Expresiones

Pinoccio, detrás de escándalos políticos mexicanos

Carlos Ortiz Moreno

El 3 de marzo de 2004, en el programa El Mañanero, conducido por Víctor Trujillo en su papel del payaso Brozo, el diputado panista Federico Döring presentó un video en el que aparecía René Bejarano, entonces coordinador del PRD en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), recibiendo dinero del empresario argentino naturalizado mexicano Carlos Ahumada.

Después se supo que otros políticos también recibieron recursos de Carlos Ahumada. Entre ellos se encuentran Carlos Imaz, entonces esposo de Claudia Sheinbaum (quien decía que lo amaba y era el amor de su vida) y Ramón Sosamontes.

Carlos Imaz reveló que el dinero llegó a manos de Rosario Robles, en ese entonces líder nacional del PRD. Imaz decidió retirarse de la escena política pública. ¿Y qué dijo Ramón Sosamontes? Sepa. Aquí en Guerrero se estableció con un medio de comunicación para posicionarse.

Bejarano, Imaz, Sosamontes y la misma Rosario Robles tiraron aquella bandera de la honradez de la izquierda mexicana, representada en esos años por el Partido de la Revolución Democrática que dirigía el actual presidente Andrés Manuel López Obrador.

Casi 20 años después, en las postrimerías del 2022, el medio de comunicación LatinUs destapó que la que quería ser presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la ministra Yasmín Esquivel Mossa, había copiado una tesis de un tema equis a otro alumno de la misma UNAM para obtener el título profesional que tanto presume. Ello debió provocar el desmerecimiento de ética para dirigir tan importante institución, encargada de velar la Constitución para enterrar injusticias como la mentira.

En su defensa, el propio López Obrador minimizó el impacto de esa acción mentirosa y arremetió contra los medios de comunicación «esclavos del conservadurismo» y toda la sarta de insultos que siempre escupe desde La Mañanera. Defendía a la esposa de quien ha sido uno de los contratistas preferidos de las administraciones que ha encabezado y que, seguramente, le ha otorgado pingües ganancias… en efectivo.

La mentira ha ido creciendo y se despeña sobre varios personajes académicos que manchan la honorabilidad de la UNAM. Entre esos personajes se encuentra la maestra de tesis de la UNAM, Martha Rodríguez Ortiz, quien dijo que la tesis original era de la «destacada alumna, actual ministra de la Corte».

Al paso de los días se ha sabido que en el domicilio de la maestra «llegó una carta donde otro alumno admite haber copiado la tesis de la ministra y la llevó a un notario amigo (inmiscuido en algunos escándalos de deshonestidad y ganancia económica) quien avaló la originalidad de la tesis». ¿Qué pasará con esta académica que debió ser ejemplo de rectitud y honestidad? Sepa Dios. Solo la UNAM puede decidirlo.

Conforme pasa el tiempo, se han descubierto una a una todas las mentiras urdidas por un grupo carente de moralidad, ética y honestidad. Por el tema tan escandaloso, finalmente se le cerró el paso a la Cuatroté para controlar el Poder Judicial de la Federación.

Como hace dos décadas, nuestro personaje ha surgido a la sombra del Hombre de Macuspana. La ministra se ha convertido en la bandera de la mentira en que se han desenvuelto quienes ahora tienen el poder político en México y que encabeza el propio Andrés Manuel López Obrador.

Y hay que exhibirlos por ser lo que son: deshonestos y mentirosos.

¿Que no engañan? ¿Que no traicionan? ¿Que no roban?

¡Pamplinas!

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