Guerrero

Tiene Guerrero la menor tasa de mortalidad nacional por cáncer

Carlos Ortiz Moreno

Mientras que la tasa nacional de mortalidad por cáncer es de 73.1 defunciones por cada cien mil habitantes (con 74.9 en mujeres y 71.2 en hombres), Guerrero se posiciona de forma consistente como el estado con la tasa baja de México, revelan los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

De acuerdo con los informes históricos y recientes de las Estadísticas de Defunciones Registradas (EDR) del INEGI, la evolución de la tasa de mortalidad por tumores malignos (por cada 100 mil habitantes) en el estado muestra estabilidad, manteniéndose muy por debajo de la media nacional.

La cifra más reciente exhibida por el INEGI, de 2024, es de 50.7 defunciones por cada 100 mil habitantes, mientras que en 2023 fue de 51.1 defunciones por cada 100 mil habitantes. La media en el país se sitúa en 73.1 (hasta 2024), lo que significa que la tasa en Guerrero es casi un 30 por ciento menor que el promedio nacional.

En Guerrero, la distribución de los tumores malignos sigue un patrón epidemiológico muy claro. De acuerdo con los datos clínicos más recientes aportados por el Instituto Estatal de Cancerología (Iecan) —el hospital de especialidad de tercer nivel ubicado en Acapulco— el centro recibe entre mil 500 y mil 600 nuevos pacientes anuales.

El Instituto reporta tres tipos específicos de neoplasias que son el cáncer de mama, el tumor maligno más diagnosticado y atendido en la entidad; el cáncer de próstata, número uno en la población masculina; y cáncer cervicouterino cuyas tasas han disminuido gracias a la prevención.

A nivel de pacientes pediátricos, los tumores específicos muestran un comportamiento distinto. Los estudios de prevalencia del IMSS y los registros del Iecan señalan que los tres más comunes en menores guerrerenses son leucemias que representan casi el 40 por ciento de los cánceres en niños de la región; linfomas con alrededor del 14.4 por ciento y los tumores del Sistema Nervioso Central (cerebrales): Representan el tercer tumor más frecuente en menores (13.4%).

En cifras generales el cáncer de mama representa aproximadamente el 30 por ciento de todos los casos nuevos del instituto, sumando entre 350 y 400 pacientes detectadas por año. Provoca alrededor de 120 decesos anuales en la entidad.

El cáncer de próstata abarca entre el 20 por ciento y 22 por ciento del total de pacientes atendidos anualmente en el Iecan.

En cuanto al cáncer cervicouterino, la investigación médica en Guerrero asocia que este tumor se sigue presentando con frecuencia debido a factores de rezago social, barreras de acceso a la salud en zonas rurales y diagnósticos en etapas avanzadas. Registra cerca de 95 fallecimientos de mujeres al año en el estado.

De forma secundaria, los boletines epidemiológicos de la Secretaría de Salud en el estado monitorean una incidencia moderada pero creciente de tumores en el aparato digestivo (estómago y colon), útero y ovarios.

Las autoridades del Sector Salud de Guerrero han enfatizado de manera constante que, dado que el Iecan se está consolidando con infraestructura de tercer nivel (evitando que los pacientes se trasladen a la Ciudad de México), acudir a las jornadas de tamizaje y exploración oportuna es el factor crucial para contrarrestar el impacto de estos tumores.

Aunque debería ser un logro importante, los investigadores de salud pública señalan que estas cifras no necesariamente implican una menor presencia de la enfermedad en términos biológicos puros, sino que responden a factores clave como la transición demográfica y al subregistro y diagnóstico oportuno.

En cuanto a la transición demográfica, Guerrero cuenta con una población proporcionalmente más joven en comparación con estados del norte (como Chihuahua o Baja California). Dado que el riesgo de desarrollar tumores malignos aumenta drásticamente con la edad, los estados más envejecidos registran tasas más altas.

Y en el tema del subregistro y diagnóstico oportuno se estima que las comunidades rurales o con rezago social suelen afrontar barreras de acceso a servicios médicos especializados, lo que puede provocar que algunas personas fallezcan sin un diagnóstico oncológico formalizado en su acta de defunción.

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