Murió el campeón olímpico Ernesto Canto

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Ciudad de México.- El marchista mexicano Ernesto Canto Gudiño falleció la tarde de este viernes, a los 61 años, después de librar una lucha contra el cáncer. Así lo confirmó el Comité Olímpico Mexicano, organización de la que fuera miembro. Su carrera como marchista olímpico fue reconocida por sus múltiples logros, entre los que destaca la medalla de oro obtenida en los 20 kilómetros de caminata de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 84.

El 31 de octubre del 2020 el atleta comunicó a través de su cuenta de Twitter sobre la lucha que libraba en contra de una enfermedad. También agradeció la preocupación del público e informó “cada día recupero fuerza y ánimo para seguir adelante”.

Cinco días después, por el mismo medio, agradeció las muestras de cariño y pidió comprensión pues los médicos le recomendaron tranquilidad. Agradeció el apoyo de su familia pues estaba siendo “fundamental”. Hasta esa fecha descartó solicitar donadores, aunque no lo descartó para un futuro.

Nació el 18 de octubre de 1959 en la Ciudad de México. “A los 13 años inició su cosecha de victorias: campeón nacional infantil; después, en 1973 conquistó los 10 kilómetros del Centroamericano y del Caribe Juvenil Caracas 1974, título que conservó en Xalapa 1977 y también logró el título Juvenil de América, en Montreal.”, de acuerdo con el Comité Olímpico Mexicano (COM).

Fue reclutado cuando era un niño por el entrenador Miguel Ángel Sánchez, a quien le encantaba recorrer las escuelas públicas cercanas al CDOM para sumar niños y jóvenes a quienes les gustara la caminata.

A los 13 años consiguió el campeonato nacional en la categoría infantil y más adelante pasó a formar parte del grupo de andarines de Jerry Hausleber.

A partir de ahí su carrera fue en ascenso, una lesión le impidió acudir a los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980, pero regresó más fuerte a la siguiente justa.

Los años que siguieron fueron los mejores para éste marchista que era ligero de pies y de un gran espíritu.

Para 1983 ganó los Juegos Panamericanos de Caracas y el Mundial de Helsinki, preparando lo que estaba por venir en los Olímpicos de Los Ángeles en 1984, donde ganó el oro en la marcha de los 20 kilómetros.
Sus logros deportivos fueron muchos, sus amigos los definieron como un hombre íntegro, sensible al dolor humano, como en 1985 cuando decidió quedarse a ayudar en las labores de rescate tras el sismo que colapsó a la Ciudad de México en lugar de viajar para participar en la Copa Lugano.

A su retiro decidió trabajar para fomentar en deporte y ocupó varios cargos en la política, fue conferencista donde compartía sus experiencias como atleta y la mentalidad que debe tener alguien que nunca debe dejarse vencer en la vida.

Así como motivaba a todos lo que escuchaban su historia, también emprendió su lucha silenciosa contra el cáncer, no quiso hacerlo público y aguantó diferentes tratamientos tratando de darle pausa al mal que se extendía con rapidez.

A finales de octubre ni pudo ocultarlo más, pues su familia solicitó donadores de sangre, ya que se encontraba internado.

El dolor se acumuló en los días siguientes y Ernesto decidió dejar de luchar, aceptó que lo sedaran porque ya no había medicamentos que pudieran mitigar todo lo que estaba sufriendo su cuerpo, sus pulmones estaban colapsando, el cáncer se extendió hasta el estómago, tenía dificultad para respirar y los líquidos se le acumulaban.

Hasta que su luz se apagó a los 61 años de edad este viernes 20 de noviembre.

La familia del atletismo tricolor y la comunidad olímpica mexicana lamentan el deceso del Canto, integrante de la generación de marchistas que colocó a México en la palestra en la década de los 80 del Siglo pasado.

Los restos del medallista olímpico serán velados en una funeraria de Félix Cuevas en la Ciudad de México.

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