Sigue impune alertamiento de la catástrofe del huracán “Otis”
- * Datos de adivinanza fueron exhibidos por el propio López Obrador
- * Catástrofe y destrucción, símbolo del número 5 de la escala Saffir Simpson
- * Gobierno no canceló actividades y Cobach arriesgó a estudiantes
Carlos Ortiz Moreno
Primera parte
Hace dos años, mientras el Servicio Meteorológico Nacional del gobierno federal balbuceaba con alertar el monstruo que creció en cinco horas y se acercó a Acapulco, el Centro Nacional de Huracanes de Miami, de Estados Unidos, lanzaba avisos urgentes porque el huracán “Otis” había llegado al tope de la escala Saffir Simpson.
El sistema de clasificación que lleva el nombre de Herbert Saffir, un ingeniero civil, y Robert «Bob» Simpson, un meteorólogo fue desarrollado en la década de los setenta que permitiera categorizar los ciclones tropicales de fuerza de huracán en cinco niveles basados en la velocidad del viento sostenido, y así poder predecir los posibles daños.
El huracán “Otis” fue inmediatamente clasificado por los especialistas estadounidenses en un meteoro que causaría daños catastróficos en casas y estructuras, caída de todos los árboles, cortes de electricidad durante semanas o meses e inundaciones devastadoras en zonas costeras. Toda esa información fue certera en Acapulco.
El propio presidente Andrés Manuel López Obrador, días después del impacto del huracán, admitió en su conferencia mañanera que a las ocho de la noche de hace dos años mandó un mensaje por la presencia del huracán fuertísimo “que estaba cañón”, empero no quiso exponer un mayor dramatismo para no solamente alertar sino alarmar a los acapulqueños para que reaccionaran.
Con datos ambiguos y casi cayendo en la adivinanza, emitidos por el Servicio Meteorológico Nacional de la Comisión Nacional del Agua, organismo del gobierno federal, López Obrador afirmaba que el meteoro pegaría en la costa entre las 3 y 4 de la madrugada en alguna parte de la Costa Grande. Nada fue acertado. Acapulco, con sus habitantes y residentes que estaban de visita, fue azotado con toda la furia de la Naturaleza destruyendo todo a su paso.
Nacimiento, crecimiento de monstruo, golpe mortal y muerte de “Otis”
Según el historial del propio Servicio Meteorológico Nacional, a partir del 14 de octubre se dio seguimiento a una zona de inestabilidad con 20 por ciento de probabilidad para desarrollo ciclónico en 7 días localizada al sureste de las costas de Chiapas. A la medianoche había una zona de baja presión con 10% de probabilidad para desarrollo ciclónico en 48 horas y 70% en 7 días y se localizaba a 700 km al este-sureste de la desembocadura del Río Suchiate (frontera entre México y Guatemala).
Esta zona se desplazó hacia el norte, incrementando su probabilidad para desarrollo ciclónico gradualmente durante los siguientes 5 días.
El 22 de octubre a las 9:00 horas se formó la depresión tropical Dieciocho-E al sur de las costas de Oaxaca. Su centro se localizó a 640 km al sur de Puerto Ángel, Oaxaca, y a 850 km al sur-sureste de Acapulco. Presentaba vientos máximos sostenidos de 55 km/h, rachas de 75 km/h y desplazamiento hacia el norte a 4 km/h.
Seis horas después, se formó la tormenta tropical Otis, que mostraba mediante las imágenes satelitales, una zona de convección profunda al oeste de su centro. Este sistema se localizó a 600 km al sur de Puerto Ángel, Oax., y a 800 km al sur-sureste de Acapulco, Gro., con vientos máximos sostenidos de 65 km/h, rachas de 85 km/h y desplazamiento hacia el nornoroeste a 7 km/h.
A las 21:00 horas del 22 de octubre, la tormenta tropical Otis mantenía la intensidad de los vientos, así como la dirección y velocidad de desplazamiento, sin embargo, se realizó un ajuste en el pronóstico de trayectoria, asociado al patrón sinóptico, el cual se caracterizaba por una vaguada en el noroeste del país y una circulación anticiclónica en niveles altos con centro en el suroeste del Golfo de México, que favoreció la dirección de desplazamiento hacia el noroeste.
La actualización del pronóstico de intensidad mostró que podría impactar como tormenta tropical en la costa de Guerrero.
A las 3:00 horas del 23 de octubre, la tormenta tropical Otis presentaba vientos máximos sostenidos de 75 km/h, rachas de 95 km/h y desplazamiento hacia el norte, asimismo se estableció una zona de vigilancia por efectos de tormenta tropical desde Técpan de Galeana, Guerrero hasta Lagunas de Chacahua, Oaxaca.
El sistema mantuvo la intensidad de sus vientos hasta las 15:00 horas, con una ligera variación en la dirección del desplazamiento del norte hacia el nor-noroeste, aproximándose gradualmente a las costas de Guerrero.
A las 15:00 horas del 23 de octubre, Otis se mantenía como tormenta tropical a 310 km al sur-suroeste de Puerto Ángel, Oaxaca, y a 490 km al sur-sureste de Acapulco. Presentaba vientos máximos sostenidos de 85 km/h, rachas de 100 km/h y desplazamiento hacia el nornoroeste a 11 km/h.
En este momento, se estableció una zona de vigilancia por efectos de huracán desde Lagunas de Chacahua, Oaxaca, hasta Tecpan de Galeana, Guerrero, y se modificó la zona de vigilancia por efectos de tormenta tropical a zona de prevención por efectos de tormenta tropical desde Lagunas de Chacahua, Oaxaca, hasta Tecpan de Galeana en Guerrero.
La tormenta tropical Otis mostraba una mejor organización con una banda curva que cubría aproximadamente el semicírculo occidental del sistema, sin embargo, el centro en niveles bajos se encontraba expuesto debido a la cizalladura vertical del viento.
La intensidad de los vientos se incrementó a partir de 3:00 horas del 24 de octubre, presentando máximos sostenidos de 100 km/h y rachas de 120 km/h, cuando el centro del sistema se localizaba 240 km al suroeste de Puerto Escondido, Oaxaca, y a 335 km al sur-sureste de Acapulco, con desplazamiento hacia el nor-noroeste a 13 km/h
A las 06:00 horas la tormenta tropical Otis se localizó a 175 km al suroeste de Lagunas de Chacahua, Oaxaca, y a 280 km al sur-sureste de Acapulco. Se mantuvo como tormenta tropical hasta las 12:00 horas del día 24 de octubre, cuando se intensificó a huracán de categoría 1 en la escala Saffir-Simpson, su centro se localizaba a 175 km al sur-suroeste de Punta Maldonado, ya en Guerrero, y a 235 km al sur-sureste de Acapulco con vientos máximos sostenidos de 130 km/h, rachas de 155 km/h y desplazamiento hacia el nor-noroeste a 11 km/h.
Ese mismo día, el Centro Nacional de Huracanes de Miami, Florida, EUA, envió un vuelo de reconocimiento al centro del sistema, y a las 13:00 horas (tiempo del centro), determinó que los vientos máximos sostenidos habían incrementado aproximadamente hasta 175 km/h.
Esto se debió a que el huracán Otis permaneció en un ambiente atmosférico y oceánico propicio para su fortalecimiento, con débil cizalladura vertical del viento y temperatura superficial del mar cercano a los 30 grados Celsius (ver figuras 3 y 4).
Derivado de lo anterior, a las 13:00 horas del día 24, Otis evolucionó a huracán de categoría 2 cuyo centro se localizó a 170 km al suroeste de Punta Maldonado y a 220 km al sur-sureste de Acapulco, con vientos máximos sostenidos de 175 km/h, rachas de 215 km/h y desplazamiento hacia el nor-noroeste a 11 km/h.
A las 15:00 horas del mismo día, el sistema se había intensificado rápidamente a huracán de categoría 3, cuando su centro se ubicaba a 150 km al suroeste de Punta Maldonado y a 185 km al sur-sureste de Acapulco.
A las 18:00 horas, Otis alcanzó la fuerza de huracán de categoría 4. Su centro se localizaba a 130 km al oeste-suroeste de Punta Maldonado, Gro., y a 135 km al sur-sureste de Acapulco, Gro. con vientos máximos sostenidos de 230 km/h, rachas de 280 km/h y desplazamiento hacia el nor-noroeste a 13 km/h.
Las condiciones favorables para la intensificación prevalecieron las siguientes horas (ver figura 5), por ello a las 21:00 horas se determinó que Otis se había fortalecido a un huracán de categoría 5 en la escala Saffir-Simpson, localizado a 90 km al sur-sureste de Acapulco y a 125 km al oeste-suroeste de Punta Maldonado, con vientos máximos sostenidos de 260 km/h, rachas de 315 km/h y desplazamiento hacia el nor-noroeste a 15 km/h.
Se mantuvo la zona de prevención y vigilancia por efectos de huracán desde Punta Maldonado hasta Zihuatanejo, Gro.; y zona de prevención y vigilancia por efectos de tormenta tropical desde Lagunas de Chacahua, Oax., hasta Punta Maldonado, Gro.
A las 00:00 horas del 25 de octubre Otis seguía como huracán de categoría 5 muy próximo a la costa de Acapulco, Gro. (a 25 km al sursureste). Presentaba vientos máximos sostenidos de 270 km/h, rachas de 330 km/h y desplazamiento hacia el nor-noroeste a 17 km/h.
El centro de Otis tocó tierra como huracán de categoría 5 en la escala Saffir–Simpson en Acapulco a las 00:25 horas (tiempo del centro), con vientos máximos sostenidos de 270 km/h, rachas de 330 km/h y desplazamiento hacia el nor-noroeste a 17 km/h.
El sistema incrementó ligeramente su velocidad de desplazamiento al aproximarse a Acapulco, debido al impulso recibido en el flujo medio al desplazarse sobre la periferia del anticiclón que se localizaba sobre el sureste de México.
El centro del huracán se desplazó sobre la ciudad de Acapulco y comenzó a debilitarse a medida que interactuó con la Sierra Madre del Sur, sin embargo, los vientos intensos prevalecieron en tierra en el transcurso de la mañana.
A las 3:00 horas del 25 de octubre, Otis se había debilitado como huracán de categoría 4 en la escala Saffir-Simpson, con su centro localizado en tierra, a 40 km al nor-noroeste de Acapulco y a 110 km al sur-sureste de San Miguel Totolapan, vientos máximos sostenidos de 215 km/h con rachas de 260 km/h, así como desplazamiento hacia el nor-noroeste a 17 km/h.
El 25 de octubre a las 6:00 horas Otis era un huracán de categoría 2 y tres horas después se había degradado a un huracán de categoría 1. Su centro se localizaba en tierra sobre Guerrero, a 20 km al sur-sureste de Ciudad Altamirano y a 160 km al nor-noroeste de Acapulco con vientos máximos sostenidos de 130 km/h con rachas de 155 km/h y desplazamiento hacia el nor-noroeste a 17 km/h.
En este momento, se descontinuó la zona de prevención por efectos de huracán desde Punta Maldonado hasta el oeste de Zihuatanejo, Gro., y se estableció zona de prevención por efectos de tormenta tropical desde Punta Maldonado hasta el oeste de Acapulco.
En pocas palabras, del mediodía a las 9 de la noche, el huracán creció hasta alcanzar una fuerza desmedida. Casi nadie en Acapulco creyó las previsiones de los organismos especializados por una sola razón:
El mediodía de ese martes había un sol quemante en este destino de descanso, sus playas estaban rebosantes de turistas y sus hoteles tenían vida porque había ocupaciones importantes de visitantes nacionales y alguno que otro extranjero.
Además, el gobierno estatal organizaba la trigésimo quinta Convención Internacional de Minería que congregaba al menos a diez mil participantes lo que representaba una importante derrama para Acapulco.
Ni el gobierno del estado ni los organizadores previeron el impacto tan devastador del meteoro debido a que los seguimientos del organismo federal no indicaban hasta la tarde de ese día algo peor.
También el Colegio de Bachilleres de Guerrero ignoró todo.
A las 22:00 horas del 24 de octubre, todas las autoridades habían alertado de la entrada del huracán Otis y su potencia —categoría 5—. Sin embargo, a esa hora unos 600 estudiantes del Colegio de Bachilleres (Cobach) estaban concluyendo su participación en el concurso de baile moderno como parte del 36 Encuentro Estatal Cultural y Deportivo en el Hotel Playa Suite, en la Costera Miguel Alemán, en Acapulco.
Los 600 alumnos estuvieron expuestos peligrosamente a la furia de Otis.
A las nueve de la mañana, el director general del Cobach, Jesús Villanueva Vega; el secretario de Educación Guerrero, Marcial Rodríguez Saldaña; la presidente del DIF-Guerrero, Liz Salgado Pineda, y la entonces presidente del Congreso local, Yoloczin Domínguez Serna, inauguraron el encuentro en la Unidad Deportiva de Acapulco (UDA).
Media hora antes de la inauguración, el gobierno del estado emitió la primera alerta: la tormenta tropical Otis podría convertirse en huracán categoría 1.
Desde las 11:00 de la mañana todo seguía con normalidad, comenzaron los encuentros de voleibol, baloncesto y futbol. Una hora después, la SEG ordenó la suspensión de todas las “actividades académicas y administrativas” en Acapulco y las regiones de Costa Grande y Costa Chica ante la evolución de Otis. El ordenamiento de la SEG fue ignorado por el director del Cobach y el encuentro continuó.
A las 13:30, los estudiantes de los planteles de Iliatenco y Acapetlahuaya jugaban baloncesto. Entonces, Otis había ascendido a categoría 1. A las 15:00 horas, el director general del Cobach presumió en las redes sociales que el alcalde de Tixtla, el morenista Antonio González Cabañas, había asistido al encuentro. A esa hora el meteoro ya era categoría 2.
A las 19:15, la gobernadora morenista Evelyn Salgado Pineda informó en su cuenta de Facebook que Otis había evolucionado a categoría 4. Veinte minutos después, los estudiantes del Cobach comenzaron el concurso de canto en el Hotel Playa Suite, donde se encontraban hospedados.
A las 20:00 horas, el presidente Andrés Manuel López Obrador escribió en redes sociales que Otis era categoría 5 y que impactaría entre Acapulco y Tecpan entre las 04:00 y 06:00 de la mañana del miércoles. Eso no fue suficiente para que el encuentro se cancelara, los directivos decidieron premiar a los ganadores del concurso de canto y a las 21:00 horas dieron inicio al concurso de baile moderno.
Ahí comenzó la tensión entre trabajadores del Cobach.
En un grupo de WhatsApp, unos proponían sacar a los estudiantes de Acapulco y llevarlos a Chilpancingo a resguardarse. Los directivos se negaron.
El concurso de baile moderno continuó hasta el final. A las 22:00 horas se premió a los ganadores. De ahí, el director general del Cobach ordenó a los estudiantes y trabajadores ir a sus recámaras. Todavía había tiempo para salir del puerto, todas las delegaciones tenían vehículos para trasladarse, pero los directivos se negaron.
Dos horas después, Otis impactó sin piedad en Acapulco.
Este es el relato del terror que vivió Carlos Ortiz, trabajador del Cobach:
“A las 11:50 de la noche se fue la luz y se cortó la comunicación. El viento pegaba con furia contra el hotel (…) Bajé por las escaleras. Pregunté a un guardia si contaban con protocolos para estos momentos. Me dijo que no. Le pregunté si contaban con lugares seguros, recibí otro no. El viento aullaba como una bestia terrible, arrastrando y rompiendo todo. Ahí estábamos en esa torre del hotel más de 300 personas esperando. Aterradas. Sólo [se escuchaban] la violencia del viento y el ruido de las cosas que se iban rompiendo.
“No había nadie del hotel. Estábamos solos ahí en las escaleras de servicio esperando quizá la muerte. Una persona llegó del sótano, nos dijo que había un cuarto allá abajo, seguro. Ahí no llegaba el viento. El temor era si el agua subía de nivel. Optamos por llevar a algunos alumnos y personas que se encontraban hospedadas al sótano. Tenía un cupo para unas 100. Nosotros nos quedamos en las escaleras en el piso del lobby.
“A la 01:00 de la mañana el viento golpeó con toda su furia y se filtró por las escaleras partiendo el grupo en dos. Un grupo de cuatro jóvenes fue empujado y me llevó con él hacia abajo. De ahí corrimos a refugiarnos en el sótano. Un pedazo de vidrio alcanzó a rozarme la cara (…) Pensé que no saldríamos de ahí. Miré la cara de los estudiantes y no hice más que esperar lo peor. Como a las 2:00 de la mañana el viento cesó de pronto”.
Al amanecer, descubrieron la destrucción de Otis. Algunos trabajadores y profesores huyeron de Acapulco, aunque eso significó abandonar a sus estudiantes.
En su portal de Facebook, el 26 se publicó un comunicado:
“La Dirección General del Colegio de Bachilleres del Estado de Guerrero, comunica a los Padres de Familia de las alumnas y alumnos que participaron en el XXXVI Encuentro Estatal Cultural y Deportivo en el Puerto de Acapulco, que se encuentran a salvo y resguardo con alimentos, hidratación y habitaciones seguras en Hotel Playa Suites Acapulco”.
“Cabe mencionar, que estarán regresando a su lugar de origen conforme vayan arribando unidades para su traslado”.
“Se informa también, que se encuentran con el alumnado el Director General del Colegio de Bachilleres del Estado de Guerrero, Jesús Villanueva Vega, el Director Administrativo, David Guzmán Sagredo, Delegados Regionales y personal de Dirección General cuidando su integridad física”.
El referido encuentro estatal, programado para el 23 al 25 de octubre en Acapulco, fue para conmemorar los cuarenta años de vida del Colegio de Bachilleres de Guerrero cuya creación fue decretada por el finado exgobernador Alejandro Cervantes Delgado el 12 de septiembre de 1983.
Dos años después, el director del Colegio de Bachilleres sigue como si nada en su puesto directivo.
