Abriría detención entramado del asesinato de Fredid Román
La detención en Puebla de José David Barrientos Salazar, alias “El Deivid”, podría ser parte del entramado que encierra el crimen del periodista Fredid Román Román y su hijo, asesinados el año pasado, y cuyos familiares señalaron directamente la autoría intelectual del hoy detenido.
Empero, la Fiscalía General de Guerrero hace mutis del caso como en los centenares de homicidios cometidos desde la llegada de los militares a la institución con el argumento de la secresía de la investigación.
En aquellas fechas, la revista Proceso refirió que la propia Fiscalía contemplaba como una línea de investigación del asesinato del periodista la pugna que mantienen los grupos delictivos Los Tlacos y Los Ardillos por el control de la producción y venta de pollo desde mediados del año pasado en Chilpancingo.
Las autoridades habían determinado que el homicidio del periodista “podría estar relacionado” con la confrontación que mantiene José David Barrientos Salazar —líder de la Policía Ciudadana de El Ocotito y considerado como brazo armado del grupo Los Ardillos— y Juan Marcos Guevara Rodríguez, alias “El Jaleaco” —líder de la célula Los Jaleacos adherido al cártel Los Tlacos que lidera Salvador Alanís Trujillo— por la distribución y venta de pollo en la zona centro de Guerrero.
Según informes consultados por Proceso refieren que es posible que la ejecución del periodista y su hijo Fredy Vladimir Román Jiménez fue ordenada por Barrientos Salazar. Al hijo del periodista, quien era distribuidor de pollo, lo mataron a principios de julio mientras que al periodista lo victimaron a balazos en el mes de agosto, ambos del año pasado.

Ese mes, luego de una marcha realizada por reporteros en Chilpancingo que terminó en un mitin frente a la Fiscalía, el entonces vicefiscal Ramón Celaya Gamboa advirtió que las autoridades ministeriales tienen perfectamente ubicados a los grupos delictivos que operan en la zona conocida como el valle de El Ocotito, municipio de Chilpancingo.

El pasado 13 de febrero, la Secretaría de Seguridad Pública de Puebla informó que el comandante de la UPOEG fue detenido cuando circulaba por la carretera federal Puebla-Tehuacán, a bordo de un vehículo Mercedes Benz C350.
“Al hacerle una revisión encontraron 62 bolsas de aparente cristal, un arma de fuego calibre .380 milímetros abastecida con seis cartuchos útiles (sin los permisos correspondientes), así como 5 mil 500 pesos en efectivo”, según la dependencia estatal..
La SSP menciona que «El Deivy» es “identificado como un objetivo prioritario para el gobierno federal”. Su detención se dio luego de “labores de investigación, inteligencia y la coordinación con autoridades del estado de Guerrero y la Secretaría de Marina”.
Al momento de la detención estaba acompañado de una mujer identificada como Betzaira Monserrat L., ambos quedaron a disposición de las autoridades ministeriales.

El boletín reza que “de acuerdo con el análisis de información, el detenido está relacionado con diversos hechos delictivos en el estado de Guerrero y tenía vínculos con el grupo criminal de “Los Ardillos”.
“La coordinación que existe con el gobierno federal y el estado de Guerrero resultó fundamental en las labores de inteligencia y la detención de esta persona”.
Según información publicada en medios digitales, «El Deivy» fue fundador junto a Salvador Alanís Trujillo de la autodefensa en el valle de El Ocotito, municipio de Chilpancingo, que se armó para combatir al grupo delictivo de Los Rojos y se unió en enero del 2014 a la UPOEG.
Luego de pleitos internos con el líder estatal de la UPOEG, Bruno Plácido Valerio, Alanís Trujillo fundó en noviembre del 2015 el Frente Unido para la Seguridad y el Desarrollo del Estado de Guerrero (FUSDEG) y el segundo al mando era «El Deivy».
En noviembre del 2016 el FUSDEG se divide y «El Deivy» se vuelve a unir a la UPOEG y logra desplazar al grupo de Alanís Trujillo, quien se fue a fundar en 2018 la Policía Comunitaria de Heliodoro Castillo.

La última aparición pública de «El Deivy» fue el 23 de enero, cuando encabezó la marcha del noveno aniversario de la UPOEG en Ocotito.
El 24 de agosto del año pasado, el comandante de la UPOEG en El Ocotito, José David Barrientos Salazar, se deslindó de los señalamientos que lo involucran con el asesinato del periodista Fredid Román.
Barrientos Salazar ofreció una conferencia de prensa en la comisaría de El Ocotito, en la que señaló que las acusaciones tienen como fin desacreditar a la organización que se ha negado a relacionarse con grupos delictivos.
Dijo que de ser requerido comparecería ante las autoridades, pero sostuvo que no saldría del poblado ante la desconfianza y nulas garantías de seguridad. Señaló que el pasado 1 de julio se perpetró el asesinato de Bladimir, hijo del periodista, “desgraciadamente” cuando se hizo el cambio de guardia.
En ese mismo hecho, fue acribillado también Bertín “N” quien fungía como secretario de la Comisaría Municipal, para quien se pidió justicia y se señaló a la familia del periodista.

Días antes, un noticiero nacional realizó una entrevista telefónica con un familiar de Fredid Román, quien señaló que Barrientos Salazar lo había amenazado previo al crimen. El trasfondo del crimen tendría que ver con que el periodista pugnaba porque la zona de El Ocotito y de Buenavista se instalara un cuartel de la Guardia Nacional.
Como en todos los casos de crímenes, la Fiscalía General del Estado de Guerrero ha permanecido muda y no ha informado al gremio periodístico los avances de la investigación y ni siquiera a la familia del periodista asesinado.
