Palabras Mayores

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Jorge Romero Rendón

Mientras AMLO gasta a manos llenas, el costo de la crisis se lo hace pagar a estados: le recorta a Guerrero otros 200 millones de pesos

Jorge Romero Rendón

El reciente anuncio de un nuevo recorte al presupuesto estatal de 200 millones de pesos, aplicado por el gobierno de Andrés López Obrador, pone en evidencia la necesidad de replantear el Pacto Fiscal de la federación con los estados, porque mientras estos tienen que soportar el peso de la crisis financiera originada por la pandemia de Covid-19, el Peje mantiene sin tocar sus “programas sociales y proyectos prioritarios”, a los que destina 622 mil 556 millones de pesos.

El trato de AMLO a Guerrero no podría ser menos que injusto. Desde el diseño del Presupuesto de Egresos para el 2020, la mayoría de Morena en la Cámara de Diputados y en el Congreso local aplicó una reducción de los recursos asignados por participaciones federales al estado.

Luego, al sobrevenir la crisis sanitaria y financiera provocada por la pandemia, el gobierno de Héctor Astudillo Flores tuvo que aplicar recortes a los presupuestos de todas las dependencias, para crear un fondo de 200 millones de pesos para fortalecer la atención médica y ampliar la cobertura de servicios sanitarios ante el crecimiento continuo del número de contagios.

Según el Informe que rindieron el mandatario y su secretario de Finanzas, Tulio Pérez Calvo, a los diputados del Congreso local, se habían invertido sólo hasta el mes de julio pasado 951 millones de pesos, cantidad que podría elevarse para fines de año a 4,800 millones, tanto por el equipamiento de hospitales, adquisición de medicamentos y material de protección para el personal de salud, como por la reducción en la captación de impuestos por el cierre de negocios, especialmente en el ramo turístico.

A lo que se suman diversas acciones que se han aplicado de apoyo alimentario gratuito a miles de familias en comedores comunitarios en las diversas regiones del estado –estos con apoyo de las secretarías de la Defensa y de Marina-; créditos a pequeñas empresas; y las campañas de prevención, sanitización, entre otros…

No se ve al gobierno de AMLO atendiendo la crisis…

Para aplicar esas medidas, el gobierno de Astudillo ha tenido que reorientar el presupuesto y aplicar sucesivos recortes para dar preferencia a la continuidad de la construcción de obras públicas, programas de desarrollo social, salud y seguridad pública. En gran parte porque el gobierno federal no ha invertido lo suficiente para atender la pandemia, dejando a los estados a su propia suerte, a pesar de que en diversos rubros es la federación la que concentra dinero de las entidades para la compra consolidada de medicamentos y vacunas, así como para otras adquisiciones de materiales y equipos que no se ven por ningún lado.

Sólo la capacidad política y negociadora del gobierno de Astudillo ha conseguido obtener diversos apoyos financieros y de equipamiento extras, para atender la crisis sanitaria. Pero ahora, con el nuevo recorte anunciado por 200 millones de pesos al estado, la situación se hace más complicada para Guerrero.

Es sabido que los recortes se están aplicando a todos los estados y a algunas dependencias federales, debido a la disminución de la captación de dinero por pago de impuestos, justamente por la crisis económica que ha provocado la pandemia de Covid-19 en todo el país.

Pero en contraste, lo que vemos es que desde el 22 de abril pasado, el presidente López Obrador anunció el “blindaje” de sus programas sociales y de sus “proyectos prioritarios”, a los que está destinando 622 mil 556 millones de pesos, una cantidad estratosférica que de ninguna manera se justifica mientras miles de mexicanos están muriendo o se han quedado sin empleo, sin que AMLO se digne a modificar sus planes para ayudar a sus ciudadanos.

Varios han sido los partidos, legisladores y dirigentes empresariales que han llamado al Peje a que destine dinero para apoyar a quienes están enfrentando las crisis en el abandono, congelando temporalmente obras que en este momento resultan totalmente innecesarias, como el tren Maya, el aeropuerto de Santa Lucía y la refinería de Dos Bocas, que están absorbiendo más de 200 mil millones de pesos, y que de todos modos están proyectadas pata terminarse en uno o dos años más.

Y a pesar de las irregularidades que se han denunciado en los programas sociales de AMLO, que han sido calificados de electoreros, el Peje no hace caso, pues se trata de dinero destinado a comprar la voluntad de miles de personas, y con ello su voto para el 2021.

Necio como es, y con el control legislativo total del país, no hay nada que mueva la voluntad de AMLO, ni los vivos que sufren, ni los muertos.

De ahí que resulta aún más significativo el esfuerzo que realiza el gobierno de Astudillo en su afán por enfrentar las crisis, para reducir los contagios y atender a los enfermos, con el objetivo principal de salvar vidas; además de apoyar la reactivación económica parcial y paulatina, mantener la seguridad, la gobernabilidad y la ayuda a los que más vulnerables.

El gobernador, a pesar de todo, no se desanima, al contrario. La pandemia, como él dijo, “nos ha cambiado la velocidad de la ruta, más no la ruta. El trabajo, mayor gobernabilidad, seguridad, el buen trato al pueblo y alejarnos de la soberbia también deben ser la ruta”. Y en ese rumbo va… Correo electrónico: rendon59@gmail.com

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