Enfoque
Carlos Díaz Figueroa
- Alcalde valiente de lucha y de causa justa
Dicen que los hombres buenos no mueren y que solo cambian de camino, de esos que nacen cada 100 años, fue la percepción en la reflexión propia del exgobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero en referencia al alcalde Carlos Manzo.
Sin miedo, aunque midiendo las consecuencias entre la muerte, la cárcel y el triunfo, el edil de Uruapan solo encabezó con firmeza las luchas por las causas y razones justas en la seguridad de los ciudadanos de aquel origen michoacano.
Entre el dolor de la familia y seguidores de Carlos Manzo, la propia esposa más que declarar la guerra ha optado por la continuidad en la lucha de preservar la unidad y seguridad de Uruapan, sin caer en excesos de confianza y resentimiento.
Lo anterior al sólido legado representativo que dejó el alcalde en aquellos que creen en la justicia y la política honesta para convertir a México en un país distinto, mirando por el presente y el futuro de la integridad en el estado de Michoacán.
Cabe recordar que más de una docena de alcaldes michoacanos han sido asesinados en los últimos años, en el caso de Carlos Manzo por no elegir pactar con el crimen y solo por optar por la verdadera dignidad y la congruencia.
Para Ángel Aguirre la muerte del alcalde de Uruapan no debe ser una cifra más o ninguna nota de violencia que se olvide al día siguiente, si no el punto de quiebre en la reflexión del gobierno de México ante el escenario de inseguridad.
El exgobernador de Guerrero considera que el gobierno federal está obligado a proteger desde lo local más que en una resistencia con el potencial de las armas con el poder de la ley, sin dudar en convertir a una nación más segura y sin miedo.
A manera, que «si el ejemplo de Carlos Manzo inspira a otros a no rendirse, entonces no lo mataron en vano, porque entonces su voz y su causa seguirá vigente”, consideró optimista Aguirre Rivero en su propio análisis reflexivo.
