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Las Cosas de la Política

Miguel Ángel Hernández Albarrán

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Se murió Cuauhtémoc y se murió la izquierda…

Se murió la izquierda. No en un acta de defunción. Se murió en los hechos.

Y cuando se muere la izquierda, aunque Cárdenas siga vivo en la memoria, se muere el referente que le dio sentido a 60 años de lucha en este país.

Hablemos de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. El hijo del General. El que en 1987 tuvo los pantalones para romper con el PRI más poderoso de la historia. El que junto a Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez formó la Corriente Democrática. El que en 1988 Bartlett tumbó el sistema y le dio el triunfo a Carlos Salinas de Gortari según la narrativa de esa época. Cuauhtemoc fue tres veces candidato a la Presidencia. Fundador del PRD. Primer Jefe de Gobierno electo del Distrito Federal en 1997. El hombre que le abrió la puerta a la transición democrática.

Ese hombre falleció a los 92 años. Aunque retirado de la vida política, en marzo de este año aceptó, como su último cargo público, la presidencia honoraria de la Comisión Consultiva para la Conmemoración del Petróleo que creó Pemex. Defender lo que su padre hizo en 1938 y así cerrar el círculo y su ciclo.

Muñoz Ledo se fue en 2023. Ifigenia en 2024. El ingeniero Cárdenas es el último de esa generación que desafió al sistema desde adentro. Y aunque hoy no hay parte oficial de su muerte, lo que sí está muerto es lo que representaba y eso es lo que se discute en este momento en México y claro que en el Guerrero cardenista.

¿Qué izquierda nos queda? Como dice Roger Bartra: «La izquierda mexicana está en proceso de extinción». Bartra lo dice sin rodeos: «Es una gran mentira. El gobierno de México es de derecha, conservador, y tiene esas peculiaridades que continúan de la época del PRI y que son propias del nacionalismo, que aparenta una especie de izquierdismo y oculta una condición fundamentalmente reaccionaria y de derecha, que es lo que caracteriza al populismo de López Obrador y de Claudia Sheinbaum». Más claro no se puede. Es el PRIMOR. El PRI con piel de Morena o ¿alguien lo duda?

La izquierda que denunciaba el autoritarismo hoy tiene al Gabinete de Seguridad haciendo desplegados para defender a la presidenta de su partido. La izquierda que denunciaba la corrupción hoy tiene 15 renuncias en el INE por contratos de 197 millones a empresas de los cuates del chofer de la presidenta. La izquierda que denunciaba el acarreo hoy presume millones de afiliados como si fuera ideología y no corporativismo.

Queda la pregunta y la duda ¿Cuál es la izquierda que gobierna? No es la izquierda que en 1988 salió a la calle a defender el voto. Esa izquierda no existe, esta izquierda no es otra cosa que mera referencia de la corrupción de quien se cobijó en el ideal de la izquierda pensante y actuante que buscaba el bien común y hoy es mero ejemplo de un nepotismo, amiguismo y compadrazgo a conveniencia de la oligarquía lopezobradorista. Cárdenas Solórzano rompió con el PRI por principios. Estos rompen con el PRI para llevarse al PRI completo a Morena. Expriistas, experredistas, exde todo, ahora todos de guinda. Por eso Abelina López tiene razón cuando dice: «Mucha pinche rata quiere ser». Porque todos quieren ser, pero nadie quiere ser de izquierda.

La izquierda de Cárdenas era nacionalista, sí, pero democrática. Defendía el petróleo, pero también defendía el voto. Defendía al pueblo, pero no lo usaba como coartada para militarizar el país. Lo que hoy tenemos es lo contrario. Un gobierno que se dice de izquierda pero que es profundamente conservador. Que habla de los pobres pero que pacta con quien sea con tal de no perder una elección. Que habla de soberanía pero que tiene a los agentes de la DEA y de la CIA operando en Chihuahua y Sinaloa. Si lo dudan vean los operativos y las capturas en el día a día y se vocifera que hay coordinación que no subordinación, pero obedecen las órdenes del gobierno norteamericano tal.

Se murió la izquierda como referente moral. Se murió la izquierda que podía mirar a los ojos al poder y decirle sus verdades. Se murió la izquierda que no necesitaba del Ejército para defenderse.

Lo que queda es una etiqueta. Una marca registrada que se usa en campaña y se guarda en el cajón cuando se gobierna.

Se fue Muñoz Ledo. Se fue Ifigenia. Se fue Heberto y quedó un remedo que se dijo de izquierda para secuestrar a las instituciones y a la democracia misma y al final que una realidad y esa es la verdadera muerte. No la física. La moral. Y esa sí ya no tiene reversa y solo resta decir… Sé murió Cuauhtemoc, se murió la izquierda.

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