¡Viene un tsunami… todos a los cerros!

  • * En cerriles, hombres, mujeres, niños y ancianos durmieron bajo cielo
  • * Fue la noche más larga que se cimbraba a cada momento
  • * Una aplicación en teléfonos celulares desató la psicosis
  • * Tardía y tibia respuesta de los gobiernos de los tres órdenes

Carlos Ortiz Moreno

Aunado al intenso movimiento de la tierra, registrado a las 20:47 horas del martes 7 de septiembre, otro terror se apoderó de la mayoría de los habitantes de los pueblos ribereños de la Laguna de Tres Palos, así como de colonias y zonas residenciales del Acapulco Diamante: ¡venía un tsunami!

Cientos de familias de comunidades ribereñas de la laguna de Tres Palos como San Pedro de las Playas, El Bejuco, El Arenal, El Quemado y La Estación emprendieron la huida de sus viviendas no por el temor de que se les cayeran encima sino porque comenzaron a correr los rumores que se acercaba un tsunami que destruiría todo.

En vehículos y otros a pie, centenares de personas comenzaron a dejar abandonadas sus viviendas para dirigirse a los cerros cercanos que se encuentran atravesando la carretera que hace entronque con la carretera nacional 200 Acapulco-Pinotepa Nacional.

Completamente a oscuras, consecuencia del terremoto sentido minutos atrás, varias de esas familias emprendieron la huida. Con sábanas en mano, ropa, algunas con bolsas con artículos personales, mascotas y lo que consideraron de más valor se dispusieron a pasar la noche bajo el amparo del cielo que, extrañamente, comenzó a despejarse.

Aunque en menor proporción, habitantes de viviendas ubicadas en colonias como la extensa unidad habitacional Luis Donaldo Colosio, La Poza, Villas Paraíso, entre otras, salieron de sus viviendas con ese temor. En los minutos posteriores al gran sismo, el bulevar de las naciones y la carretera hacia la unidad habitacional El Coloso se inundó de vehículos que emprendían la huida de ese lugar.

El terremoto que hizo rugir la tierra

El rugido subterráneo, seguido del movimiento severo de la tierra, provocó caída de objetos diversos en el interior de los hogares y estallido de cristales. El aleteo de aves se hizo más visible cuando, casi similar en tiempo, decenas de transformadores explotaron y provocaron un apagón en toda la zona ribereña.

El cielo nublado de esa noche del martes 7 de septiembre replicó una ilusión óptica de relámpagos provenientes de la tierra.

Todo ese escenario causó un indescriptible miedo en la población acapulqueña, especialmente de esa zona que, a oscuras, tuvo que comerse su terror durante la noche más larga que haya vivido esa zona de Acapulco.

En algunos sitios de Acapulco, pocos en realidad, durante el intenso sismo se quedaron sin luz apenas unos segundos o minutos. En otros lugares las explosiones de los transformadores continuaban.

Tras el fuerte movimiento sísmico, se vinieron más réplicas. No habían pasado ni cinco minutos cuando, nuevamente, otro temblor intenso sacudió el puerto. Fue el sismo de magnitud 5.3, estrepitoso como el primero.

Los gritos de niños y los ladridos de los perros volvieron a estallar por todos lados.

Tras la segunda sacudida fuerte, todas las familias acapulqueñas se encontraban fuera de sus hogares. Se preparaban para lo peor.

El terremoto registrado en Acapulco provocó que los servicios de telefonía se bloquearan. Nadie podía hacer llamadas telefónicas desde sus celulares ni de los números fijos. Lo único que se restableció a los pocos minutos fue el servicio de Internet con el uso de los datos móviles de los servicios de telefonía celular.

En redes sociales comenzó el bombardeo de la información. De inmediato, los acapulqueños supieron que el terremoto había sido superior a la magnitud 7.

Puede ser una imagen de al aire libre

El tsunami anunciado desde redes sociales

Casi a los 28 minutos del primer gran movimiento sísmico, una aplicación para teléfonos celulares llamada Sky Alert que se presenta en Internet como una red privada de alertamiento para usuarios de servicios de telefonía celular informaba que “boyas mareográficas detectan cambios en el nivel del mar cercano a Acapulco. Posible #tsunami en desarrollo. Por prevención se recomienda evacuar zonas bajas de la costa”.

El mensaje e imagen difundida por la empresa privada fue disparado en reenvíos y en menos de cinco minutos miles de acapulqueños estaban enterados de lo que pasaría en los siguientes momentos al trepidante sismo ocurrido esa noche.

La empresa, en su publicidad, señala que “desde 2014 cuenta con más de 120 dispositivos cubriendo el 80 por ciento de las zonas de mayor peligro sísmico en México. Esta red inteligente puede confirmar o descartar un sismo en milisegundos”.

Mientras se repetían los reenvíos del mensaje, cientos de acapulqueños, habitantes de toda esa franja de territorio ribereño, huyeron de sus viviendas con dirección hacia los cerros cercanos.

La ausencia del gobierno en la emergencia

La ausencia de mensajes para llamar a la calma a la población provocó la psicosis. Los huecos en la comunicación oficial se llenaron con infinidad de mensajes que presagiaban lo peor. El terror de apoderó de centenares de personas y en su cerebro solamente existía la imagen de una enorme ola arrasando todo lo que encontraba a su paso.

La Secretaría de Marina (Semar) cuenta con un sistema nacional de monitoreo del nivel del mar de forma permanente, constituida por Estaciones Mareográficas de primer orden, que proveen información precisa y confiable, con el objeto de observar el nivel del mar ante los efectos del cambio climático global.

Sus objetivos fundamentales son monitorear, generar y proporcionar información referente al nivel del mar, a fin de elaborar calendarios gráficos y tablas numéricas de predicción de mareas de las regiones marítimas del país, que permita coadyuvar a la seguridad en la navegación, preservando la vida humana en la mar, así como proporcionar información en tiempo real ante la intensificación de eventos extremos, como herramienta en la toma de decisiones.

La Secretaría de Marina tiene 18 estaciones mareográficas en el Golfo de México y Mar Caribe. Además, hay otras 45 estaciones mareográficas en el Océano Pacifico.

Las 54 estaciones Mareográficas con transmisión en tiempo real están en Puerto Vallarta, Zihuatanejo, Acapulco, Santa Cruz Huatulco, Ensenada, Santa Rosalía, Puerto Cortés, Pichilingue, Cabo San Lucas, Isla Socorro, Puerto Peñasco, Guaymas, Mazatlán, San Blas, Manzanillo, Lázaro Cárdenas, Salina Cruz, Puerto Chiapas y La Pesca.

También hay en Tuxpan, Veracruz, Antón Lizardo, Coatzacoalcos, Frontera, Ciudad del Carmen, Champotón, Lerma, Isla Mujeres, Isla Cozumel, Islas Marías, Altamira, Ciudad Madero, Topolobampo, San José del Cabo B.C.S, Loreto B.C.S., Bahía Asunción B.C., Bahía Tortugas B.C., Guerrero Negro B.C., Bahía de los Ángeles B.C., Puertecitos B.C., San Quintí B.C., Isla Coronado B.C., Puerto Libertad, Son., Altata, Sin., Teacapán Sin., Chacala Sin., Guayabitos., Punta Perula., Barra de Navidad, Caleta de Campo, Pto. Vicente, Pto. Escondido, Boca del Cielo, Canal de Zaragoza.

Aunado a esas estaciones hay otras nueve estaciones mareográficas sin Telemetría (San Felipe, Isla Guadalupe; Puerto Ángel, Mahahual, Progreso, Dos Bocas, Puerto Matamoros, Isla Cedros, Canal de Zaragoza).

El aviso de ese “incremento del nivel del mar” no lo emitió la propietaria institucional de esas boyas mareográficas.

En redes sociales se aprovechó de la ausencia de la autoridad para hacer los llamados a la calma y en su lugar comenzó la difusión de información falsa, alarmista y que solamente provocaba el terror que ya habían empezado a sentir los acapulqueños.

Hasta las 22 horas, la Presidencia de la República emitió un comunicado con el presidente Andrés Manuel López Obrador con una cara de recién levantado y en donde el mensaje tácito, sin sentido y falto de información era que “no había pasado nada en Acapulco, epicentro del fuerte sismo”.

A las 22:23 horas, más de una hora después del “aviso del tsunami”, el gobernador de Guerrero emitió un tuit en donde desmentía el incremento de los niveles de las mareas o de las olas o del propio mar. Demasiado tarde. Nadie escuchó razones y todos los que habían huido a los cerros, ahí permanecieron hasta el amanecer.

Puede ser una captura de pantalla de Twitter de 1 persona y texto que dice "Tweet HectorAstudillo @HectorAstudillo De acuerdo con información de @SEMAR_mx hasta este momento momento el centro de alertas de tsunamis de esa institución no registra variaciones en los niveles del mar. 22:23 07/09/21 Twitter for iPhone"

 

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