Patrulla de papel

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Enrique Castillo González

Hablemos de los “valores y sistema de creencias”

Enrique Castillo González

Antes de entrar al Tanque de Ideas el sargento Fibronio Limón tuvo a bien compartir una historia, la escuché con atención y al terminar de contarla juzgué que sería una excelente alegoría para desarrollar ese tema en la columna de hoy.

Limón la platicó así:

En 1972 mi padre tenía el grado de coronel, estando en Baja California recibió la comisión de iniciar los trabajos de familiarización en el valle de San Quintín pues en esa villa, de poco menos de 50 mil habitantes y próxima a convertirse en una importante población agrícola, se levantaría un cuartel de infantería.

Así, ya con sus órdenes, mi padre viajó desde el campo militar del Ciprés hasta el valle de San Quintín; se alojó en la partida militar para que el día siguiente se apersonara con autoridades y fuerzas vivas de esa villa; en sus planes estaba buscar a autoridades y pobladores pues, como dije antes, quiso tocar base. En ese tiempo mi papá tenía 39 años, recién había ascendido al grado de coronel y estaba en la ruta hacia otros logros profesionales —dice Limón.

El quid de la historia —ahonda Fibronio— viene aquí. Mi padre se reunió con la autoridad política siendo esa el comisario ejidal (Ensenada era la cabeza municipal) y en una mesa de la casa del comisario le hizo saber “a partir del mes siguiente se inicia aquí la construcción de un cuartel, se calcula que en 7 meses estarán ya 600 soldados acantonados dentro de ese campo militar”; el comisario le arrebata la palabra al que sería el comandante de ese Batallón para preguntarle ¿qué tierras ocuparán? mi padre le respondió “serán diez mil hectáreas en terrenos federales junto a la carretera y se usarán materiales prefabricados aprovechando la cercanía con los EE.UU. pues en California fabrican insumos para ese tipo de edificaciones… etcétera.

Observando un mapa mi papá siguió comentando detalles buscando la forma de usar palabras fáciles de entender para ese interesado ejidatario. Pero ya que me pregunta el sitio donde se establecerá esa unidad militar debo referirle que, además del cuartel, se construirán dos unidades habitacionales y una aeropista, así como nuestras propias instalaciones de servicios (plantas para acceder a agua, áreas de servicios etc.).

Algo interesante, y que fue lo que llamó mi atención para hacerme de esa historia, fue lo siguiente —el sargento Limón llega a la parte que ganó mi interés— resulta que el comandante al ver que contaba con toda la atención del comisario le hizo un comentario, desde mi punto de vista, realmente humanista: ahora que ya tiene usted la localización así como la cantidad aproximada de nuevos pobladores acá en San Quintín, pienso que será una oportunidad para que usted construya cerca del campo militar algún parque recreativo y/o deportivo e incluso dar espacio a centro de culto, tal vez alguna biblioteca para desde ahí detonar entornos sociales más optimistas y por ende productivos dijo un poco emocionado el militar al comisario ejidal. Y sí, aunque el comisario compartió el optimismo del coronel, ese tenía otros planes.

Ocho meses después el presidente Luis Echeverría pasaba lista de presente al 60 Batallón de Infantería, realmente el cuartel calificaba como la Unidad Militar más moderna del país, para llenar las vacantes de tropa se puso a trabajar a una comisión reclutadora en Oaxaca y oficiales y jefes de esa unidad fueron seleccionados de Batallones del norte del país. Más, hubo un pero.

Limón continuó comentándonos del como su señor padre fue pie veterano en un Batallón en la parte central de la Baja California, un mes después de haber iniciado acantonamiento y operaciones el 60 Batallón de Infantería en San Quintín a tan solo 1000 metros de distancia de las mallas perimetrales se habían establecido cantinas y restaurantes (donde lo que más se vendía era cerveza) e incluso, con modos pocos clandestinos, también se dejaron ver casuchas con focos rojos en la entrada (encendidos esos incluso de día).

Recuerdo que mi padre, más que encabronado, preocupado, buscó al comisario ejidal y cuando lo encontró aquel entre asustado y cínico le dijo a mi padre:

Pos qué quería que hiciera coronel, la oportunidad de hacernos de un billete no se da seguido por estas tierras y eso de que de un día pa’otro lleguen casi 600 hombres y que esos cada 5 días carguen harta lana pa’ gastar pos…

Mi padre, dice Limón, optó por no volver a cruzar palabra con ese sujeto y se concretó a aumentar la vigilancia y dar la orden de prohibir al personal, sobre todo uniformado, a acercarse a esos antros y piqueras. De verdad mi padre imaginaba grandes jardines y bibliotecas generando atmosferas sociales cerca del campo militar.

A reserva de escuchar a los activos en el Think Tank creo que los valores y sistemas de creencias del entonces coronel le impidieron al comandante de ese batallón alcanzar a leer la tenebra y perversidad de ese político primitivo. Ni qué hablar de matrices valóricos o pactos sociales…

El tema fue tratado ya dentro del Tanque de Ideas y en la conclusión del orador quedó esto:

Conozco el tipo de terreno y la atmósfera a la que se integró el coronel Limón y ese 60 Batallón allá en los primeros años de la década de los 70as del siglo pasado; por ello entiendo el enojo del Coronel Limón pues, con la formación que un mando militar profesional tiene en su diario adoctrinamiento, la visión es muy diferente, la formación genera una visión diferente a la de los políticos aunque —dice Hindenburg— visto desde la óptica de un clásico como Aristóteles, el comisario que Limón cita en su historia, no era político en ningún sentido. Paul von Hindenburg toma un plumón y en el pintarrón traza un ideograma.

La visión de los mandos militares en tópicos como Batallones y Regimientos creando atmosferas sociales es muy clara; tales cuarteles sobre todo en poblaciones semi marginadas, además de crear efectos disuasivos al delito, genera derrama económica y siembra valores axiológicos a través de sí del personal militar, pero sobre todo de las familias de éstos (la Gran Familia Militar) e incluso ese grupo social da trabajo a lugareños y sí, desde luego, la presencia de una instalación que representa a la República Mexicana establece en alguna forma el Estado de Derecho. Hindenburg, fiel a su costumbre concluye con un laconismo: ciertamente los objetivos sectarios de los políticos buscan siempre preponderar en los teatros sociales.

Hoy, San Quintín, Baja California, es una unidad económica de las más importantes del norte del país y no es casualidad que el boom de esa región se dio desde la llegada de aquella tropa mayormente oaxaqueña.

Último patrullaje.- Todo apunta a que ese piquete de gobernadores reformistas seguirán en sus rutas de cambios en el pacto hacendario, ahora parece que Miguel Á. Riquelme (gobernador de Coahuila) entra al relevo de Enrique Alfaro (Jalisco). Aunque, sería interesante conocer la opinión de Héctor Astudillo (gobernador de Guerrero) y de Alejandro Murat (Oaxaca)… será tratado en el próximo patrullamiento.

Balazo al aire.- Taller de axiología.

Greguería.- Y cuando dentro del encierro lo único que no puedes hacer bien es mutis, entonces estás frito.

Oxímoron.- Encerrado en total libertad.

Haiku.- Recuerdo lo largo de tus piernas y brazos,

             riada joven             de fresca agua…

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