Patrulla de papel

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Enrique Castillo González

Cuidando el desorden

La alcaldesa de Yopeland le había solicitado al Coronel, comandante del Batallón de Infantería, acantonado desde hace 45 años en esa ciudad puerto, apoyo para darle seguridad (pública) al zócalo; el jefe castrense informó a su inmediato superior y desde el Cuartel General de la Zona Militar se le respondió “inicie una primera fase para analizar la viabilidad, y en su caso, continuidad de tal petición”.

El argumento dado por la Edil fue “enviamos a una parte de nuestro personal de la Policía Municipal a capacitarse a Tlaxcala y otra buena parte de esa gente está inhabilitado, no cumplen perfil del nuevo sistema para las Policías Preventivas del país”. Como sea el Coronel Comandante ya tenía sus órdenes.

El área de operaciones del Batallón trazó su estrategia, la oficina de administración de esa Unidad dispuso la logística.

Para el Ejército Mexicano hay algo claro; su misión institucional en nada se relaciona a ejercicios de Seguridad Pública Municipal, más, considerando la parte esa donde dice -velar por la Seguridad Interior- es como se han dado diversas interpretaciones durante los más de 120 años del Instituto Armado de México; en fin.

El punto, o, diríamos, el quid de este apunte llega cuando desde la Comandancia del Batallón y solo una semana después de iniciada la vigilancia en el Zócalo, el Comandante ordena el regreso del pelotón comisionado para dar Seguridad al zócalo de Yopeland.

Y aunque la señora alcaldesa no mostró extrañeza por la decisión el señor Coronel sí hizo por explicarle a la política el porqué de la contra orden. El Comandante del Batallón dijo.

Considerando su petición nos dimos a la tarea de designar un pelotón (12 pax) para dar seguridad, dicho de otra forma, “cuidar el orden” de la plaza central de la ciudad; elementos en los accesos, y otros haciendo recorridos. Desde el primer día recibí partes (informes) alarmantes, van 4 ejemplos 1.- decenas de vendedores, no ambulantes, fijos, se han colgado (sic) de los postes de alumbrado Público y entonces de ese alimentan sus licuadoras, focos, equipos de sonido, 2.- vendedores y transeúntes buscan espacios dentro de ciertas zonas arboladas del zócalo para entonces “hacer de las aguas” e incluso “hacer del cuerpo” 3.- durante la semana del servicio nunca. NUNCA se acercó ningún empleado o funcionario municipal a levantar los cerros de basura o sancionar o amonestar a los hacedores de esas faltas y delitos. 4.- observamos como ciertas personas obstruían los equipos del Ayuntamiento (cámaras de cctv-semáforos-contenedores de basura) y; lo más escandaloso fue cuando el sargento le llamó la atención a cierto funcionario del Ayuntamiento y ese le respondió “mire, cada uno de estos puestos paga una cuota para no ser molestado” —y entonces el jefe militar de forma concluyente le dice a la Alcaldesa— la intención nuestra fue CUIDAR  EL ORDEN, no DAR PROTECCIÓN AL DESORDEN; como respuesta la Primer Edil solo dijo: pues, ¿no sabe usted que así es la política?

Ahora, el mando militar no quiso agregar la cantidad de irregularidades, muchas de esas criminales observadas por su personal durante los días que se intentó coadyuvar al buen funcionamiento del Bando de Policía y Buen Gobierno; todo un catálogo de infracciones por parte del Transporte Público, todo tipo de contaminación. El Coronel apuntó “todos los reglamentos municipales son violados”. Y, es cierto, lo buscado por la Presidente Municipal era, dejar la responsabilidad de ese “desmadre organizado” a los militares mientras ella se beneficiaba política y económicamente.

Ahora, luego de haber regresado el zócalo al Ayuntamiento el Comandante militar le dijo a la Alcaldesa: si usted obliga a que se cumpla cada uno de los párrafos del Bando (de Policía) nosotros regresamos a darle seguridad a ese escenario, es decir —y lo volvió a decir—, cuidaremos el orden, no el desorden.

Esa fue entonces la historia usada para hacer un ejercicio dialecto buscando llegar a la verdad del porqué desde hace 40 años el tema de la Seguridad Pública en México está absolutamente mal; más, vayamos a ver las opiniones del patrullamiento.

Desde su sillón Paul von Hindenburg dijo: revisado ese ejercicio voy directo; el primer contrasentido que encuentro es el siguiente, dudo llamar “políticos” e incluso “tratar” como políticos a las y los Presidentes Municipales; acá se le debería dar el trato de SERVIDORES PÚBLICOS; darles el trato de “Políticos” es llevar el tema por un sendero diferente y hasta contrapuesto; y elevo esto asegurando “en el contexto actual esos entes nada tendrían de similar con los clásicos” —Hindenburg se acomoda y sigue.

En el segundo (hablamos de contrasentidos) está en el “quienes ocupan puestos como autoridad, manejan los recursos con criterios patrimonialistas, se creen dueños y no administradores —Paul sabe de lo que habla.

El tercero y fundamental –dice el Prusiano– es que la “sociedad”, el “pueblo” tiene y maneja un concepto torcido del real significado de “democracia”. Y entonces Hindenburg llega a una conclusión.

Todo lo anterior choca de frente con los valores de las Fuerzas Armadas: honor, lealtad y patriotismo, entre los más notables. Paul se levanta y su lenguaje corporal lo muestra en modo “academia”… entonces dice.

El ejemplo del ejercicio de autoridad (Servidor Público vs. Coronel) es la muestra del mundo bizarro y aquel del contrato social. Y concluye: El Coronel tuvo razón la identificada como “autoridad (Municipal)” nunca estuvo dentro de la razón de un Ayuntamiento —acá Paul pregunta— ¿eso fue triste? ¿claro? ¿Real? Hasta aquí el patrullamiento.

Ahora expliquemos e intentemos concluir valiéndonos de una triada netamente Hegeliana. Tomemos como “en sí” la concepción de Orden Público del Coronel, coloquémoslo junto al “para sí” de la funcionaria pública mal llamada “política” para escalar entonces en un “en sí/para sí” creado por ustedes, queridos 9 lectores… ahí lo dejo.

Merece comentarse. Bien por el General Secretario de Defensa Luis Cresencio Sandoval al designar como Director del Instituto Mexicano de Estudios Estratégicos en Seguridad y Defensa Nacional a Rafael Paz del Campo, el General divisionario es reconocido por la comunidad de la Gran Táctica como un estudioso de esos temas. El abrir esos espacios a Generales brillantes hoy en situación de retiro obliga a reconocer la altura de miras del Alto Mando de la Defensa Nacional. Por cierto.

Otro extraordinario ejemplo de capacidad está en la figura del acapulqueño Jens Pedro Lohmann Iturburu, el también General de División desde hace varios meses es Director Administrativo y de Finanzas del Instituto de Seguridad Social y Servicios para los Trabajadores del Estado (ISSSTE); ya daremos patrullamientos sobre esos entes logísticos y estratégicos.

Balazo al aire.- lo racional…. Es real, no te distraigas.

Greguería.- El padre habla, entonces la madre gesticula y, tu actúas.

Oxímoron.– Esa dulzura agria.

Haiku.- Pegajoso verano,

           ojos de fuego.

              Solo tomo tu mano.

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