PRI, sin fotografía de unidad; sin tortas ni frutsis

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Carlos Ortiz Moreno

El ritual del registro a precandidato fue una sesión permanente de apenas dos horas. El “aplausómetro” priista no tuvo fuelle ni alcanzó los decibeles de antaño esta vez. Se acabaron aquellos tiempos de las tortas y los frutsis. Ni para taquitos hubo esta ocasión. No estuvieron todos y las razones quedaron al descubierto para decir que no se hizo trabajo político ni se tuvo la intención de alcanzarlo.

Desde temprano, la sede del PRI en Guerrero comenzó a medio llenar su explanada para corroborar lo que horas antes, por la noche, el dirigente nacional priista Alejandro Moreno Cárdenas había provocado. Un punto de quiebre que se olía en el aire frío y nublado de esa parte de Chilpancingo.

Al llamado hecho por la señora Enei Aranely Bustamante, desde su cuenta de Facebook, llegaron organizaciones especialmente de la zona centro donde dicen que tiene fuerza el ahora precandidato único que presume seis victorias electorales como diputado local, diputado federal y alcalde. Todos esos triunfos tienen que ver con la zona de Chilpancingo.

Heriberto Huicochea Vázquez, el presidente de la comisión estatal de procesos internos, fue la voz cantante de todo el fandango. Esteban Albarrán Mendoza, presidente estatal, solo fue mudo testigo de los acontecimientos y el delegado del CEN del PRI, Pepe Olvera, tuvo esa misma ocupación.

Tras una rapídisima explicación de lo que estaba ocurriendo, Huicochea Vázquez recibió la carpeta con la documentación del hexaganador de contiendas del centro del estado. Y luego todos se dirigieron a las escalinatas donde estaba preparado el atril que usaría el exalcalde, exdiputado local, exdiputado federal y exfuncionario del gobernador Héctor Astudillo Flores, quien brilló por su ausencia.

Ese abandono de la escena política evidenció, dicen los que saben, que “no todo estaba planchado” y optó por la misma decisión del otro aspirante Manuel Añorve Baños. Destapó también que Alito, conocido como “Amlito” por ese fuego tan amigo que todos los partidos políticos tienen, solamente vino en plan de gandalla y no de construir consensos.

Los únicos que se ganaron el aplauso, aparentemente sincero, fueron René Juárez Cisneros -aquel que dejó en la orilla del camino a ¡también Manuel Añorve Baños!- y el diputado local Héctor Apreza Patrón. Nadie preguntó por Rubén Figueroa Alcocer porque se dieron por hecho que Héctor Vicario Castrejón, ahí presente, es uno de sus alfiles.

Y mientras las desangeladas matracas hacían apenas ruido frente a Mario Moreno, el rumor comenzó a correrse como reguero de pólvora. La perversión política en todo su esplendor. Varios ya anotaban al senador de la República como el candidato del Partido Verde Ecologista de México a supuesta invitación de Manuel Velasco Coello.

Las puertas de las llamadas “teorías locas” sigue abierta. Los que son especialistas en rumores también anotaron que el próximo candidato de la coalición PRI-PRD será Evodio Aguirre Velázquez, de trayectoria nada transparente cuando estuvo al frente en Acapulco.

La otra radiografía plasmada ayer en la mente de algunos fue que Ángel Aguirre Rivero concretó su venganza contra Manuel Añorve Baños quien lo arrolló en la antepasada contienda interna tricolor y que, después, lo hizo añicos con los votos de los guerrerenses.

¿Por qué venganza aguirrista? ¿Ya olvidaron que el coordinador de campaña de Aguirre fue el hoy precandidato priista y que desde el tricolor hizo trabajo a favor del ya exgobernador?

En fin, la moneda sigue en el aire. Ayer solamente se cumplió lo que marca la convocatoria y que seguramente poco o nada le importa al electorado. En resumen. Nadie le levantó la mano a nadie. El PRI fue polvo de aquellos lodos.

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