Expulsan a México de la Unión Internacional de Magistrados
La Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia de los Estados Unidos Mexicanos fue expulsada de la Unión Internacional de Magistrados, organización que promueve la independencia judicial, que alertó sobre las medidas que suponen una amenaza a ese principio y criticó la sustitución de un plumazo a la mitad de la Judicatura.
De acuerdo con el juez argentino Marcello Gallo Tagle, secretario general del grupo iberoamericano al interior de la UIM, la decisión se tomó y se notificó de manera oficial durante la 68 Reunión Anual de la Unión Internacional de Para lograr la expulsión de la Conatrib se emitieron 53 votos a favor.
Al juez argentino informó al diario El País que la votación fue de carácter secreto, contó con la participación de 70 delegaciones internacionales de magistrados y 53 votos fueron a favor de la expulsión de los magistrados mexicanos, 13 votos en contra y hubo 4 abstenciones.
De acuerdo con los estatutos internos de la Unión Internacional de Magistrados (UIM), las abstenciones no se contabilizan para el cómputo final. Dado que se requería de una mayoría calificada de dos tercios de los votos válidos (es decir, de las 66 delegaciones que sí tomaron partido), la moción de exclusión alcanzó cerca del 80 por ciento de los apoyos, superando holgadamente el mínimo exigido Magistrados (UIM) celebrada en París, Francia, este fin de semana pasado.
El presidente de la Conatrib y del Poder Judicial de la Ciudad de México, Rafael Guerra Álvarez, afirmó en un encuentro en el Congreso que era indispensable reformar el poder judicial y que la judicatura no podía mantenerse ajena a ese impulso social.
“A nuestra generación corresponde la gran responsabilidad de la transformación”, refirió entonces. Ese pronunciamiento fue muy mal recibido dentro de la organización, que ha estudiado desde entonces si debían o no mantener a la Conatrib en sus filas.
La UIM ya tuvo un primer posicionamiento ese mismo verano, en agosto, conminando a las autoridades mexicanas a reconsiderar el “plan de reforma”. Este sábado, en la nueva asamblea anual, se invitó a Guerra Álvarez a justificar el respaldo, pero su respuesta no satisfizo a la apabullante mayoría de miembros que finalmente votaron por expulsar a los mexicanos.
Según Gallo Tagle “el magistrado mexicano (plenamente identificado con el grupo de poder del expresidente Andrés Manuel López Obrador) defendió que prefería dialogar antes que enfrentarse, pero no respondió nada en relación al comunicado que presentó en apoyo a la reforma constitucional.
“Nosotros somos partidarios del diálogo, pero hay ciertos principios que son irrenunciables. No se es un poquitito independiente y un poquitito, no. Se es, o no se es. No argumentó nada que nos resultara convincente”, agregó el togado argentino.
Gallo Tagle era presidente de la Federación Latinoamericana de Magistrados (FLAM) cuando se les presentó la misma discusión tiempo atrás y en aquella ocasión se optó por una medida “salomónica”.
En lugar de expulsar a la Conatrib, decidieron incluir también a la JUFED, la organización mexicana que agrupa a los jueces de carrera, de tal forma que al menos hubiera otra representación del país con una visión distinta. Empero esta solución no es posible en la UIM que acepta una única delegación por país (hoy son 92), por lo que la decisión ha sido drástica.
El magistrado es claro: no solo emitió aquel comunicado, sino que “no mostró que haya hecho nada en favor de la independencia judicial”. La salida de la Conatrib allana el terreno para que la JUFED solicite su entrada.
El proyecto estrella del expresidente Andrés Manuel López Obrador ha abierto un cisma dentro del poder judicial mexicano. La mitad de los jueces en activo fueron elegidos en las urnas en 2025, mientras que la otra mitad cuenta sus días finales, a la espera de la convocatoria electoral de 2028.
La situación ha tensado sobremanera la relación entre compañeros el último año, pues la reforma no ha logrado ahuyentar los recelos hacia la preparación de los jueces electos.
Uno de los principales problemas para la UIM, especifica Gallo, es que en todo caso la reforma debería haberse aplicado a los futuros jueces, es decir, que se hubieran llenado las nuevas vacantes mediante el nuevo mecanismo, sin expulsar de plano a quienes entraron bajo el sistema anterior. “Fue una destitución encubierta”, apunta.
Tras la celebración de la primera convocatoria, la Misión de Observación Electoral de la Organización de los Estados Americanos (OEA) también desaconsejó replicar este modelo.
Este no es solo otro golpe al prestigio del gran proyecto morenista de los últimos dos años, sino que es un varapalo también para Rafael Guerra, quien encadena su tercer y polémico mandato al frente del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México.
Muy cercano a López Obrador y a la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, el magistrado dio el salto a la presidencia del TSJ en 2018, el mismo año en el que Morena se hizo con el poder federal, y ha seguido ahí desde entonces, tras intentar sin éxito contender en las urnas por un cargo de ministro en la Suprema Corte.
No logró pasar el primer filtro de los seleccionadores, que era tener un promedio superior a 8, por lo que se quedó en su cargo.
