Expresiones

El “paro loco” de la Fiscalía General de Guerrero

Eduardo López Almaraz

De acuerdo con información de la propia base trabajadora, detrás del movimiento contra la Fiscalía General del Estado de Guerrero con disfraz de pretensiones sindicales, se ejecutó una maniobra legaloide que, de aplicarse bien la ley laboral, debería ser calificado como un “paro loco” con las consecuencias que ello merece.

Empleados del Sindicato Único de Servidores Públicos del Estado de Guerrero, liderados por María del Socorro Sánchez Salmerón considerada por sus propios compañeros que prefieren el anonimato en sus calificativos hacia ella, realizaron un paro de labores el pasado miércoles en las instalaciones de la FGE de Chilpancingo, Iguala, Acapulco y Zihuatanejo.

Sin ningún aviso formal, como lo contempla y exige la mismísima ley laboral vigente, los trabajadores engañados por la sedicente lideresa paralizaron las actividades lo que evidentemente significó un “paro loco” que no es otra cosa que haber sometido al engaño a medios de comunicación y a la propia parte patronal que nunca tuvo conocimiento, oficialmente y por escrito, de lo que harían.

Lo que hay que resaltar es que la acción ilegal fue básicamente para pedir, por parte de dicho sindicato, que no se ejecuten los cambios de adscripción de dos empleados sindicalizados: María Elena N (unidad de Servicio Social) y José Martin N (Dirección Jurídica Consultiva).

De aplicarse la ley y que un tribunal laboral califique la acción como “paro loco”, debido a las imprecisiones e ilegalidades de las acciones tanto del evento como de los actos de dicha agrupación gremial, los acuerdos escritos en la “minuta de acuerdos” podrían no ser reconocidos por la FGE. Peeeero…

Los propios trabajadores filtraron la información que “cuando se realizaban las pláticas para resolver la situación que paralizó la FGE, encabezadas directamente por la secretaria general del SUSPEG, Adela Hernández Angelito, la dirigente de la sección VII de ese sindicato, intentó poner en el tema de acuerdos el nombre de una familiar cercana para quien buscó privilegios”.

La secretaria general se puso seria y tajantemente le dijo que “ese no era tema para acuerdos con la Fiscalía” pues entendió que María del Socorro Sánchez Salmerón lo que quería era encimar su agenda personal al de la agenda de conciliación y representatividad de sus propios compañeros.

La situación, seguramente, no quedará ahí. Ya hubo una intentona de revolver el agua de por sí sucia de la misma Fiscalía cuyo aparato interno busca a toda costa impedir los cambios que le originen una limpieza profunda que erradique las prácticas corruptas que afectan a los ciudadanos guerrerenses que buscan la aplicación de la justicia.

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