Es misterio la propiedad de la Casona de Juárez en Acapulco

Hace una semana la llamada Casona de Juárez, propiedad de la familia Stephens Estrada y que presuntamente fue comprada por un general del Ejército, se encontraba en auténticas ruinas. Cuatro días antes de que el presidente Andrés Manuel López Obrador llegara a Guerrero, el gobierno del estado y el Ayuntamiento de Acapulco se coordinaron en aparentes acciones de simulación para escenificar la ceremonia oficial del aniversario luctuoso de Benito Juárez.

Aunque no se sabe exactamente qué fue lo que pasó con la titularidad de las escrituras porque incluso se menciona una expropiación del gobierno, el predio había quedado en custodia de la entonces Dirección de Cultura del Ayuntamiento de Acapulco.

Se decía entonces que los propietarios habían sido el matrimonio formado por el estadunidense Hugh Stephens y la tecpanense Elodia Estrada quienes procrearon a sus hijos Crisantema, Leonila, José y Carolina.

Crónicas periodísticas del 2005 señalan que los integrantes que quedaban vivos de la familia Stephens Estrada querían que esa casa fuera una especie de museo.

Las mismas crónicas periodísticas señalan que la escritora Isabel Valdeolívar Sánchez señaló que al recabar información y testimonios directamente de Leonila y José Stephens Estrada, quienes estuvieron presentes en una exposición que se inauguró en esa época, conoció que la enorme casa fue construida por sus padres en 1932.

Sobre el por qué se le llamó Casona de Juárez se dijo que era porque era una casa de adobe grande, con un terreno extenso, en la esquina de las calles José Felipe Valle y Benito Juárez, a un costado del zócalo acapulqueño.

En algunas narrativas que hizo el propio Benito Juárez García, quien fue presidente de la República ¡durante 17 años!, reconoció haber estado en Acapulco cuando era perseguido por el poder militar que quería arrebatarle el poder político.

Sin embargo, no existe ninguna evidencia histórica que indique que en esa llamada Casona de Juárez estuvo el Benemérito de Las Américas. Solamente ha sido historia contada oralmente por generaciones de acapulqueños que refieren ese pasaje histórico del indio zapoteca nacido en Guelatao y considerado como el prócer de la democracia.

Hoy, el presidente Andrés Manuel López Obrador encabezó el aniversario luctuoso del oaxaqueño Benito Juárez García. Y la historia de la simulación volvió a repetirse con datos y hechos manipulados para construir una historia poco creíble.

En algunos escritos dejados por el Benemérito de Las Américas indican su estancia en Acapulco, pero no dicen el sitio exacto en donde estuvo y qué familia lo arropó y escondió. Las viejas familias acapulqueñas que se desarrollaron en esos tiempos históricos para México ocupaban los espacios de la Península de Las Playas, el barrio de La Playa, La Guinea y La Mira.

La única fotografía de Benito Juárez García, sin retoque artístico, en que aparece acompañado de su hermana Nela (a su lado izquierdo) y su esposa Margarita Maza (a su lado derecho).

No se dijo la verdadera historia del sitio llamado Casona de Juárez, no se sabe quién es el propietario de ese enorme terreno que debe valer mucho dinero por encontrarse en una zona céntrica, aunque la quieran devaluar por encontrarse en uno de los llamados barrios históricos de Acapulco que ha sufrido un deterioro para quienes saben del tema inmobiliario.

Las Secretarías de Cultura de los tres órdenes de gobierno nada han hecho por corregir ni los datos históricos de ese hecho y menos aún han invertido, de manera correcta, en la recuperación de un espacio que podría ser un filón para la visita turística.

Fotos tomadas del portal Al Tanto Guerrero, de la Dirección General Comunicación Social del gobierno del Estado y de Pinterest.

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