, acometa con mentiras tan absurdas como él.
Al usurpador de curul —así lo denomina la propia comunidad LGTBIQ+ que reclamó, vía Igor Petit, ese sitio— parece valerle sorbete eso. Sabedor que responde a intereses personalísimos de poder ha arremetido contra Chana y contra Juana. Se encuentra en el ojo del huracán por sus propias tonterías y parece haber asumido una actitud misógina en contra de una compañera diputada que se ha convertido en la bandera de quienes han luchado por ese respeto.
El dirigente de Morena conoce perfectamente de lo que habló y sabe también de las consecuencias políticas y jurídicas de sus tonterías y habladurías. Ojalá que sus jefes políticos, quienes lo sentaron en ese lugar para manipular a placer las movidas del Poder Legislativo y adormecer a una militancia sometida a caprichos y migajas, le digan que ha cometido no un error sino una estupidez en un momento poco oportuno.
Si no conoce la trayectoria de Gabriela Bernal Reséndiz es porque es un aprendiz de política muy idiotizado con la idea falsa del poder eterno.
Gabriela es una sobreviviente de ese machismo que en su persona la golpeó a más no poder. Gabriela no merece solamente el reconocimiento de las mujeres que luchan por sus derechos sino de aquellos hombres que saben de su peso moral que representa ser uno de los activos políticos más limpios en la política de Guerrero.
