Los problemas de siempre

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Dicen que la historia se repite, lo cierto es que sus lecciones no se aprovechan

Camille Sée

Esteban Valdeolívar Sánchez

Esteban Valdeolívar Sánchez

La pandemia que estamos padeciendo a nivel mundial, vino a evidenciar las deficiencias y carencias de siempre.

Los sistemas de salud, educación y servicios públicos muestran su cruda realidad.

En salud pública, insuficiencia en unidades médicas, especialistas, medicamentos, equipo médico y baja remuneración a los profesionales de la medicina.

En educación, lo mismo; infraestructura insuficiente, deficiente método y sistema digital educativo, con la misma problemática laboral del magisterio y la mal llamada educación de calidad que no vemos por ningún lado.

Hoy, en Acapulco y las principales cabeceras municipales del estado, observamos que la infraestructura sucia y obsoleta en mercados públicos, espacios recreativos como plazas, parques, jardines y el transporte colectivo, explotó como bomba, convirtiéndose en focos de infección y contagio por la insalubridad y desidia de prestadores de servicios y usuarios, así como la omisión de las autoridades que no realizan su función de manera adecuada en el ejercicio y observancia a los bandos y reglamentos municipales.

No es suficiente limpiar, lavar, sanitizar si no se pone orden en el comercio informal y ambulante que inunda y ahoga mercados, tianguis, vialidades y baquetas que circundan los principales centros de abasto, autoservicio, con vendimia y puestos de comida en la vía pública, con la presencia de fauna nociva que provoca múltiples enfermedades.

Los pésimos sistemas de drenaje y agua potable con equipo viejo y obsoleto que provoca fallas todos los días, así como los servicios públicos municipales de recolección de basura, confinamiento de la misma, alumbrado, imagen urbana y seguridad pública, siguen dejando mucho que desear.

Con esta sacudida que nos está dando la pandemia del Covid19, es tiempo de que autoridades y población, reflexionemos en nuestra forma de reunirnos, movernos, comercializar productos y prestar servicios públicos y privados, porque el orden la civilidad y los buenos servicios, no riñen con el trabajo, la limpieza y el buen gobierno.

Una vez más, nuestro reconocimiento a todos los profesionales de la salud, civiles y militares que siguen trabajando, poniendo en riesgo su vida por preservar la nuestra.

Como siempre, usted tiene la mejor opinión.

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