Patrulla de papel
Enrique Castillo González

Vecinos distantes… y distintos
Ciertamente ya teníamos calculado el lanzamiento de bombas de humo. El ir y venir de información en torno a la vida y los quehaceres de la 4T nos hacía tener la atención a cuanto ruido salía de detrás de la puerta: más, he de decir, cuando llegó ese ruido sí nos sorprendió.
Ayer leímos una nota donde el corresponsal del Reforma en Washington mostraba, en sendos párrafos, el «adelanto» de un próximo libro escrito ese por Ken Salazar, el tomo muestra el tentativo título Borderlands: My figth for all inclusive America.
El veterano periodista, corresponsal del periódico diario, famoso por su posición frente al actual sistema de gobierno en México, sabe del efecto provocado y por eso, para trazar esa usa pincel. Él entiende la no necesidad de meterle brocha para pintar la idea.
El tundemáquinas radicado en la ciudad capital de Estados Unidos, para aforar lo escrito por el embajador, solo escribe: «un empresario cercano a Andrés Manuel López Obrador le confió que (AMLO) estaba muy preocupado al final de su sexenio por lo que pudiera revelar Ismael el Mayo Zambada». Y sí, José Diaz Briseño, el referido periodista, al escribir ese adelanto, bien lo calculó, solo en estos 4 renglones daba la nota. Sin embargo.
Para nos, los rodeantes de la mesa, la poca información mostrada por Reforma nos da «notas de escándalo». Detallo.
Eso de una persona muy cercana a AMLO me dejó saber la existencia de preocupación del expresidente por la posibilidad de ser afectado si El Mayo Zambada en sus declaraciones, etc., etc. Créanme, leyendo eso, a mi mente regresó el dicho aquel de «el primo de un amigo…». Es decir.
Si la intención y el quid del «libro» del exembajador de EEUU en México, exfiscal del Estado de Colorado y exsecretario del Interior en el gobierno (demócrata) de Barak Obama fue cargar con el hombro contra AMLO y lo relacionado a él, parece no haberlo logrado, y eso lo calificamos así simplemente por el detalle de decir «un empresario cercano a Andrés Manuel me dijo…».
Regreso a la frase aquella muy mexicana usada esa para refugiar la vergüenza …»el primo de un amigo» ¿ejemplo del cómo usamos esa figura?
—Doctor, el primo de un amigo tiene comezones (Sic) mesmamente en el escroto, ya se untó todas las cremas y polvos posibles y aquello no se le va —¿el primo de un amigo?… en fin, werever.
Ahora, contrastando con el culebrón escrito por Mr. Ken fui al librero para desacunar el libro Vecinos Distantes: un retrato de los mexicanos y entonces sí, wow.
En 1984. Alan Riding escribe Distant Neighbors: a portrait of the mexicans; ese libro fue publicado en México por Editorial Planeta en 1985; traducido e interpretado por Pilar Mascaró. Cranlo, admirados y hasta querido 12 lectores, de aquel libro (Vecinos Distantes) a ese por venir del diplomático del sombrero existen diferencias muy marcadas.
Quien fuera corresponsal del New York Times (entiendo eso fue en la década de los 70) trazó un documentazaso.
Todo lo colocó en 18 capítulos, comenzó con los mexicanos y cerró hacia un futuro incierto.
En el segudo capítulo supo jalar el interés pues entró al repetitivo asunto de las raíces de la nación.
Riding supo mantener el interés, no se fue de lleno al tema económico (cuando escribió ese libro eran días del auge petrolero de López Portillo) se deslizó… se deslizó, habló de la REVOLUCIÓN y la generación de Instituciones, después de los indígenas de cuerpo y alma. Cuando ya había «dormido a la rana en el agua caliente» ¡Madres!…
Habló (escribió) del sistema —mitos y recompensas—, la corrupción, preguntándose si esa fue lubricante o engrudo, y, por supuesto, en esos años era obligatorio hablar del PETRÓLEO.
Ahora… ¿a quién y cómo consultó Riding? vea (lean ustedes)…
El New Yorker buscó a Lucas Alamán, Rosario Ibarra, Escuchó a Pedro Infante. obvio a Ocatavio Paz.
Ya en lo días de sus notas Frida Kahlo era, Frida. Y más.
Estudió los años posteriores a la «revolución», supo quien era Juan Andreu Almazan, Joaquín Amaro, y por supuesto, Lázaro Cardenas.
No dudo haya leído con asco a Gonzalo N. Santos y los desmanes de Rubén Figueroa. En fin, el punto es, la diferencia abismal de la pluma de Alan Riding con el tablero del ordenador de Ken Salazar.
Más, la pregunta es hoy el libro del exembajador en México ¿tendrá efectos en las políticas públicas cruzadas entre Washington y Palacio Nacional? Por lo pronto leer las declaraciones de Sara Carter, zarina antidrogas; Markwayne Mullin, secretario de Homeland Security; JD VANCE, vicepresidente y del secretario Ken Salazar da mucho para patrullar.
Sea como sea, Ken Salazar, el demócrata y experimentado político norteamericano, ya movió su ficha. Lo primero, tenemos claro esto, hoy republicanos y demócratas (de EEUU) no comulgan con el poderoso movimiento político activo en México. Lo caótico.
No se perciben visos de conciliación. Aunque el tópico está ahora en lo político, (en lo comercial existen lazos de entendimiento) el ambiente policial comienza a mostrar colores más fuertes. Solo quedaría esperar más análisis de entes como Alan Riding y aprender a leer los mamotretos de cálamos de escribidores como Mr. Salazar.
Último patrullaje.- Resulta entonces, ahora todos son expertos en el tema más adelantado; la semana anterior a esta escuché, para después ver en la pantalla, a un señor llamado Víctor Hernández, al pie de su imagen se leía «Instituto Latino Americano de Estudios Estratégicos». Y nada, este señor obeso y nejo usó su tiempo frente a la cámara para despotricar contra los Institutos Armados, creo cursó el «Básico en el Colegio Militar» para después causar baja, pero, ahora se presume casi al nivel de von Clausewitz. Acá el punto está en los Asuntos de Seguridad Nacional, Interior, pública y humana, cuando son expuestos al aire son tan delicados como el desarrollo de una cirugia abierta de cerebro, es casi criminal darle espacios en lo medios pues «sujetos» del perfil de Víctor Hernández hacen veces de «chivo en cristalería». Sea entonces.
Balazo al aire.- Hay de Ken a Ken.
Greguería.- Una cosa de «leer» y otra es «ler».
Oxímoron.- Media vuelta, pero nunca para atrás.
Haiku.- Tú, mi niña de plata,
sonrisa grande,
y ojos empujados.
