Expresiones

Crítica, no diatriba

David Augusto Sotelo Rosas

Licenciado en Derecho por la UAM
Doctorado en Derecho Constitucional por la UNAM
Diputado a la LIII Legislatura del estado de Guerrero
Diputado a la LVIII Legislatura del Congreso de la Unión
Subsecretario de Gobierno del estado de Guerrero
Procurador General de Justicia en el estado de Guerrero

Recobro la idea expresada en mi artículo del primero de septiembre del año en curso -sobre los perfiles que deberán tener los candidatos y las ideas (no ocurrencias) que sus respectivos partidos políticos deben proponer a la sociedad y, como ya empezó el proceso electoral y la liza política en todos los ámbitos, sería conveniente que los electores empezaran a comparar las actuaciones de las diferentes administraciones tanto municipales, estatales y federales en la gestión gubernativa.

Es decir, debatir sobre seria y objetivamente, y no hacer un concurso de quien grita, insulta, calumnia o difama más y mejor. Nuestra sociedad requiere el compromiso de todos por no ser parte del problema, sino de la solución.

Las consignas partidistas de denostación sin fundamento ni argumento, ni razón, solo llevan a la confusión y a la confrontación; porque solo sirve de escala al conflicto. Si los ciudadanos vamos a discutir, hagámoslo con las pruebas en la mano.

Allí están los índices, resultados y parámetros de INEGI, CONEVAL, CONAPO, el Sistema Nacional de Seguridad Pública y otras instituciones nacionales e internacionales que nos pueden dar “luz” sobre la actuación de las diferentes administraciones del gobierno (ya sea municipal, estatal o federal).

Por ejemplo, ¿cuántos hospitales se construyeron, o cuántos kilómetros de carreteras, o cuántos hospitales fueron construidos en tal periodo? Y así, tema por tema, rubro por rubro (obra pública, desarrollo rural, social, procuración y administración de justicia, servicios, etcétera.

Ante discursos que descalifican o que califican, solo hay que ver los índices (ya publicados por cierto y al alcance de todos), para ver si es cierto o no. El que afirma está obligado a probar. Creo que debemos tomar conciencia de que nuestra circunstancia social, política y económica es delicada y que todos tenemos el deber de cuidar la estabilidad social.

Permítame una metáfora: es como si usted y yo, en medio de la oscuridad, tuviéramos un camino, pero éste se encuentra al borde del abismo. Ambos llevamos una pequeña linterna para “alumbrarnos”. Sería insensato que alguno pensara en no iluminar el sendero, con la esperanza que el otro se desbarranque.

Aunque tengamos diferencias o no nos tengamos ni empatía ni simpatía, lo lógico es que ambos tengamos madurez y estemos “cuerdos” para poder andar por el camino y no caer al precipicio. Así debería ser el debate: con argumentos, razones y datos duros.

Debate y no discusión. En el primero, todos aportan sus “luces”, razones, argumentos y pruebas para descubrir la verdad. En la discusión, todos y cada uno quieren que los demás vean a través de su óptica o solo con su propia “luz”. Que haya crítica (que es la que construye), y no diatriba (que es la que destruye). Lo más fácil es decir que tal o cual política de Estado está mal.

Lo difícil es proponer la alternativa (el qué, cómo, cuándo, con qué). Dar el “remedio y el trapito” no es tan sencillo.

Las comparaciones no son malas cuando se trata de las cuestiones públicas. Hagámoslo. Hay que confrontar, no enfrentar. Comparar administraciones y sus resultados. Allí están las pruebas ya documentadas y ya publicadas. Los actos y hechos no están sujetos a interpretaciones.

Hace tres días, Diego Valadés -Abogado General, Coordinador de Humanidades y Director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, Embajador de México en Guatemala, Procurador General de Justicia del Distrito Federal, Procurador General de la República y Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, entre otros cargos- tuiteó hace tres días:

“En 2018 acertarán los partidos y los candidatos que opten por la claridad de sus propuestas y no por la estridencia de sus adjetivos”.

Publicado en “El Sol de Acapulco”, el viernes 13 de octubre de 2017, p. 6-A.

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