Descubren vestigios arqueológicos en Costa Grande Guerrero
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) registró en marzo de 2026 dos sitios arqueológicos —Camutla y Sacualpan— en la Costa Grande de Guerrero, tras una inspección realizada por especialistas para evaluar el impacto de nuevas obras públicas.
Estos asentamientos, que sobrevivieron brevemente a la conquista española, fueron identificados gracias a recorridos terrestres y aéreos.
El hallazgo aporta información crucial sobre cómo las comunidades indígenas afrontaron la colonización, pues revela patrones de asentamiento y las razones de su posterior abandono, relacionados principalmente con la reorganización social y la carga tributaria impuesta por el sistema novohispano.
Los especialistas del INAH Guerrero realizaron la inspección como parte del seguimiento a proyectos de infraestructura del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia.
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, recalcó que la protección del patrimonio debe integrarse desde el inicio de las obras públicas, ya que la intervención arqueológica permite “prevenir afectaciones y recuperar información sobre comunidades que vivieron la transición entre el mundo prehispánico y el periodo colonial”.
El arqueólogo Rodolfo Lobato Rodríguez, responsable de la inspección, subrayó la importancia de identificar y proteger el patrimonio arqueológico ante los posibles impactos de proyectos carreteros.

El registro de los sitios se logró mediante recorridos del 25 al 30 de marzo de 2026, utilizando también drones para el reconocimiento aéreo.
En el poblado de El Chico o Capire —identificado como Camutla—, se contabilizaron 39 estructuras en ocho hectáreas.
Se observaron terrazas, altares, muros de contención y alineamientos de piedra vinculados a unidades habitacionales y sectores ceremoniales.
Las características arquitectónicas se corresponden con los periodos Posclásico Tardío y Colonial Temprano.
La validación de la ubicación se obtuvo cotejando la información recabada en campo con fuentes históricas del siglo XVI, como las Relaciones Geográficas y el Mapa de Ortelius, que mencionan Camutla en la ribera baja del río La Unión.
Así, la tradición oral y la documentación antigua coincidieron en la identificación del asentamiento.
El segundo sitio, registrado previamente como Los Ticuiches, corresponde al antiguo poblado tolimeca de Sacualpan.

Las plataformas de gran tamaño y los montículos habitacionales con cerámica roja erosionada evidencian la presencia de una comunidad significativa.
El arqueólogo Miguel Pérez Negrete explicó que estos hallazgos aportan elementos fundamentales para la toma de decisiones sobre conservación y manejo del patrimonio.
La región fue habitada por etnias como los tolimecas y chumbias, y sometida por la Triple Alianza y los purépechas.
La variedad étnica y los cambios políticos se reflejan en los patrones de asentamiento diferenciados respecto a otras áreas de la Costa Grande.
La inspección abarcó otros sitios como La Parotita, El Huérfano, La Palanca, Los Metates, La Salada, Las Peñas, Las Arañas, La Parotita II, Zorcua y Los Azufres, donde se detectaron montículos sobre lomeríos.

Cuatro de ellos fueron señalados para protección inmediata por su cercanía al trazo carretero.
El proceso involucró la colaboración de funcionarios municipales, como el edil José Suazo Espino, y pobladores del área.
Esta coordinación, destacaron los arqueólogos, demuestra la relevancia de incluir a la sociedad civil en la protección del patrimonio arqueológico.
La identificación de Camutla y Sacualpan, que sobrevivieron a la conquista pero fueron abandonados debido a la reorganización colonial y la carga tributaria, permite esclarecer cómo las comunidades indígenas de la Costa Grande enfrentaron la transformación radical del siglo XVI.
Este dato ayuda a reconstruir el panorama social y territorial posterior a la llegada de los españoles.
El INAH, en coordinación con el gobierno local, ha iniciado gestiones para la conservación de los sitios identificados. La secretaria de Cultura insistió en que desarrollar infraestructura y preservar la historia nacional son responsabilidades que deben avanzar juntas, para así evitar la pérdida de testimonios clave sobre las culturas originarias de Guerrero.
