El cultivo de saberes y el dominio de la ortografía
Baltasar Hernández Gómez

Cultivar saberes y dominar la ortografía puede parecer -a bote pronto- una praxis pasada de moda ante la cascada de «permisos» que otorga la digitalidad comunicacional, basada en la imagen, el contenido superficial y la escritura rápida sin ton ni son.
Sin embargo, esta premisa de libertinaje lingüístico es una cuestión infame, pues los saberes y la ortografía en específico son herramientas cognitivas y prácticas para cimentar un quehacer social congruente y sólido, que permite el entrelazamiento armónico de las interacciones humanas.
Bien saber es vivir con consciencia y en libertad. Bien saber es sentir, pensar y hacer a plenitud en lo personal y colectivo.
Y esto es porque los saberes, entendidos como el conjunto de conocimientos, habilidades, principios y valores que se asimilan y usan para estar bien, son brújulas que permiten el desarrollo consolidado de destrezas para vivir lo mejor posible, ya que hacen a las mujeres y hombres más despiertos, solidarios, comprometidos y responsables con la naturaleza y la sociedad, pero sobre todo actuantes.
Las personas que cultivan conocimientos y ponen en servicio su bagaje cultural tienen una capacidad enriquecida para conocer, abstraer, analizar y contextualizar significativamente el mundo, incentivando pensamientos y comportamientos que dinamizan las interrelaciones que se efectúan en las distintas esferas convivenciales.
Lo cierto es que el conocimiento y las experiencias puestas en operación en la realidad, cuando se necesita, amplían las perspectivas del pensar, sentir y hacer, fomentando, dotando de autonomía intelectual a las personas para innovar y resolver situaciones de todo tipo.
En el caso preciso de la ortografía, ésta no es una simple reglamentación para escribir bien, sino un estilo efectivo de comunicarse sin distorsiones, lo que es crucial para que la gente se ponga en común.
La ortografía adecuada es la manifestación de pulcritud mental y de respeto a las personas, toda vez que brinda la ocasión de transmitir los mensajes idóneos que dan cuenta de lo que somos.
Así entonces, la relación entre cultura y ortografía permite combinar la herencia social y adoptarla para actuar sin complicaciones que puedan segmentar el conocimiento y las prácticas que se lleven a cabo en lo personal y profesional.
Demos la trascendencia para adquirir disciplina e invertir en nosotros mismos y en las formas concretas para estar bien y hacer sentir bien a los demás. Hoy, acompaño mi breve texto con ocho imágenes que dan cuenta de saberes generales y ortográficos, esperando que su contenido sea significativo y útil para todos. baltasarhg@gmail.com. Inbox Messenger. Asesoría Académica y Profesional Integral en Facebook.
