Guerrero

Se movilizan indígenas de Guerrero por detención de su dirigente

Centenares de habitantes de zonas indígenas de la llamada Montaña Baja de Guerrero iniciaron una serie de movilizaciones para exigir la pronta liberación de su dirigente Jesús Plácido Galindo, quien fuera detenido en un retén de seguridad que lo estaba esperando porque había sido citado por el subsecretario del gobierno del Estado.

​La detención del líder del Consejo Indígena y Popular del Estado de Guerrero «Emiliano Zapata» (CIPOG-EZ), ocurrida el día de ayer en San Marcos, ha sido catalogada por las bases comunitarias como un «golpe político» orquestado desde las estructuras del propio gobierno, señalando directamente al subsecretario de Desarrollo Político, Francisco Rodríguez Cisneros.

​Los habitantes de esta región de la Montaña Baja denunciaron que el despliegue de fuerzas de seguridad —que incluyó el uso de un helicóptero— fue un acto de intimidación desproporcional para capturar a un defensor comunal que hoy cumple más de 20 horas incomunicado.

​En las movilizaciones se informó que se trata de una estrategia que busca asfixiar la resistencia civil en esa zona y recordaron cómo, previo a su captura, a Plácido Galindo ya se le habían retirado las medidas cautelares de protección y habían congelado sus cuentas bancarias. «Lo tratan como si fuera el criminal, mientras los verdaderos generadores de violencia siguen libres», reclamaron durante el mitin.

​La dirigencia del CIPOG-EZ y las comunidades locales lanzaron una dura advertencia sobre los intereses económicos que se esconden tras la violencia en la zona.

​Según los manifestantes, la insistencia en desarticular a las policías comunitarias y encarcelar a sus líderes tiene el objetivo de vaciar los territorios para abrir paso a la exploración y explotación minera.

​»Por eso detuvieron a Jesús, porque les estorbaba en el camino. Quieren criminalizar la defensa de la vida para entregar la riqueza de la región a los grupos delictivos y sus aliados corporativos», sentenciaron los portavoces bajo el sol de Alcozacán.

​La marcha concluyó con un enérgico rechazo a los comunicados oficiales que vinculan a Plácido Galindo con el grupo delictivo «Los Tlacos». Para los pobladores, resulta una contradicción histórica que las autoridades enfoquen sus baterías en el CIPOG-EZ mientras el grupo criminal que opera en ese lugar mantiene un control político y social hegemónico en al menos 14 municipios de las regiones Centro y Montaña Baja.

​La exigencia quedó firme con el grito de libertad para Jesús Plácido, cese a la criminalización de la autodefensa indígena y la desarticulación real de las bandas criminales que ensangrentaron la región el pasado mes de mayo.

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