Admite “Botox” extorsión… “pero no soy el único”
César Alejandro Sepúlveda Arellano, alias “El Botox”, admitió encabezar un grupo de 200 integrantes dedicado a la extorsión contra comerciantes en Michoacán… pero dijo no ser el único y a los demás ni los molestan. Acusó que una pistola de su propiedad no fue reportada ante la autoridad y pidió que indaguen su teléfono celular para ver qué autoridades de Sedena reciben recursos ilegales.
En la audiencia inicial, encabezada por el juez de control Mario Elizondo Martínez, adscrito al Centro de Justicia Penal Federal con sede en Almoloya, el ahora imputado dijo que encabezaba un grupo de 200 personas dedicadas al cobro de extorsiones, “halconeo”, operación manual de drones y producción de explosivos además de venta y fabricación de drogas.
Entre las revelaciones hechas, contra la voluntad de sus abogados defensores, “El Botox” puso énfasis en su alianza con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el cierre de negocios por sus operaciones criminales, un celular clave, un arma corta especial de su propiedad y la defensa a su esposa y su hija, además de las amenazas que presuntamente recibió cuando fue arrestado.
Indicó que sus 200 operadores se dedicaban a diversas actividades ilícitas como el cobro de extorsiones, «halconeo», manejo de drones y la producción de explosivos, así como venta y fabricación de drogas. Se le acusó, y lo admitió, que contaba con personal para aterrorizar a la población.
Además, se le acusó de extorsionar a productores de limón, pero también a múltiples negocios en Buenavista y zonas aledañas, lo que provocó que 32 comercios cerraran ante las amenazas de pagar cuotas a los criminales.
«El Botox» ordenaba colocar letreros en los empaques de limón, mediante los cuales su grupo criminal descontaba un peso por kilo. Por ejemplo, el 4 de septiembre de 2023 el kilo costaba 19 pesos, pero los productores solo recibieron 18, ya que ese peso era retenido por los empacadores para entregarlo como cuota a los criminales.
En la audiencia, se reveló que lo mismo exigía pagos a vendedores de carne, pollo, transportistas e, incluso, a quienes se dedicaban al reciclaje. Fueron presentados 20 testimonios, así como fotos tomadas durante las extorsiones.
En sus declaraciones, César Alejandro dijo que tenía consigo un arma corta que apreciaba mucho y que no fue puesta a disposición, por lo que pidió que se indagara a las autoridades. Además, admitió extorsionar al sector limonero, pero señaló que el suyo no es el único grupo activo en la región, donde, según dijo, también operan Los J. Múgica, los Caballeros Templarios, Los Reyes, Los Viagras y el Cártel de La Virgen.
“El Botox” fue capturado en un domicilio ubicado en la comunidad de Santa Ana Amatlán, municipio de Buenavista Tomatlán, durante un operativo conjunto entre diversas autoridades de seguridad.
Información oficial señala que el imputado cuenta con al menos siete órdenes de aprehensión vigentes por delitos de extorsión agravada y homicidio calificado, tras su captura, fuerzas federales y estatales intensificaron los operativos de seguridad en distintas localidades de la región.
Las acciones se concentraron principalmente en la comunidad de Cenobio Moreno, considerada uno de los principales baluartes del grupo criminal “Los Blancos de Troya”, un día después de la detención, la Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán informó el aseguramiento de 19 inmuebles durante cateos realizados en esa localidad del municipio de Apatzingán.
La captura se dio después de tres meses en los que Sepúlveda Arellano anduvo prófugo y desafió a las autoridades subiendo videos a las redes sociales en las que negó haber asesinado a Bravo y pidió que fueran liberadas su esposa e hija.
La captura de «El Bótox» se volvió prioritaria para el gobierno federal luego del asesinato de Bravo, a quien citó el pasado 19 de octubre en su rancho en la localidad de Cenobio Moreno, en Apatzingán, y tras reclamarle que no fijara un precio más alto al limón, lo asesinó.
El juez federal Mario Elizondo se sorprendió por los dichos y señaló al acusado que estaba confesando delitos como integrante del grupo criminal, organizador y líder, y así lo iba a consignar.
Al finalizar su audiencia, pidió al juez que se investigara un teléfono celular que utilizaba su organización criminal, ya que, según dijo, en él se encontraban todas las llamadas y contactos con presuntos elementos del Ejército que les proporcionaban información, tanto a él como a otros grupos delictivos.
Los escoltas decidieron no declarar y, finalmente, el juez decidió la vinculación a proceso de los imputados y ordenó que fueran enviados al penal del Altiplano, a donde ingresaron la madrugada del pasado 25 de enero, bajo un fuerte dispositivo de seguridad que incluyó vehículos blindados.
