A siete años de la destructiva tormenta “Manuel”

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Carlos Ortiz Moreno

Las lluvias provocadas por la tormenta tropical Manuel los días 15 y 16 de septiembre afectaron severamente al estado en más de la mitad de su territorio, resultando afectados 59 de los 81 municipios que lo conforman.

La mayoría de los pueblos quedaron incomunicados por bloqueos causados por deslaves y otros con cortes debido a la creciente de escurrimientos pluviales, arroyos y ríos.

Acapulco, la ciudad más poblada de la entidad, quedó incomunicada desde el 15 de septiembre vía terrestre con otras localidades debido a cortes en las principales vías que conectan al puerto, incluyendo la Autopista del Sol, la Carretera Federal 95 y la Carretera Federal 200.

Centenares de viviendas inundadas en zona Diamante.

Hasta el 16 de septiembre, se había reportado la muerte de 24 personas en Acapulco y daños por inundaciones en 17 colonias, la mayoría de ellas localizadas en la zona Diamante de la ciudad en donde la Laguna Negra de Puerto Marqués y el río de La Sabana se desbordaron.

También se cerró la comunicación vía aérea a este puerto debido a que la infraestructura del Aeropuerto Internacional General Juan Álvarez resultó afectada por las inundaciones, lo que provocó que miles de turistas que vinieron a pasar las fiestas patrias se quedaran varados.

Gran parte del problema de inundaciones, además de las invasiones en zonas no habitables, fue que cuatro de siete de compuertas de la presa hidroeléctrica de La Venta reventaron ante el ímpetu de las aguas que venían de cerros arriba.

El puente de la escénica conecta con el inundad bulevar de Las Naciones.

La fuerza del agua río Papagayo arrasó con toda la infraestructura hidráulica que surte de agua la ciudad y puerto de Acapulco. Toneladas de tuberías fueron arrastradas hacia el Océano Pacífico, junto con piedras, árboles, animales y gente que no pudo salvarse.

En la Autopista del Sol (Cuernavaca – Acapulco) se reportaron afectaciones en 20 tramos entre Chilpancingo y Acapulco, por lo que permaneció cerrada totalmente a la circulación vehicular entre el 15 y 20 de septiembre.

En la carretera federal México-Acapulco se registraron cinco deslaves que provocaron el bloqueo total de la vía.

Por otro lado, la carretera Federal 200, en su tramo Acapulco-Zihuatanejo, también quedó interrumpida al colapsar parte de un puente cerca de Coyuca de Benítez.

Un habitante de La Marquesita es rescatado de la inundación.

En Chilpancingo fueron reportados hasta el 16 de septiembre cuatro decesos.

Los efectos de Manuel en esta ciudad provocaron el desbordamiento de la presa Cerrito Rico y del río Huacapa inundando unos 20 asentamientos y arrastrando varias casas.

Se registró suspensión del suministro eléctrico en gran parte de la ciudad, así como el servicio de telefonía celular y de larga distancia. Chilpancingo también quedó incomunicado con otras localidades vía terrestre por varias horas, hasta que fue restablecido el tramo de la Autopista del Sol, entre esta ciudad y Cuernavaca, el 16 de septiembre por la tarde.

En la región de Costa Grande, en la comunidad de La Pintada, municipio de Atoyac de Álvarez, un alud sepultó a gran parte de la población, contabilizándose 68 desaparecidos.

Hidroeléctrica La Venta con cuatro de siete compuertas destruidas.

En la región de Tierra Caliente, la crecida del río Balsas inundó numerosas localidades y destruyó el puente que conecta a San Miguel Totolapan y a Ajuchitlán del Progreso con la carretera federal 51 (Iguala-Ciudad Altamirano), dejando incomunicados a alrededor de 28 mil habitantes de dichos municipios.

La corriente del río también destruyó la rampa de transición o terraplén del puente Miguel Alemán de Coyuca de Catalán, cortando la comunicación vía terrestre de esta localidad con Ciudad Altamirano.

En la región de La Montaña, las fuertes lluvias provocaron la crecida de ríos que incomunicaron a numerosas localidades, inundaron escuelas y arrastraron un número indeterminado de casas; también se colapsaron los servicios de telefonía celular e Internet.

Un alud sepultó una porción de La Pintada, en Atoyac de Álvarez.

Fueron reportados 29 muertos, 22 de ellos solo en el municipio de Malinaltepec, además de afectaciones en localidades que conforman la franja de la carretera Tlapa-Marquelia, entre ellas Atlamajalcingo del Monte y Malinaltepec. El 17 de septiembre, el tesorero municipal del Ayuntamiento de Tlacoapa reportó que una camioneta del transporte público fue arrastrada por el desbordamiento de un río, con un número indeterminado de víctimas.

En las localidades de Tlacoapa y Totomixtlahuaca, la creciente del río Tameaco y los deslaves destruyeron alrededor de mil 200 viviendas.

En la porción norte de la región, el río Tlapaneco causó inundaciones en Alpoyeca, Tlaquiltepec y Huamuxtitlán, además de cortes en la carretera Federal 93 que conecta a Tlapa con el estado de Puebla.

También afectó el puente El Zopilote, en la carretera que comunica a Huamuxtitlán con Cualac. La carretera Tlapa-Marquelia, principal vía de comunicación entre La Montaña y la Costa Chica, también quedó interrumpida en numerosos tramos.

La tormenta “Manuel” trajo muchas afectaciones a miles de familias de Acapulco y a otras miles más que venían de estados vecinos, en su gran mayoría turistas, que acudieron a pasar las fiestas patrias a este destino turístico.

La mano tardía del gobierno

La actuación del gobierno fue severamente criticada porque a pesar de que el 15 de septiembre ya se sabía la tremenda afectación que se había registrado, se comenzó a actuar a partir del 16 de septiembre luego de que el presidente Enrique Peña Nieto concluyera el desfile militar y se trasladara con todo su gabinete de seguridad y protección civil al estado de Guerrero.

Días atrás, justamente luego de la ceremonia conmemorativa a la instalación del Congreso de Anáhuac, la clase política de Guerrero se reunió para celebrar las fiestas patrias. Fue una imagen que no se ha olvidado de la mente de los guerrerenses, especialmente de aquellos que se sintieron engañados con una ayuda que nunca les llegó.

En Tixtla de Alarcón, el gobernador Ángel Aguirre Rivero literalmente fue obligado por un reportero enviado por la empresa Televisa, con la que mantenía jugosos contratos para la operación y mantenimiento del CRIT, y posó para una fotografía en medio de una inundación que le valió la burla de sus adversarios partidistas.

El entonces presidente del PRD, Andrés Manuel López Obrador, también fue a asomarse a Tixtla pero solamente para que le tomaran la fotografía y se le notó bastante limpio en su vestimenta. Nunca pisó el lodazal de la inundación y menos aún, hizo los desfiguros del exgobernador.

El líder nacional del PRD, Andrés Manuel López Obrador, contempla la inundación de Tixtla.

En las inminentes exigencias ciudadanas por la explicación técnica de por qué hubo la inundación sobre el Acapulco Diamante, el exgobernador Zeferino Torreblanca Galindo acusó que los gobiernos posteriores a él cambiaron los usos de suelo en toda esa zona para poder construir las extensas unidades habitacionales en un afán de conseguir millones de pesos en sus ventas.

El exgobernador Zeferino Torreblanca acusó que se violó el Plan de Desarrollo Urbano.

El gobierno federal anunció en ese entonces que se iniciaría una investigación para determinar qué fue lo que pasó y deslindar responsabilidades a todas aquellas administraciones estatales o municipales que tuvieran que ver con ese indiscriminado crecimiento urbano de esa zona que, todos los acapulqueños lo sabían, era inundable.

En un programa de El Mañanero, conducido por Brozo, el entonces secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Jorge Carlos Ramírez Marín, aseguró que las investigaciones sobre el tema de las inundaciones del Acapulco Diamante “serían entregadas a las autoridades correspondientes para que se deslindaran responsabilidades”.

Él exgobernador Ángel Aguirre Rivero y el entonces secretario de Sedatu.

En esa entrevista, el funcionario federal insistió —a casi un año después de la tragedia que enlutó muchos hogares en Acapulco y en Guerrero, de manera general— que la sociedad mexicana sabría cuáles serían los resultados de las investigaciones. Se iba a detallar qué gobiernos estatales y municipales habían otorgado permisos a diestra y siniestra.

Señaló que se daría a conocer también quiénes impulsaron el cambio de uso de suelo de esa zona eminentemente agrícola y qué empresas habían sido beneficiadas con esa irregularidad que no estaba contemplada en el Plan de Desarrollo Urbano de Acapulco. Siete años después de los hechos, el velo del misterio sigue tapando esa información y la memoria endeble de la sociedad ha cedido.

Una de las penosas imágenes del Acapulco destruido por la tormenta tropical se dio dos días después del impacto lluvioso. Centenares de habitantes de comunidades cercanas al centro comercial Costco, ubicado en el bulevar de Las naciones, saquearon la tienda completamente.

La rapiña fue a la vista de autoridades. Cientos de policías federales que resguardaban el lugar fueron rebasados por la muchedumbre que arrasó literalmente con la tienda que, desde entonces, cerró definitivamente sus puertas y declaró que jamás las abriría en Acapulco.

La tormenta tropical “Manuel” se convirtió en el segundo huracán más destructivo en Guerrero después de 16 años cuando el huracán “Pauline” azotó la misma entidad, pero éste causó el mayor número de muertes que se tenga registrado en la memoria colectiva.

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