Expresiones

Patrulla de papel

Enrique Castillo González

Sofia. Epístola 20

Siendo esta la vigésima vez que te escribo, ello, buscando hacerte llegar mi abrazo fraterno por aquello de «tu cumpleaños». Sabido ahora de tu capacidad para procesar esta información, he de decirte Sofia, aunque ya lo he hecho 20 veces, eres el amor perfecto.

Con la seguridad de saber la publicación franca de esta epístola pues, tanto Carlos Ortiz como Manuel Zamudio gozan de este tipo de amor, te lo digo otra vez, Sofia, ¡gracias por existir!

No sobra recordar. En aquella primera epístola desparramé sobre la tábula rasa fantasías e ideas exageradas donde te dije Sofía, eres la hija de una sirena y un tritón, ellos, justo en las playas de Oaxaca se conocieron y ahí tomaron la decisión de pedir a Neptuno hiciera la magia de darle vida a su encuentro ¿cómo? dando alma, carne y espíritu a su amor, es decir ¡tú!

En alguna de las siguientes cartas te hablé de ser tú la tenedora de dos «grandes mamás» busqué traer a esas letras la presencia de las madres de tus padres, incluso dibujé tu enorme parecido con Silvia, madre de aquel referido tritón.

Tenías entonces 4 años. Podía yo decir decenas de sofismas pues tu carácter de bebé de cabellos rojos y naricita chata daba espacio para dibujar todo, pues la tarea era decirte «te amo»; el tiempo pasó.

Sé, poco después de tus 12 años ya leías; entiendo J.K. Rowling y sus notas ya estaban en tu mesa de tareas. Sé, también, el interés por leer y leer ya estaba en ti, entonces me vi en la necesidad de alejarme de sofismas y entonces decir(te)… Sofia, eres el amor perfecto (acá 100%, Carlos Ortiz estará de acuerdo) las nietas son eso «¡el amor perfecto!».

Sea entonces, y como ahora entiendo vives para estudiar «historia» entonces buscaré ser menos intenso y dar espacio para tus estudios. Entiendo ahora, es más interesante leer a Flavio Josefo, Lucas Alamán e incluso a Enrique Krauze, y las notas azucaradas en exceso de tu abuelo solo funcionan para decir «presente».

Sea. Antes cité a Carlos Ortiz y a Manuel Zamudio, el primero pues también vive bajo el embrujo de esas hadas benditas bien nombradas nietas y, Zamudio, goza de ver encarnados sus genes en la bonita presencia de una mujercita, como tú Sofia y como Charlotita.

Cierro, aunque, ahora seguramente tu «hinchas» por los Pumas, mucho me hubiera gustado estuvieras gritando «¡fuerza rayos!» … no existe la perfección.

¡Feliz cumpleaños mi niña linda! sigue bendiciendo a tu prójimo con tu voz y tu presencia.

Último patrullaje.- Alguien dijo «la historia sin contexto es mentira»… entonces, la línea de vida de mi nieta Sofia vaya si es rica en historia y contextos, genes de la costa guerrerense y mares de células y sangre libanesa dan a esa joven cuasi profesionista una plataforma ideal para un futuro ideal.

Balazo al aire.- Nada, perdí el pragmatismo.

Greguería.- Sin duda, en cada paseo sobre las olas George te bendice.

Oxímoron.- Cuando la distancia es puente.

Haiku.- es de cedro libanés

              esa gran barca

              donde están mis sueños.

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