Flecha Rota

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Enrique Gutiérrez San Miguel

“Viendo el pasado para imaginar el futuro”

Un hecho generalmente aceptado es que la mejor forma de prever lo que pasará en el futuro, es analizando lo que sucedió en el pasado. Si conocemos el ciclo de vida de un organismo, sabemos cómo se replicará en el futuro y de manera similar, con fenómenos sociales, conociendo las conductas pasadas de la gente, podemos prever, más o menos acertadamente, su comportamiento futuro.

De manera por demás simple, lo ejemplifico con las redes sociales, llenas de publicidad general, pero tras comprar algo por internet, la publicidad que reciba desde ese momento será más acorde a sus intereses o gustos y es probable que usted compre más que si le llegan anuncios de otro tema que no le agrade, porque los analistas ya saben lo que compró en el pasado y asumen que comprara similar en el futuro.

Y basado en esto, el sociólogo, médico y profesor de Ciencias Sociales y Naturales de la Universidad de Yale, Nicholas Christakis, emprendió un análisis sobre los efectos de la pandemia en la sociedad desde una perspectiva histórica y anticipa lo que puede ocurrir en los próximos años.

El Dr. Nicholas Christakis analizó dos mil años de pandemias.

El doctor Christakis es mencionado por las revistas Time y Foreign Policy, como uno las 100 personas más influyentes y uno de los 100 mejores pensadores globales, respectivamente, es sumamente respetado en el ámbito académico y es por ello que sus proyecciones sobre los cambios sociales y el futuro de la humanidad reciben atención global.

En principio, Christakis considera que, tras la crisis biológica de 2020-2021, las vacunas nos ayudarán a salir de éste trance, aunque estima que la inmunidad colectiva se logrará hasta 2024 y después de severas secuelas sociales, psicológicas y económicas del virus durante ese lapso, entraremos en la época de la pospandemia y dice: “Las cosas van a seguir mal por un tiempo, inventamos una vacuna, que es algo milagroso, porque somos la primera generación de humanos que ha sido capaz de inventar, en tiempo real, una respuesta, pero aún hay que producir cientos de millones de dosis, distribuirlas y persuadir a la gente para que se vacune”.

Continúa: “Al menos la mitad de la población debe vacunarse y eso tardará más de un año y como el virus sigue propagándose, viviremos, al menos todo este 2021, de la manera extraña e incómoda en la que hemos vivido desde 2020, con mascarillas y cierres, distanciamiento social y miedo.

Después se logrará la inmunidad de grupo, ya sea de manera natural, porque el virus ha infectado a la suficiente cantidad de personas, a un enorme costo humano, o porque mucha gente se ha vacunado”.

Sin embargo, Christakis añade que eso será solo la parte inicial de un largo proceso durante el cual deberemos recuperarnos de los efectos sociales, psicológicos y económicos, porque millones de personas estarán sin empleo, los estudiantes habrán interrumpido o tal vez perdido su proceso educativo y además muchas, pero muchas personas estaremos de luto y pasarán años antes de que las “cicatrices cierren”. Así, Christakis resume: “Creo que la actual etapa en la que se encuentra la pandemia se extenderá al menos hasta fines de 2021, luego vendrá un período intermedio y alrededor del 2024 entraremos en la pospandemia”.

En los años 540 al 542 de nuestra era, la “Plaga Justiniana” mató a la cuarta parte de la población conocida de la época, estimada en 50 millones de personas. Produjo un cambio de paradigma político, económico y social en esa época.

Además del puntual vaticinio, el Dr. de la Universidad de Yale nos ubica de manera impactante dentro de una perspectiva histórica cuando dice que: si bien el virus es realmente malo, ya que mata a cerca de un 1% de la población infectada, no es peor que otros, porque podría estar matando al 10% o al 30% de los infectados y no es así. Añade: “Debemos reconocer que la manera en que vivimos ahora parece antinatural, como si viviéramos en una época extraña, desconocida, pero las pandemias no son nuevas para nuestra especie, son solo nuevas para nosotros. Pensamos que es loco, que es descabellado vivir en estos tiempos, pero no lo es y lo que sucede es que estamos vivos y experimentamos un evento que ocurre una vez cada cien años o más y es importante no perder la perspectiva porque bien podríamos estar enfrentando una peste bubónica a nivel global que matara a una de cada tres personas, pero no estamos.

En todas las pandemias de la historia surgen patrones de conducta.

Adicionalmente, menciona patrones diversos que surgen históricamente en todas las pandemias y los califica como “típicos”, por ejemplo: culpar a otros por la pandemia. Los griegos, pensaban que la guerra era culpa de los espartanos; en la época medieval culparon de las plagas a los judíos; cuando apareció el VIH fueron culpados los homosexuales y ahora se culpa a los chinos por la pandemia de Covid-19. “Siempre ha estado la tentación de culpar a alguien, pero es estúpido, es solo un virus que nos afecta”.

Hay otros patrones que se repiten durante las pandemias, de acuerdo a sus investigaciones, como la muerte de trabajadores de la salud: en la plaga de Atenas en el 430 A.C., los doctores morían y en la plaga bubónica en 1347, las enfermeras y las monjas católicas que cuidaban a los enfermos morían, tal y como está ocurriendo ahora.

Asimismo, la negación, las mentiras y las supersticiones, siempre han estado presentes, al igual que la desinformación, como todas esas ideas estúpidas que han circulado de inyectarse desinfectante o ingerir substancias extrañas de toda índole, o que el virus es parte de una conspiración mundial y etcétera, etcétera, etcétera.

Hay una característica común y absoluta de las pandemias es el dolor, porque la gente pierde a miembros de su familia, pierde el sustento, pierde su estilo de vida. Hay dolor y se justifica.

El asesinato de George Floyd conmocionó a USA y tuvo atención mundial, intensificada por efectos de la pandemia.

Christakis añadió, en una entrevista de Cecilia Barría para la BBC, habla de una ”dimensión existencial” y añade: cuando hay una pandemia, las personas buscan el sentido de sus vidas, piensan más sobre el significado moral de sus vidas y ejemplifica: cuando George Floyd fue brutalmente asesinado por ahogamiento a manos de policías de Minneapolis, en USA, la gente de esa nación entró en un estado de ánimo reflexivo, sus vidas estaban de alguna manera suspendidas por el virus, es como ir a la iglesia, que le pone en un estado de ánimo más contemplativo.

EL FUTURO POSPANDEMICO

Christakis analizó el pasado pandémico de la humanidad para hacer un pronóstico de la conducta humana futura: ¿Cómo será ese período pospandémico?

Al respecto considera que cuando se logre la inmunidad de grupo, aunque el virus siga, su poder será menor, luego vendrá el período intermedio, donde el impacto biológico de la pandemia quedará atrás, pero quedarán las consecuencias económicas y sociales hasta el 2024 en que vendrá el período de la pospandemia.

Durante una pandemia, la gente se queda más en casa, se vuelve más religiosa, ahorra dinero, se arriesga menos y tiene menos interacciones sociales, sin embargo, al igual que sucedió en los locos años 20 del siglo pasado, estima que en la pospandemia todo eso dará marcha atrás, la gente buscará inexorablemente más interacción social, ir a fiestas, restaurantes, clubes nocturnos, manifestaciones políticas, eventos deportivos, recitales y demás, la religiosidad disminuirá, habrá una mayor tolerancia al riesgo y la gente gastará el dinero que no había podido gastar.

A volver y a gozar, que el mundo se iba a acabar.

Después de la pandemia puede venir una época de desenfreno sexual y derroche económico porque así ha pasado durante los últimos 2 mil años, cuando las pandemias terminan, hay una fiesta y es probable que veamos algo similar en el siglo XXI.

Este es, en resumen, la visión futurista de un científico en base al análisis histórico y, según mi modesta opinión, me parece sumamente viable.

No sé usted, mi optimista lector, pero tal análisis, en lo personal, creo me puede brindar dos o tres posibles buenas líneas de conducta o pensamiento a futuro: prevenir el contagio quedándome en casa, usando cubrebocas, distanciamiento social, lavado de manos y todo lo que sea sencillamente factible; llevar vida sana, comer bien, practicar más el Tiro con Arco pensando en ejercicio, chupar menos, vacunarme cuando me toque, que espero sea en febrero por mi edad, ahorrar una lana y prepararme bien, pero muy bien para la pachanga del 2024…ahí nos vidrios….yupiiii.

¡Que viva el optimismo!

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